El Romanticismo

31 mayo 2010

Introducción clara y sencilla al Romanticismo. A pesar de la dicción, que rasca un poco, el texto sintetiza perfectamente las características generales del movimiento romántico. Con este vídeo y con las explicaciones del libro de texto podréis responder a las cuestiones que os propongo.

Más datos y referencias más concretas pueden encontrarse también en los enlaces que os pongo más abajo.

CUESTIONES A PREPARAR:

  1. ¿Qué rasgos básicos definen al Romanticismo?
  2. ¿Qué dos tendencias se distinguen en la poesía romántica española y qué autores las representan mejor?
  3. ¿Qué géneros alcanzaron mayor desarrollo en la prosa romántica?
  4. ¿Cómo se clasifican y qué temas principales tratan los artículos de Larra?
  5. ¿Qué tipo de teatro triunfa en los escenarios románticos?

ENLACES DE INTERÉS:


La atracción del abismo

30 enero 2010

Autosuficiencia, de "Parálisis Permanente"

Para ver el vídeo, pulsar en la imagen o aquí

De la atracción romántica por lo oscuro y misterioso, de la rebeldía juvenil y del deseo de vivir al límite, siempre deprisa y en el lado salvaje de la vida, tenemos una buena muestra en la eclosión de grupos de punk-rock que se dio en España en los años 80. A imitación de la “movida” punk de Londres en aquella época, aquí surgieron conjuntos tan interesantes como Siniestro Total, Gabinete Caligari, Golpes Bajos, Alaska y los Pegamoides o éste que os presento hoy: Parálisis Permanente.  

La historia de cada uno de estos grupos y personajes es muy distinta, algunos no duraron más que un par de años, pero todos fueron en su momento la novedad, lo último, el grito apasionado y chocante de unos jovencitos que querían cambiarlo todo porque no eran felices. Antecedentes de  modas, de tendencias y de tribus urbanas hoy conocidas como góticos, emos o siniestros, estos cantantes de la “movida” madrileña y gallega de los 80 bebieron directamente del cine de terror y de serie B, de las secuelas poéticas post-románticas, del rock más desgarrado y de  todo tipo de excesos nocturnos; y desarrollaron una notoria afición por lo oscuro y turbulento, por lo mórbido, por lo decadente y fantasmal que les dio entonces mucho atractivo y una innegable originalidad.  

Algo queda de  varios de ellos que hicieron larga carrera, como Gabinete Caligari, pero el caso de Parálisis Permanente fue muy distinto: en parte por la trágica muerte de Eduardo Benavente con sólo veinte años, en un absurdo -como todos- accidente de carretera, y en parte porque en realidad eran flor de un día. Sin embargo, su estrella truncada nos deja el recuerdo inmortal de su juventud maldita y su misterio intacto. Mirad el repertorio: impulsos suicidas y onanistas, ambiente claustrofóbico, síndrome de Diógenes, amores malgastados, una vida triste y solitaria, como la de tantos adolescentes que se encierran en su habitación desengañados del mundo.  

En el fondo, entre los hikikomori, esos jóvenes japoneses que viven encerrados en su cuarto y pegados al ordenador, los Neet (por sus siglas en inglés, Not in Employment, Education or Training) o la Generación Nini en español (la de los que no trabajan ni estudian) y Werther, el muchacho enamorado perdidamente de su amada Lotte que se suicida al no poder vivir con ella, no hay tanta diferencia. Esa actitud vital tan romántica, tan enfermiza y sensible, de desplazamiento y de insatisfacción con una existencia que mata los sueños, está en el fondo emocional de ambos.  

Os pongo el vídeo de Youtube subtitulado en Overstream para que podáis apreciar mejor la letra de la canción.  

Referencias:

El enigma de los jóvenes japoneses (los hikikomori), en el blog de Héctor Pavón. 

La atracción del abismo es el título de un ensayo de Rafael Argullol sobre el paisaje romántico.


Renunciar al ser amado

8 enero 2010
Árbol Solitario

Árbol solitario

Leo en el blog de Héctor Monteagudo un texto del poeta cubano José Ángel Buesa (1910-1982) que desconocía y que me llama la atención. En él, como en muchos otros autores de la lírica hispánica contemporánea, se aprecian claramente huellas vivas de Bécquer.

Y con él me ha parecido regresar a mi primera lectura del poeta andaluz: esa veta de poesía sentimental, directa, sin velos, dulcemente romántica, dolorida y aparentemente sencilla, pero en el fondo muy trabajada, tanto en el ritmo como en la forma. Un estilo, en fin, que creíamos cosa del pasado. Porque quizá tiene un aire trasnochado, quizá os suene un poco a cursi y demodé, pero no por ello carece de belleza. Y a poco que se valore eso que se suele llamar “la poesía con alma”, creo que Buesa parece merecer algo más que el piadoso olvido en que hoy se encuentra.

Poeta mediocre e insulso según unos; profundo e intenso, según otros. Lo que parece innegable es que fue un romántico a ultranza, de corazón, verdadero aunque a destiempo, y que sus versos, a pesar del silencio de la historia literaria oficial, siguen teniendo multitud de admiradores a ambas orillas del Atlántico.

Poema del Renunciamiento

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor, y al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte… y jamás lo sabrás.


Soñaré con el nácar virginal de tu frente;
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñaré con tus labios desesperadamente;
soñaré con tus besos… y jamás lo sabrás.


Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca… y jamás lo sabrás.


Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos… y jamás lo sabrás.


Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
– el tormento infinito que te debo ocultar –
te diré sonriente: “No es nada… ha sido el viento”.
Me enjugaré la lágrima… ¡y jamás lo sabrás!

JOSÉ ÁNGEL BUESA (Cuba, 1910- República Dominicana, 1982)

Para enamorados, para desenamorados y para todos aquellos que en el amor fueron felices y desdichados a partes iguales. Si te interesa, puedes encontrar otros poemas de José Ángel Buesa en multitud de páginas recomendables:


“Donde habite el olvido” de Luis Cernuda

20 diciembre 2009

En parte como homenaje particular a la Generación del 27, según propuso Antonio Solano en su blog hace unos días, y en parte para mostrar un interesante ejemplo de intertextualidad, os traigo hoy un poema de Luis Cernuda que figura entre mis favoritos. Se llama Donde habite el olvido y toma su título, así como buena parte de su inspiración de una rima de Gustavo Adolfo Bécquer, lo que supone un reconocimiento explícito de la huella que el sevillano y postromántico  Bécquer dejó desde muy pronto y para siempre en el también sevillano Cernuda. El poema  es éste:

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Luis Cernuda (1902-1963)

¡Qué intensa expresión de dolor por no poder ser feliz, por no poder amar libremente, por no ser correspondido y sentir que el cuerpo te encadena a deseos inalcanzables que mueren sin goce posible, prohibidos, sin placer ni esperanza más allá de la niebla del olvido!

También podéis ver y escuchar el vídeo que han colgado en Youtube desde la página Poetas andaluces:

(Musicado y recitado por Javier Paxariño e incluido en el CD Poesía Necesaria, 2003)

Pero, sin duda, el poema no puede entenderse del todo sin conocer antes la famosa rima LXVI de Bécquer, que dice:

Rima LXVI

¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.

En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

Mucho más recientemente, el cantautor Joaquín Sabina aprovechó también el verso de Bécquer para titular una de sus canciones del álbum 19 días y 500 noches. Se llama justamente Donde habita el olvido, y aunque gira en torno a una intensa pero fugaz relación amorosa, como el resto de las canciones del disco, algo guarda del tono melancólico y desesperanzado de sus maestros. Creo que vale la pena conocerla. Podéis escucharla y ver un fotomontaje en Youtube:


“Annabel Lee” de Edgar A. Poe

22 febrero 2009

 (Annabel Lee,  por Radio Futura)

Ahora que se cumplen 200 años del nacimiento de Edgar Allan Poe todo son flores y alabanzas a su obra, justo lo que apenas tuvo en vida. Sea por su biografía, tan fascinante y enigmática, clásico paradigma del Romanticismo, o sea por el éxito de sus cuentos de miedo, tan a menudo citados e ilustrados por el cine o el cómic, lo cierto es que su figura resulta cada día más interesante e inspiradora.

Sin él no se puede entender la literatura contemporánea, pues produjo invenciones definitivas como la historia policial, el cuento de terror o el moderno relato fantástico. Fue un maestro del verso y del cuento literario, un crítico sagaz, un hombre de vasta cultura y raro ingenio cuya producción se alza hoy como una obra cumbre e imprescindible que ha dejado honda huella en nuestra cultura.

Su vida es un puro ejemplo de existencia romántica: atormentada, apasionada, excesiva… Fue un personaje sin duda fascinante. Era huérfano y fue criado por una familia rica. Siempre  se mostró misterioso, contradictorio y solitario. Intolerante al alcohol, jugador enfermizo, enamoradizo y rebelde, Edgar Allan se casó a los 26 años con su prima Virginia Clemm, de apenas 13, y la quiso con locura hasta su prematura muerte, 11 años más tarde. La desesperación y el intenso amor que sintió por ella están reflejados claramente en el poema Annabel  Lee, aludido en el título. Tres años más tarde, en 1849, apenas cumplidos los 40, Poe murió en circunstancias misteriosas, quizá por efecto del alcohol o de un trastorno mental, después de desaparecer durante días y ser encontrado delirando y con ropas de otra persona.

En el programa de RTVE Página 2 le han dedicado un interesante reportaje: 200 años con Edgard Allan Poe. En él la escritora Cristina Fernández Cubas, el editor Daniel Fernández y el pintor Joan-Pere Viladecans nos presentan a este gran mito literario.

En la Wikipedia tenéis un artículo excelente sobre su vida y obra, así como otro sobre la génesis y el sentido del texto, por si os apetece consultarlo: Annabel Lee. Además, abajo os dejo la letra del poema, en inglés y en castellano para que podáis apreciar la versión original y comparar. Arriba tenéis el enlace al vídeo de la canción homónima de Radio Futura.

También, para acabar, os invito a leer alguno de sus cuentos, si es posible, en la magnífica traducción que hizo de ellos Julio Cortázar. Es difícil escoger uno entre tantos, pero puedo decir que Los crímenes de la calle Morgue, El corazón delator, La caída de la casa de Usher, La máscara de la Muerte Roja o El entierro prematuro están entre mis favoritos. No os los perdáis. En la página dedicada a Poe en la Biblioteca Digital Ciudad Seva están algunos de ellos.

“Annabel Lee” (Edgar Allan Poe, 1849)

It was many and many a year ago,
In a kingdom by the sea
That a maiden there lived whom you may know
By the name of ANNABEL LEE;
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me.
I was a child and she was a child,
In this kingdom by the sea;
But we loved with a love that was more than love-
I and my ANNABEL LEE-
With a love that the winged seraphs of heaven
Coveted her and me.

And this was the reason that, long ago,
In this kingdom by the sea,
A wind blew out of a cloud, chilling
My beautiful ANNABEL LEE;
So that her highborn kinsmen came
And bore her away from me,
To shut her up in a sepulchre
In this kingdom by the sea.

The angels, not half so happy in heaven,
Went envying her and me-
Yes!- that was the reason (as all men know,
In this kingdom by the sea)
That the wind came out of the cloud by night,
Chilling and killing my ANNABEL LEE.

But our love it was stronger by far than the love
Of those who were older than we-
Of many far wiser than we-
And neither the angels in heaven above,
Nor the demons down under the sea,
Can ever dissever my soul from the soul
Of the beautiful ANNABEL LEE:

For the moon never beams, without bringing me dreams
Of the beautiful ANNABEL LEE;
And the stars never rise, but I feel the bright eyes
Of the beautiful ANNABEL LEE:
And so, all the night tide, I lie down by the side
Of my darling – my darling- my life and my bride,
In her sepulchre there by the sea,
In her tomb by the sounding sea.

Annabel Lee” (Santiago y Luis Auserón, La Canción de Juan Perro, 1987)

Hace muchos muchos años en un reino junto al mar
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee
y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mi.

Éramos sólo dos niños mas tan grande nuestro amor
que los ángeles del cielo nos cogieron envidia,
pues no eran tan felices ni siquiera la mitad,
como todo el mundo sabe, en aquel reino junto al mar.

Por eso un viento partió de una oscura nube aquella noche
para helar el corazón de la hermosa Annabel Lee.
Luego vino a llevársela su noble parentela
para enterrarla en un sepulcro en aquel reino junto al mar.

Nuestro amor era más fuerte que el amor de los mayores
que saben más como dicen de la historia de la vida.
Ni los ángeles del cielo ni los demonios del mar
separarán jamás mi alma del alma de Annabel Lee.

No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos
y así paso la noche acostado con ella,
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

En aquel sepulcro junto al mar,
en su tumba junto al mar ruidoso…


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