La aventura equinoccial de Lope de Aguirre

24 febrero 2020

 

La aventura equinoccial de Lope de Aguirre” es una fascinante novela de Ramón José Sender publicada en 1964 que relata la expedición organizada por Pedro de Ursúa a través del río Marañón y el Amazonas en busca del mítico territorio de El Dorado y la posterior serie de asesinatos cometidos por el aventurero vasco Lope de Aguirre, resultante en una improvisada fundación de un efímero reino americano regido por él mismo y separado de la monarquía española.

Como tantas empresas disparatadas emprendidas por los conquistadores españoles de América, la historia de Aguirre es una mezcla de ambición, crueldad y resistencia sin límites frente a las adversidades. También, una metáfora terrible de hasta qué punto puede llegar el ser humano en su depravado ansia de dominio y poder.

Sobre este relato el director Werner Herzog, uno de los más destacados representantes de la corriente cinematográfica llamada Nuevo Cine Alemán, trazó el guión de una película extraña y turbadora que nos sumerge en una de las peores pesadillas de la historia universal: Aguirre, la cólera (o la ira) de Dios, 1972.

ARGUMENTO

La película narra libremente el viaje realizado por el explorador español Lope de Aguirre y un grupo de conquistadores en busca de la mítica ciudad de El Dorado. La expedición, al mando de Gonzalo Pizarro (Alejandro Repullés), parte de Perú en septiembre de 1560 y, tras atravesar penosamente los Andes, se interna en la selva hasta llegar al río Marañón. Son más de un centenar de soldados, acompañados de unos pocos esclavos negros y una multitud de prisioneros nativos que hacen de porteadores.

El día de Nochevieja la expedición está muy mermada de recursos y apenas puede penetrar en la selva arrastrando cañones, caballos y una gran impedimenta, por lo que Pizarro ordena avanzar en solitario a un grupo de cuarenta hombres para reconocer el terreno. A pesar del peligro de las fuertes corrientes, la idea es construir con troncos tres balsas y seguir el descenso hacia el Amazonas. Pizarro elige como comandante de la avanzada a Pedro de Ursúa (Ruy Guerra) y, tragándose sus suspicacias, sitúa a Lope de Aguirre (Klaus Kinski) como su segundo. En el grupo viajan también un miembro de la alta nobleza española, Fernando de Guzmán (Peter Berling), el hermano Gaspar de Carvajal (Del Negro) y dos mujeres: la prometida de Ursúa, Inés de Atienza (Helena Rojo), y la hija adolescente de Aguirre, Flores (Cecilia Rivera). Si el grupo no regresa con buenas noticias al cabo de una semana, el grueso del convoy regresará a Lima.

Durante el viaje por el río una de las balsas se ve atrapada en un remolino sin que el resto pueda hacer nada excepto esperar impotentes en la otra orilla. Tras una noche de gritos y pesadilla, la embarcación aparece varada y casi toda la tripulación muerta por arma de fuego en cubierta. Los dos esclavos indios que la guiaban han desaparecido. Ursúa propone entonces rescatar los cadáveres para darles un entierro cristiano, pero Aguirre, cegado por la ambición de encontrar El Dorado cuanto antes, no quiere retrasos en el viaje y ordena a Perucho, uno de sus secuaces, que dispare el cañón y la hunda.

Durante la noche siguiente, una crecida del río barre las balsas restantes, por lo que la vuelta atrás parece cada vez más difícil. Llegado a su fin el tiempo establecido para la misión, Ursúa decide regresar por tierra con Pizarro. En ese momento, Aguirre se rebela contra su jefe y poniendo el ejemplo de la gesta de Hernán Cortés en México, propone construir otra balsa y seguir adelante. Para lograrlo, coacciona a los no convencidos mediante falsas promesas y el asesinato de los disidentes, hace prisionero a Ursúa –al que acusa de alta traición-, y finalmente propone a Guzmán como nuevo líder de la expedición. A éste, vanidoso y glotón, le convence de que será Emperador de El Dorado, el hombre más rico y poderoso del mundo, y le empuja a escribir una carta a Felipe II en la que le informa deque se independiza de España y se nombra a sí mismo señor de todos los territorios que vayan conociendo a ambas orillas del Amazonas. Por supuesto, Aguirre se reserva el puesto de jefe de su ejército.

Desde ese momento la expedición es una delirante huida hacia delante, jalonada de miedo, hambre, locura y destrucción en la que la voluntad férrea de Aguirre por encontrar el Dorado irá mutándose en sueños cada vez más disparatados de gloria y poder a medida que mueren uno a uno todos sus hombres.

AGUIRRE

Herzog siempre ha tenido una clara predilección por los antihéroes, por personajes rebeldes y megalómanos, decididos a cumplir sus proyectos a toda costa, aunque estén abocados desde el principio al fracaso, como sucede también en “Fitzcarraldo” (1982). En este caso Herzog retrató a un tipo sin escrúpulos, maldad en estado puro que, sin embargo, no deja de resultar fascinante por su fiereza, la firmeza de sus convicciones, su sagacidad y su conocimiento de las flaquezas del alma humana. Y para darle forma recurrió a un actor tan genial y perverso como Klaus Kinski, un auténtico especialista en encarnar a personajes desequilibrados. Kinski, como Aguirre, está enorme sin despeinarse, mostrando su carácter agrio y soberbio con largos silencios, frases cortas y miradas penetrantes.

Meticuloso hasta el extremo, obsesivo y maniático, Herzog chocó tanto con Kinski durante el rodaje que éste –a pesar del extraordinario sueldo que cobraba- decidió abandonar el film y -según algunas fuentes- el director llegó a amenazarle de muerte con una pistola, lo que no evitó después una reconciliación amistosa, que por fin terminara la película e incluso que colaboraran estrechamente durante una larga temporada (como en “Nosferatu, fantasma de la noche”, “Woyceck” o la ya citada “Fitzcarraldo”) y que incluso, después de múltiples desencuentros, filmara un documental sobre su otrora amigo y actor fetiche (“Enemigo íntimo”, 1999).

LA SELVA

El rodaje en la selva amazónica resultó especialmente duro y entrañó no pocos conflictos entre los participantes (el director, los actores y los técnicos), así como con las comunidades locales. Esa tensión está en la película desde el comienzo y redunda en su beneficio. Es vivísima en la lenta navegación por el río y resulta aún mayor en el segundo tramo de la película, en el que sabemos que los personajes penetran en un territorio cada vez más hostil y desconocido camino de su propio aniquilamiento físico y mental, como en “El corazón de las tinieblas” de Conrad.

Sin embargo, los indígenas que aparecen en la película no son la encarnación del mal y la barbarie. Al contrario, se nos muestran como los únicos personajes verdaderamente nobles y dignos, las verdaderas víctimas de la brutal historia de la Conquista Española del continente. Como en el clásico de Conrad, ambientado en el río Congo en el siglo XIX, lo que nos muestra este film es la brutalidad de la civilización europea y el fanatismo de la religión cristiana, incapaz de hacerse entender por los indios, tratados siempre como esclavos a pesar de tener alma y por tanto ser hijos de Dios. En definitiva, la cinta nos presenta en toda su crudeza la locura criminal que supuso la Conquista de América, pero también los puros ideales (patria, honor y gloria) del guerrero/caballero renacentista criado en las cortes de Europa, en contraste –muy Siglo de Oro- con la terrible realidad que veían y sentían tan a menudo todos aquellos desharrapados y ambiciosos soldados: el hambre, la traición, el robo, la lucha por el poder, la muerte…

VIRTUDES DEL FILM

Entre los méritos más destacables de la película me gustaría señalar los siguientes:

1) La VEROSIMILITUD o la verdad dramática que contiene, a pesar de la desmesura y de la extravagancia absoluta de la historia que cuenta. Esa autenticidad se ve reforzada por el rodaje realizado con pocos medios y efectos especiales en los lugares donde sucedieron los hechos y en condiciones especialmente difíciles y por el hecho de contar con cierto número de actores no profesionales (de hecho participaron gran número de indígenas) y en la cinta original se escuchan a menudo sus lenguas.

2) La capacidad de Herzog para IMPROVISAR sobre un guión mínimo y a la vez muy original. La película está contada en forma de diario, a partir de las anotaciones del misionero Gaspar de Carvajal –el cual en la realidad acompañó a Orellana en su viaje por el Amazonas-, tiene poco diálogo y abunda en planos largos y espectaculares del paisaje amazónico. Muestra de ello es el final de la película, cambiado respecto al guión pues éste preveía una llegada explícita de Aguirre al Océano Atlántico –como así sucedió en la realidad- el cual se sustituyó por una escena confusa y delirante en la que vemos a Aguirre desfallecer entre alucinaciones mientras el río se ensancha en medio de un sol justiciero. Esa desnudez, la potencia visual de la filmación, a veces cuajada de gotas de lluvia y con el balanceo de la balsa como perspectiva, le otorgan una fuerza enorme.

3) Su carácter SIMBÓLICO. El final de la película es un apocalipsis impactante, un trávelin circular sobre la balsa llena de cadáveres y cuerpos agonizantes en que el único que se sostiene todavía en pie es Aguirre fantaseando sobre su poder para derrocar a la Corona de España y conquistar no sólo el Amazonas sino toda la América ya dominada por los europeos.

3) La presencia abrumadora de la NATURALEZA, el paisaje vivo y amenazante siempre, en forma de flechas envenenadas, tribus antropófagas o crecidas desmesuradas del río.

4) El SENTIDO TRÁGICO de la historia, ya intuido desde las primeras frases en que Aguirre se enfrenta con tozudez y soberbia a Pizarro y le intenta disuadir de que siga adelante en la empresa para poder ser él el único en conquistar un nuevo territorio. Es un camino a la destrucción inevitable que se desarrolla de manera implacable y sin tregua desde la primer escena, sin divergencias. Así, partiendo de una historia mínima y de diálogos en que no se explican apenas detalles de la acción ni del contexto, la película nos ofrece una visión de la irracionalidad humana en contrapunto con la riqueza exuberante de la selva.

5) Las muy trabajadas y memorables INTERPRETACIONES de un grupo de actores que estaban viviendo una auténtica pesadilla, las cuales dotan a la cinta de un magnetismo impresionante. Entre éstas, por supuesto, la del protagonista Klaus Kinski, hoy defenestrado como persona a raíz de las revelaciones de una de sus hijas sobre los abusos sexuales que cometió contra ella, pero considerado unánimemente un gran actor a pesar de todo. Un poco como Brando, el loco peligroso de “Apocalypse Now” (1979) de Francis Ford Coppola, película con la que guarda tantas similitudes en el fondo y en la forma. Curiosamente, el tema del incesto aparece también en el delirio final que sufre Aguirre ya cerca del mar, cuando planea casarse con su propia hija para fundar en América una dinastía del todo “pura” que gobierne por siglos en aquellas tierras. Esta frase es quizá el remate, el punto de locura que le faltaba para equipararlo a una especie de Hitler a pequeña escala: el hombre dispuesto a conducir a la muerte a todos los suyos –y al resto, claro, los inferiores- para realizar sus sueños de grandeza.

6) La hipnótica MÚSICA EXPERIMENTAL del grupo Popol Vuh que subraya continuamente las escenas dotándolas de un carácter inquietante y extraño. Una música visionaria y mágica, como esta película, difícil de dejar de ver pero también de apreciar en todo su valor sin sentir un gran horror por la condición humana.

CURIOSIDADES

1) “La aventura equinoccial de Lope de Aguirre” también sirvió de fuente principal a Carlos Saura para realizar la superproducción española “El Dorado” (1988), un gran fracaso de crítica y público que, sin embargo, no deja de ser una buena película también, muy distinta de la de Herzog, eso sí.

2) La película de Herzog es alemana a todos los efectos (se titula “Aguirre, der Zorn Gottes”), pero la versión original es inglesa. De hecho se rodó íntegramente en inglés con un reparto internacional en que primaron los artistas latinoamericanos que conocían este idioma pero no el alemán. La voz original de Kinski habla por eso en inglés y como se negó a doblarse a sí mismo, la versión alemana fue realizada por otro actor.


Nada, 1944

4 noviembre 2019

Carmen Laforet (1921-2004)

Carmen Laforet es una figura singular de la narrativa española posterior a la Guerra Civil. Su trayectoria vital y su trayectoria literaria transcurren de forma absolutamente paralela y presentan numerosos episodios desconocidos, ya que llevó una existencia bastante retirada de la luz pública y salpicada de profundas crisis personales. Finalmente, acabó cayendo en un mutismo casi absoluto, recluida en soledad, y negándose a publicar cuentos y novelas que tenía terminadas.

Para conocer algo mejor su vida y su obra, tenemos hoy, entre otros interesantes documentos, estos dos reportajes:

1) El documental Carmen Laforet, el silencio de una escritora  (Documentos RNE, 11-09-2010), el cual puede escucharse clicando en el enlace.

2) El programa de la serie “Imprescindibles” de RTVE Carmen Laforet, la chica rara (2016)

Imprescindibles-Laforet

Cuando Carmen gana el premio Nadal, se convierte de golpe en un fenómeno mediático: es una escritora joven, guapa, apreciada por el público y la crítica, culta e innovadora y, sobre todo, es una mujer inteligente que mira la realidad sin miedo, de frente, por lo que es capaz de retratar, desde un punto de vista muy subjetivo y de una manera muy simbólica, todo un paisaje moral tremendamente áspero y desagradable: el de la España de posguerra.

Con el tiempo, sin embargo, Laforet se convertirá en una muñeca rota, en una artista frustrada que no podrá superar nunca sus complejos iniciales ni el éxito arrollador de su primera novela, porque no tendrá confianza en sí misma y porque su vida discurrirá por muy diferentes derroteros, a veces elegidos y a veces no. La mujer libre y feminista que rompe con todo y con todos y que se refleja en el personaje de Andrea cuando abandona para siempre la casa de sus parientes en Barcelona, en la realidad se casará pronto y abandonará casi totalmente la creación artística para cuidar de los hijos y atender a su marido, el periodista y escritor Manuel Cerezales, intelectual de cierto renombre en la época, del que acabará separándose tarde y de forma bastante traumática.

Fragmento inicial de la versión cinematográfica de Edgar Neville (1947)

Para verla completa, clica en el enlace a Materiales de lengua.

En este contexto, Nada (escrita en 1944 y publicada al año siguiente) constituye sin duda la obra más lograda y relevante de toda su producción y todavía hoy se alza hoy como un relato fresco, imperfecto pero lleno de fuerza juvenil que nos atrapa desde las primeras páginas.

La historia de Andrea, de tinte fuertemente autobiográfico, es la historia de una muchacha solitaria e introvertida que se abre a la vida adulta, que presencia horrores mal disimulados en el ámbito asfixiante de la inolvidable casa de la calle Aribau, que describe peleas y reproches terribles entre parientes que se aman y odian con igual intensidad y que guardan secretos amargos. Pero es, sobre todo, el retrato de una sociedad enferma, repleta de seres malvados y estúpidos que llevan una coexistencia precaria y miserable, de burgueses venidos a menos que malviven entre los restos del naufragio, sombras de vidas que fueron mejores y más felices antes de la guerra del 36. Un mundo de pesadilla sólo aliviado en parte por los amigos de Andrea, los estudiantes y artistas del ambiente bohemio y relajado que conoce en la Universidad Central, esa camada de jovencitos que tienen dinero, salud y pocas preocupaciones más allá de buscar amoríos o salir a divertirse.

Porque la guerra –la Guerra Civil claro- es un fantasma que recorre toda la novela y que extiende su sombra a los años posteriores al conflicto, a esa época gris, vacía y envuelta en la terrible miseria moral y material que trajo la dictadura de Franco, una miseria que, paradójicamente, afecta también a los “vencedores”. Una miseria quizá más visible en las grandes ciudades, sobre todo en aquellas que, como Barcelona o Madrid, resultaron especialmente devastadas.

En este contexto histórico y social, Nada constituye, junto a La familia de Pascual Duarte (1942) y La sombra del ciprés es alargada (1947), la tríada de novelas que más impactaron y renovaron la narrativa española después de la Guerra Civil. Cela, Delibes y Laforet fueron voces jóvenes que,  asimilando la maestría de Pío Baroja –voluntariamente recluido entre Madrid y Vera de Bidasoa- dieron un nuevo impulso a la literatura española en aquellos años difíciles del estraperlo y la censura.

Lejos, sin embargo, del tremendismo costumbrista y agrio de Cela, el relato de Laforet, de título además tan simbólico, se inserta mejor en la narrativa de corte existencialista que surge de la obra de Franz Kafka (1883-1924), que tanto influyó en el primer Delibes y que se desarrolló sobre todo en Europa Central después de la segunda Guerra Mundial, dando a luz obras tan destacadas como El extranjero (1942) de Albert Camus o La náusea de Jean Paul Sartre.

Un buen resumen de todo esto puede verse en la siguiente presentación de Juan Manuel González:

Laforet fue siempre “una chica rara”, como la definiría después su amiga Carmen Martín Gaite, una escritora de pies a cabeza, pero fracasada en gran parte, una mujer decidida y rompedora en cierto sentido que, sin embargo, se vio arrastrada por la vida a asumir un papel silencioso y retraído, quizá muy en contra de su auténtica voluntad. Fue una mujer extremadamente sensible, avanzada a su tiempo, gran lectora y muy afable, pero también insegura, perfeccionista hasta lo patológico y con grandes dudas religiosas y existenciales, tantas que le llevaron a sucumbir en ocasiones a fuertes crisis psicológicas y profesionales.

No obstante, Carmen Laforet supo desde joven mantener y cultivar la amistad con destacadas figuras del exilio literario como Ramón J. Sender o Juan Ramón Jiménez, y siempre mantuvo un público fiel y cierto prestigio, incluso durante sus años de silencio. Y como escritora, tuvo una habilidad excepcional para trazar caracteres, dotes innatas para la expresión de sentimientos y un gran talento para insertar el lenguaje poético en sus historias, aunque quizá no tanto para la composición narrativa o para la puntuación de las frases. En suma, fue contradictoria hasta el final.

Son muy numerosos los materiales que pueden encontrase en Internet sobre Carmen Laforet y su obra más conocida. Me limito aquí a indicar algunos de los más interesantes:

1. Completísima Guía de lectura de José Luis Vilaplana en el portal EDU 365, donde también hay una sección de Lecturas para Literatura castellana.

2. La excelente presentación de diapositivas ya citada arriba, publicada en el blog Alumnos en(red)ados por Juan Manuel González y Ruth Romero.

3. El prólogo de Rosa Montero a la novela completa, del cual destaco las palabras finales, esas que dedica a la protagonista en busca del amor, la amistad y la vida plena: “Inolvidable Andrea, la protagonista pasiva y casi incapaz de amar. Pero es que las verdaderas víctimas son pasivas y están destrozadas. Con su hermosa escritura, Carmen Laforet define en la novela a las amigas de la tía de Andrea, un puñado de mujeres que antaño fueron muchachas felices y que ahora son seres desbaratados: “Eran como pájaros envejecidos y oscuros, con las pechugas palpitantes de haber volado mucho en un trozo de cielo muy pequeño”. Nada nos describe ese pequeño y asfixiante fragmento de cielo. Es un cuento cruel, el cuento de la vida cuando se vuelve mala.”

4. Amplio dossier y buena colección de enlaces sobre Nada en la sección de Literatura del web Materiales de Lengua. Incluye la versión completa de la película de Edgar Neville (1947) aunque con baja calidad.

5. La escritora y los demonios, artículo de Nuria Amat sobre el silencio de Carmen Laforet y Releer Nada, artículo de Javier Alfaya que apunta relaciones con otras obras catalanas como la gran novela Vida privada (1932) de Josep Maria de Sagarra o buena parte de la narrativa de Mercè Rodoreda. Ambos textos fueron publicados en el monográfico que le dedicó a Laforet la revista gaditana Caleta (nº 14, 2008).

La propia Nuria Amat, en otro prólogo a “Nada” nos define así la novela: “Nada es todo. La novela habla del vacío existencial, de los afectos difusos, de la soledad del amor, del miedo, de la angustia, de la frustración sexual,de los temas esenciales del alma, como también exigíaFlaubert que caminaransus novelas.Sin un argumento televisivo que venga a entorpecer el fluir de las emociones de los personajes que pueblan esta casa duende donde se desarrolla la novela.”

6.- Análisis de la novela en el blog Erudición y crítica de Anastasio Serrano.

7.- Ejercicios de Selectividad a propósito de Nada: a) en Materiales de lengua (pdf con orientaciones y respuestas-modelo); b) Cuestionario sobre “Nada” (M Blanch, IES PUig i Ferater).

8.- Carmen Laforet, web oficial sobre la escritora catalana.

9.- Estudio de Nada (2009), pdf con actividades y textos de apoyo.

10.- Mujeres en proceso de construcción (2010), análisis comparativo del personaje de Andrea y el de Natàlia de La plaça del diamant, por Caroll Y. Buitrago-Long.

Y ya para acabar, aquí te dejo mi propuesta de Guia de lectura y actividades sobre Nada actualizada en noviembre de 2019. Clica en el enlace para descargarla como documento en PDF.

NOTAS FINALES

En la primavera de 2010 se publicó Una mujer en fuga, nueva e interesante biografía de Carmen Laforet a cargo de Anna Caballé e Israel Rollón.

Además, en abril de 2011 se ha hecho público un muy logrado vídeo que adapta la novela de Laforet, realizado por una serie de jóvenes artistas y estudiantes de Tortosa, con música de David Espinós y dirección de Josep Piñol.


Mucho ruido y pocas nueces

29 octubre 2015

Entre toda la producción teatral de William Shakespeare, enormemente variada y de una calidad incuestionable, destaca su comedia románticaMuch ado about nothing” (1599), una de sus obras “ligeras” más redondas y seguramente la que mejor ejemplifica el ideal hedonista del Renacimiento, ese deseo de vivir por y para el amor y el placer a pesar de todas las dificultades que las relaciones entre hombres y mujeres conllevan.

Mucho ruido y pocas nueces (1993) de Kenneth Branagh

La trama, basada seguramente en un relato breve del novelista italiano del siglo XVI Mateo Bandello, explica lo sucedido durante unos pocos días de verano en Mesina (Sicilia), donde han ido a descansar unos nobles españoles invitados por el Gobernador de la ciudad, Leonato. Es fácil de seguir y está centrada en una doble relación amorosa, la que se establece entre Hero y Claudio por un lado y la que, a trancas y barrancas, se produce entre Beatrice y Benedicto, ambos mordaces y escépticos, ambos orgullosos y reacios -al menos en principio- al matrimonio y tan racionales y discretos en sus razonamientos que simplemente se niegan a dejarse arrastrar por su parte más “animal” o apasionada, por sus sentimientos más íntimos.

Al tema principal se suman los diversos contratiempos producidos por una parte por los engaños, los celos y la desconfianza propios del proceso de enamoramiento, y por otro la sed de venganza que inunda el corazón del perverso Don Juan, hermano del Príncipe de Aragón Don Pedro, ya que recientemente ha perdido su favor y de siempre ha estado carcomido por la envidia y el odio.

El conjunto contiene muchas escenas memorables: la llegada de los soldados, el baile de máscaras, el enamoramiento por separado entre Beatrice y Benedicto, provocado por un truco simultáneo de sus amigos, la ronda de los vigilantes, la boda aplazada… Y en todas ellas destaca, junto a la fuerza del amor y muy por encima del resto de temas, el concepto de engaño, revestido en ocasiones bajo el ropaje de la mentira, del truco, de la desconfianza, de la decepción, de la falsedad, de la hipocresía, de la infidelidad o de la traición. Una idea en este caso muy barroca y que resulta, sin embargo, compensada por el final esperanzado y feliz sin matices de la obra.

El lenguaje es un tanto enrevesado, por lo que puede despistar al principio al espectador poco atento, pero enseguida nos cautiva por su calidez, por la belleza de las frases que enlazan sin tregua los personajes y por la música general del discurso. El texto en conjunto sólo puede calificarse de magnífico, ingenioso, abundante en profundas meditaciones sobre el honor o la vergüenza, y muy rico en sentencias, giros y metáforas. Todo ello muy del gusto del Barroco europeo, de ese periodo magnífico que corresponde a la literatura clásica de Inglaterra, pero también de Francia o España.

Otro aspecto curioso de la obra es lo que suele llamarse el “comic relief” de Shakespeare o “contrapunto cómico“, un recurso típico del teatro clásico europeo en el que la trama seria principal, protagonizada por nobles que utilizan un registro elevado y palabras cuidadosamente escogidas, está veteada por escenas hilarantes protagonizadas por personajes rudos y vulgares -como los vigilantes del palacio del Príncipe-. En el TNC la gestualidad de clown y la comicidad disparatada de los actores que interpretaron la detención y el juicio a Borachio, el criado traidor, resultaron verdaderamente divertidas.

En conclusión, “Mucho ruido y pocas nueces” sigue siendo hoy, al menos en la brillante versión que hemos visto esta semana en el TNC, con traducción de Salvador Oliva y dirección de Àngel Llàcer, lo que era a inicios del siglo XVII: un puro divertimento, una historia galante y ágil en su desarrollo que desprende una inmensa alegría vital. Y este “Molt soroll per a no res” destaca aún más ese optimismo y esa sensualidad originales utilizando un vestuario colorista, una escenografía cuidadísima y toda una serie de canciones en directo de Cole Porter e Irving Berling que le dan el toque necesario para convertirlo en un espectáculo completo y variado al modo de los clásicos musicales americanos de los años 30 y 40. Pensemos en temas tan conocidos como “Night and day“, “Let’s do it. Let’s fall in love“, “Begin the beguine” o “Cheek to cheek” que son ya universales.

Cheek to Cheek de Irving Berling, con Fred Astaire y Ginger Rogers

Este recurso de introducir una trama teatral (o cinematográfica) dentro del teatro  no resulta demasiado original a estas alturas -de hecho, ya lo hizo el mismo Branagh en el año 2000 con otra comedia de Shakespeare- e incluso puede confundir al espectador en ocasiones, pero sí que sirve para darle a la obra una ambientación muy atractiva.

Como en clase estamos mirando la brillante adaptación cinematográfica de la obra que hizo el actor y director británico Kenneth Branagh en 1993, más fidedigna en su ambientación que la del TNC (un típico palazzo del sur de Italia en pleno siglo XVI, cuando esta zona del mundo formaba parte de la Corona de Aragón), creo que resultará interesante comparar una y otra y comentarlas resaltando similitudes y diferencias.

OTROS ENLACES DE INTERÉS

  • Una buena reseña de esa película de Kennet Branagh en que adapta otra divertida comedia de Shakespeare: “Labour’s lost works” (Trabajos de amor perdidos). En ella Branagh ya empleó el género musical y las canciones de Cole Porter como ambientación moderna de la obra. En este caso es un rey de Navarra el que empieza la obra retirándose a vivir sin amor femenino, pero rodeado de buenos amigos. Y todo funciona hasta que llega a la corte una princesa francesa con sus damas y claro, tan apuestos caballeros no pueden evitar sentirse atraídos por tan bellas mujeres…
  • Una lista de 10 excelentes adaptaciones al cine de obras de Shakespeare. Todas brillantes y merecedoras de una tarde frente a la pantalla.
  • El poema Sigh no more (“Niñas, no sufráis”) que se recita al principio del film y se canta dos veces más durante la película, una por el juglar Baltasar y otra a coro como conclusión, de modo que sirve de final apoteósico. La letra en castellano, aproximadamente, sería esta:

No sufráis

No sufráis,

niñas.

No sufráis.

Que el hombre es un farsante.

Un pie en la tierra,

otro en el mar.

Jamás será constante.

¿Por qué sufrir?

¡Dejadles ir!

Y disfrutad

la vida.

Vuestros suspiros convertid

en cantos de alegría.

No cantéis,

niñas.

No cantéis lamentos

de infortunio.

El hombre falso siempre fue

desde que el mundo es mundo.

¿Por qué sufrir?

¡Dejadles ir!

Y disfrutad la vida.

Vuestros suspiros

deberéis convertir

en cantos de alegría.


Literatura oriental

21 septiembre 2015

Nala y Damayanti

Para abrir boca al curso de Literatura Universal, os paso unos apuntes sobre el primer tema: Antiguas literaturas orientales (India, China, Persia…) Os servirán de complemento a lo visto en clase y contienen un enlace muy interesante sobre Alejandro Casona y su libro Flor de leyendas, una preciosa antología de historias de la literatura universal que no debería faltar en ninguna biblioteca.

Espero que os sean útiles.

tema-1-literaturas-orientales-antiguas

También podéis ver a modo de introducción un breve vídeo en Youtube que cita otras antiguas tradiciones como la egipcia o la mesopotámica, la cual dio origen al Poema de Gilgamesh, la primera gran obra literaria de la historia:

A modo de resumen, también podéis consultar la siguiente presentación de la profesora Sofía Vaz Romero:

Y como conclusión, aquí os dejo un breve cuestionario para revisarlo en clase:

cuestionario-1-literatura-oriental

OTROS ENLACES

Literatura Oriental, apuntes de Juan Azahel Cortés.

Kalipedia: Literatura Universal (artículos por épocas).

Un fragmento del Poema de Gilgamesh: el héroe llora la muerte de su amigo Enkidu.


El Decamerón

12 mayo 2013

Imagen

A Tale from Decameron, 1916, por John William Waterhouse.

El Decamerón (Il Decamerone en italiano) es una colección de cien cuentos o novelas cortas escrita hacia 1350 por Giovanni Boccaccio (1313 – 1375), uno de los principales autores del Renacimiento europeo. En ella se tratan tres temas principales, acordes con el auge de la mentalidad profana y vitalista que empezaba a cuajar en la Italia de la época:

a) el amor -en especial, el amor erótico o carnal-;

b) la astucia, la inteligencia o el ingenio; y

c) la fortuna, en el sentido todavía medieval de rueda que gira y que tan pronto nos eleva como nos hace caer.

El marco argumental es el siguiente: durante la epidemia de peste negra que asoló la ciudad de Florencia en 1348diez jóvenes (tres hombres y siete mujeres) se reúnen en la iglesia de Santa María Novella y toman la decisión de retirarse a una villa alejada de la ciudad para salvarse de la enfermedad. En ese lugar idílico, trasunto del locus amoenus clásico, intentan dejar atrás los horrores vividos y se dedican a relatarse historias breves para entretenerse durante dos semanas. Cada día uno de los jóvenes actúa como «rey» y decide el tema sobre el que versarán los cuentos, dejando libres los viernes y los sábados, por lo que sólo se cuentan cuentos durante “diez días” (de ahí el título de la obra “deca-hemerai”).

Santa Maria Novella

Santa Maria Novella, Florencia

La importancia de la obra se centra esencialmente en servir de modelo para el desarrollo de la novela cortesana europea, ligera y divertida, antecedente de otros modernos libros de cuentos y anécdotas renacentistas como las “novelle” de Mateo Bandello en Italia, los Cuentos de Canterbury de Chaucer en Inglaterra, o El Patrañuelo de Joan de Timoneda y las Novelas ejemplares de Cervantes en España. A ello hay que sumar el interés que despertó por su realismo a la hora de reflejar canciones populares de la época o la crueldad de los efectos devastadores de la peste.

Por supuesto, la Iglesia Católica, a través de la Inquisición, incluyó éste entre los numerosos libros proscritos que formaron parte de la nómina del Index librorum prohibitorum. No obstante, y además a pesar de su ácida crítica del estamento religioso, la de Bocaccio constituyó una de las lecturas preferidas por los clérigos.

Las fuentes de Boccaccio son variadas, puesto que van desde los clásicos grecolatinos hasta los fabliaux franceses medievales, y en conjunto la obra puede considerarse totalmente representativa del Renacimiento, no sólo por su marcado antropocentrismo (concepción autónoma del hombre), sino también por  su humor desvergonzado, por su realismo y por la burla (y a veces incluso el escarnio) que hace de los valores imperantes en la sociedad medieval.  Especialmente, la idea del goce material y corporal en esta vida (el carpe diem clásico) que transmite esta obra supone toda una revolución ideológica que se empieza a materializar en Italia en el siglo XIV y triunfará en toda Europa a partir del siglo XV.

Por otra parte, los personajes de Boccaccio no son héroes sino seres humanos vulgares y corrientes, ávidos de dinero y de satisfacción inmediata, pícaros anticipados a la figura del Lazarillo, hombres y mujeres sin nobleza, lejos de las damas y caballeros de la literatura trovadoresca. De hecho, en la obra, descuellan los embusteros, los ladrones, los adúlteros y los falsos que hacen valer su astucia, que resulta premiada en la gran mayoría de las ocasiones. Y la imagen que se refleja de la mujer es la típica de la literatura misógina de esta época, al estilo de algunos pasajes del Libro de Buen Amor o de la obra del Arcipreste de Talavera, ya que se la ve como una pecadora, seductora y lasciva, hija de Eva y por lo tanto maldita, condenada a engañar al hombre y a arrastrarlo a la perdición.

El Decamerón fue adaptado al cine en una película del mismo título dirigida por Pier Paolo Pasolini en 1971. Constituye la primera parte de su famosa «Trilogía de la vida» que completaron luego Los cuentos de Canterbury (1972) y Las mil y una noches (1974).(1974) La cinta obtuvo un gran éxito internacional y se convirtió en motivo de escándalo por la naturalidad y falta de pudor con que muestra las numerosas escenas eróticas que incluye. De hecho, la selección que hizo Pasolini del libro tuvo especial cuidado en reflejar las historias decididamente más “picantes” o “salaces”.

Puede encontrarse completa en Internet doblada al castellano. No obstante, conviene advertir sobre la procacidad de la mayoría de sus escenas:


El Decamerón, 1971, de Pier Paolo Pasolini

Un estupendo resumen de las nueve historias que componen el film puede obtenerse del artículo correspondiente de la Wikipedia:

1 Historia de Andreuccio da Perugia

2 Historia de Masetto da Lamporecchio

3 Historia de Peronella

4 Historia de Ciappelletto

5 Historia del discípulo de Giotto

6 Historia de Caterina da Valbona

7 Historia de Lisabetta da Messina

8 Historia de Gemmata

9 Historia de Tingoccio e Meuccio

PARA SABER MÁS


La muerte y el caballero

6 noviembre 2012

Knight-Death-and-the-Devil

Tomando como ilustración esta famosa imagen de Durero (El caballero, la Muerte y el Diablo, 1513), os propongo hoy un ejercicio de literatura comparada entre varias narraciones diferentes:

ACTIVIDADES

Sigo en parte las propuestas sugeridas por Julián Rodríguez en su Antología de Literatura Universal comparada (Murcia, 1991), págs. 242-243.

1. ¿Qué elementos fantásticos aparecen en el relato de Juan Benet?

2. ¿Qué convenciones sociales sobre la muerte se rompen en él?

3. ¿Qué visión general de la Muerte se nos ofrece en este cuento?  Y más específicamente, ¿qué sentido tiene la frase “una cualquiera” aplicada a ese personaje?

4. ¿En qué difiere el carácter de la Muerte aquí respecto al del resto de narraciones?

5. ¿Qué diferentes finales se nos dan para el cuento básico de Cocteau?

6. Inventa algún otro desenlace posible.

NOTAS DE APOYO

El artículo de Miguel Díez R. analiza el cuento de Cocteau, explica su origen como apólogo de la tradición oriental, y lo pone en relación con diversas versiones modernas del mismo, haciendo especial hincapié en las escritas  en castellano: “El gesto de la muerte”: aproximación a un famoso apólogo  (Espéculo, 2009).

María Josefa Diez de Revenga apunta las semejanzas principales entre El Conde Lucanor de Don Juan Manuel y los relatos de Trece fábulas y media de Benet en otro interesante artículo titulado La narración ejemplar.

Además de los textos anteriores, resulta muy recomendable la lectura de El caballero y la muerte, una novela negra publicada en 1988 por Leonardo Sciascia. Ambientada en Sicilia durante los años 80 del pasado siglo, cuenta la lucha de un comisario de policía enfermo de cáncer terminal que lucha por esclarecer el asesinato de un abogado implicado en una trama de corrupción política. Toda una leccion de ética y de estética en forma de relato breve.


Otoño en el valle del Bierzo

22 mayo 2012

Creo que es difícil encontrar un poema más brillante y conmovedor que esta Antífona del otoño en el valle del Bierzo (Premio Adonais, 1985) del poeta  y polifacético artista leonés Juan Carlos Mestre (n. 1957).

Puesto en conjunción con la voz y la música de otro artista leonés de irreprochable trayectoria como es Amancio Prada (n. 1949), siempre vinculado al difícil trabajo de fundir música y poesía, el resultado es tan brillante como podréis comprobar en esta grabación de un día ya tan lejano como 2004:

Sobre Mestre y su poética, sobre su visión del mundo y su manera de abordar la creación artística, os recomiendo también este reportaje de Silencio, se lee:

El poema de Mestre se halla incluido en el disco de Prada titulado Escrito está (2001), un estupendo trabajo que contiene versiones de autores tan diversos como Tagore, Machado, Miguel Hernández o Rosalía de Castro, entre otros.

Para escuchar con calma la versión registrada del poema, en que se alterna el recitado magistral del propio autor y la magnífica música de Prada, os recomiendo simplemente  visitar la página del escritor:

Juan Carlos Mestre (página oficial)


El Quijote (1605-1615)

12 febrero 2012
El Quijote interactivo (BNE)

El Quijote interactivo (BNE)

Ante todo, que no se nos olvide: el Quijote es una obra de burlas, una novela para reír (o sonreír al menos). Y si no se entiende así, estaremos malentendiendo la genial obra de Cervantes. Si la vemos como una novela seria, nos equivocaremos; y si la consideramos algo así como un ladrillo, cosa habitual para muchos lectores actuales que se rinden ante la dificultad (perfectamente salvable) que presenta un lenguaje bastante alejado del nuestro en muchos tramos, más valdrá dejarla en el estante y esperar mejor ocasión para hincarle el diente. Ya llegará.

Pero si un día nos atrevemos de verdad con ella, con tiempo y sosiego, podremos verdaderamente disfrutar de una novela río que no quiso serlo, de una novela que a su autor se le escapó de las manos y acabó convirtiéndose casi por azar en una de las mejores obras literarias de la historia. Casi por azar, ya que en principio iba a ser un relato corto, a la manera de las Novelas ejemplares, con moraleja más o menos explícita, pero al bueno de don Miguel le pudo su pasión por el personaje del hidalgo y su enorme deseo de imaginar y contar. Y se dejó llevar…

Obra inteligentísima que funde vida y ficción, sigue teniendo valor como novela de humor y de aventuras, a caballo entre el mundo ideal en que vive su protagonista (reinos imaginarios y míticos, personaje misteriosos, cuevas encantadas…) y el mundo real de la España chabacana, inculta y atrasada de principios del siglo XVII.

Una magnífica introducción a la obra nos la ofrece la periodista y escritora Nieves Concostrina en su serie de cinco podcasts para RNE “Acercándonos al Quijote“. Puedes acceder a ella a través de IVOOX:

http://www.ivoox.com/acercandonos-al-quijote-nieves-concostrina-1-5_md_538953_1.mp3″ Descargar la parte 1 de 5

El tema principal de la obra es la derrota de la imaginación, el fracaso del ideal caballeresco. La intención primera de su autor fue simplemente la de ridiculizar los libros de caballerías, tan leídos entonces a pesar de su escaso mérito y valor literario, pero Cervantes llegó mucho más lejos y no sólo parodió el género con tal gracia que es difícil imaginar un caballero andante más ridículo y disparatado que Alonso Quijano, sino que creó un jugoso contraste entre el idealismo ingenuo del hidalgo y el realismo grosero y vulgar del resto de personajes (y del ambiente en que se mueven): gañanes y curas de pueblo, criados bobos y mozas desvergonzadas, bachilleres de poca monta y rudas campesinas, cómicos y galeotes, ventas, puebluchos y llanos yermos…

No obstante lo dicho, mientras Cervantes avanzaba en la redacción de la obra, consciente de vivir un momento en que la España imperial perdía prestigio y poder a pasos agigantados, el autor se identificaba cada vez más con la lucha patética y la ideología trasnochada de su personaje, de manera que el final revela el propio desencanto del creador: un ingenio lúcido pero solitario, que acaba sus días sin gloria y sin consuelo, olvidado de todos, cuerdo al fin, pero tan pobre, desengañado e infeliz como siempre.

El relato, publicado en dos partes (1605-1615), narra las tres salidas de D. Quijote en busca de aventuras: la primera solo y las otras dos acompañado de su fiel escudero Sancho.

Los personajes principales que todo lector retiene en la memoria son:

1) D. Quijote, arrojado y lunático, defensor de los oprimidos, enamorado fiel de una dama imaginaria a la que identifica con una antigua novia, ve gigantes, ejércitos, princesas y encantamientos donde sólo hay molinos, rebaños de ovejas, rudas aldeanas y húmedas cuevas. Muere consciente de cuál ha sido su locura y cuántos sus disparates, en paz con Dios y con los hombres.

2) Sancho Panza, fiel a su señor, simple y glotón, representante del sentido común y el interés material. Sólo se explica que siga a un demente por su esperanza de cobrar un buen sueldo, aunque a medida que avanza la narración se nos revelan detalles de él que lo humanizan y nos lo hacen ver más complejo e inteligente de lo que parecía al principio.

3) El bachiller Sansón Carrasco, burlón y vengativo, que (a la segunda) devuelve a D. Quijote a casa tras vencerle en duelo singular en la playa de Barcelona.

4) El cura y el barbero, pareja de censores de libros y guardianes de la fe y la razón, que organizan una pira con los libros del hidalgo para disuadirle de nuevos disparates, sin saber que este hecho será el inicio de su segunda salida y comienzo de sus mayores disparates.

5) Dulcinea del Toboso o Aldonza Lorenzo, labradora transfigurada en grande y hermosa señora por obra de la imaginación del famoso hidalgo manchego.

6) Por supuesto, hay muchos otros, desde el caballero rival Álvaro Tarfe -personaje tomado del Quijote apócrifo de Avellaneda– al bandolero Roque Guinart o los duques de Aragón, que tanto se burlan de la infeliz pareja en su palacio, eso sin contar a la criada Maritornes, el pícaro Ginés de Pasamonte o los numerosos narradores -y personajes- de historias intercaladas que aparecen continuamente: Ricote, el pastor Grisóstomo, el cura lector de la novela El curioso impertinente, etc.

El valor universal de la obra se cifra en su capacidad para subyugar a lectores de todo tiempo y lugar pues divierte como una novela de aventuras repleta de episodios jocosos, pero también hace pensar y alecciona. Mediante el uso de una ironía sutilísima y un gran dominio de los diversos niveles y registros del idioma (polifonía), Cervantes supo hacer una amable crítica social y a la vez expresar la complejidad de la vida, la tensión entre las diversas partes de nuestra personalidad, los eternos conflictos del hombre: locura frente a cordura; idealismo frente a materialismo; razón frente a sentimiento; acción frente a reflexión (o armas frente a letras, como en el famoso discurso de la parte I, capítulo 38)…

Además, la riqueza simbólica de la obra es evidente y uno de sus mayores atractivos es que el narrador se ausenta con frecuencia y casi todo se transmite a través de los diálogos entre D. Quijote y Sancho y mediante los diversos lances de la acción.

En la historia literaria universal El ingenioso hidalgo Quijote constituye, según el parecer de muchos, la primera novela totalmente moderna, un “relato río”, complejo y polimórfico, de ficción realista y con antihéroe, expresión de anhelos y esperanzas a través de personajes auténticos, creíbles y redondos, ya por siempre vivos en la cultura occidental.

El Quijote como novela moderna

El Quijote como novela moderna (presentación pdf)

El Quijote como novela moderna (presentación en pdf)

Y es que esta obra es un saco en el que todo cabe: prosa elegíaca sentimental (lamentaciones de Sancho, parte I cap. 52); preguntas y respuestas del catecismo (monólogo de Sancho cuando va a ver a Dulcinea; II, 10); cuentos populares (pastora Torralba); prólogo al modo del Lazarillo (II, 8); descripción tópica renacentista de la dama (Dulcinea, II, 32); espléndidas muestras de oratoria (discursos de Armas y Letras o Edad de Oro); etc. Además, hay que tener en cuenta que constituye una magnífica “summa” de la narrativa de su tiempo porque intercala toda una serie de novelitas cortas, unas veces contadas enteramente y otras sólo apuntadas. Son mayormente relatos de tipo italiano/ galante, como la “Novela del curioso impertinente”, (I, 33-35) o la “Historia de Ricote y Ana Félix”, (II 54 y 63), morisco (“Historia del cautivo”, I 39-41), pastoril (“Los amores de Grisóstomo y Marcela”, I 12-14), sentimental (“Los amores de Cardenio y Luscinda, Fernando y Dorotea”, I 25 y 27) e incluso aventurero-picaresco, como la sólo aludida “Historia de Ginés de Pasamonte” (I  22).

La fortuna del libro fue inmensa en toda Europa. Continuado apócrifamente por el misterioso Avellaneda en 1614, se leyó siempre como mero libro de humor pero los escritores neoclásicos lo convirtieron ya en un “clásico serio” (s. XVIII). Del Romanticismo datan las primeras interpretaciones idealistas de la figura de Don Quijote y de la crisis de fin de siglo (Generación del 98) las meditaciones sobre el sentido filosófico y el posible carácter “nacional” del libro como las Unamuno y Ortega, por ejemplo .

Finalmente, su argumento puede resumirse como sigue:

Un narrador que afirma seguir a un misterioso escritor arábigo (Cide Hamete Benengeli) se dispone a contar la disparatada historia de un pobre hidalgo manchego que dio en la locura de hacerse caballero andante y marcharse de su pueblo en busca de aventuras. El sujeto, Alonso Quijano, Quesada o Quijada, es flaco y viejo y su único placer en la vida se lo ofrece la lectura de libros de caballerías. Tanto le gustan sus invenciones que llega a perder el juicio y decide hacerse caballero andante. Adopta el nombre de Don Quijote (o caballero de la Triste Figura), limpia y apresta unas viejas armas, dispone su viejo rocín, al que da el nombre de Rocinante, y se busca como enamorada a una labradora de buen parecer llamada Aldonza Lorenzo, a la que bautiza en su mundo ideal como la famosa dama Dulcinea del Toboso. Este es el planteamiento inicial. A partir de aquí se suceden las aventuras, que nos limitamos a enumerar.

El manteo de Sancho, por Doré

El manteo de Sancho, por Doré

De la primera parte destacan:

a) diversos episodios en sarta por la Mancha (1-22): D. Quijote sale en solitario, es armado caballero en una venta, libera al joven Andrés, se encuentra con unos mercaderes que lo desloman y vuelve a su lugar. Pronto convence a Sancho para que lo acompañe e inicia la segunda salida, mucho más jugosas: se enfrenta con molinos que cree gigantes, se topa con un rudo vizcaíno, pelea con unos yangüeses, tiene un encuentro erótico-sentimental a ciegas con la criada Maritornes, alancea un rebaño, se cruza con un extraño séquito funerario, llega de noche a unos batanes que cree encantados (cap. 1-20), lucha por el yelmo de Mambrino, libera a unos galeotes para ser luego apedreado, como casi siempre, esta vez por los propios reos…

b) episodios en torno a la venta (22-45): allí don Quijote y Sancho encuentran personajes que les cuentan sus vidas, de modo que la acción da paso a multitud de historias amorosas intercaladas como las citadas arriba. Esta parte se cierra con el cómico episodio del juicio sobre el yelmo de Mambrino.

c) don Quijote y Sancho retornan maltrechos a la aldea (46-52) tras diversos y malhadados tropiezos, el último una pelea con un cabrero y con unos disciplinantes que llevaban una imagen de la Virgen.

De la segunda parte podemos citar:

a) episodios en sarta hacia Zaragoza (1-29): Dulcinea es encantada por la imaginación de Sancho, encuentro con unos cómicos (Cortes de la muerte), duelo con el caballero del Bosque o los Espejos (II, XV, que significa el primer enfrentamiento con el bachiller Sansón Carrasco), historia del caballero del Verde Gabán, bodas de Camacho, prueba de los leones, penitencia en la cueva de Montesinos, cuento del rebuzno del asno, encuentro con el retablo de Maese Pedro y viaje en el barco encantado.

b) episodios en torno al palacio de los duques en Aragón (30-58). Aquí se cuentan multitud de historias entrecruzadas sin que los protagonistas desaparezcan  y se producen diversas burlas a la pareja por parte de los duques: dueña Dolorida, viaje a lomos de Clavileño, gobierno de Sancho en su ínsula, farsa de la princesa Altisidora, doña Rodríguez, de nuevo la dueña Dolorida…

c) irrupción del Quijote de Avellaneda (59), ridiculizado como impostor tanto por la voz narrativa como los protagonistas.

d) viaje hacia Barcelona y conclusión (60-74): encuentro con el bandolero Roque Guinart, aventura de la cabeza encantada, derrota a manos del caballero de la Blanca Luna (el bachiller Carrasco disfrazado) en la playa de Barcelona, D. Quijote promete regresar a su casa, aventura cerdosa, retorno al palacio de los duques, nuevo encuentro con don Álvaro Tarfe,  y llegada a la aldea donde don Quijote recobra la cordura y muere en paz acompañado de los suyos y alentado por las promesas de su fiel escudero Sancho: hacerse pastores e irse a correr mundo en pos de lindas pero rústicas damiselas.

DIDÁCTICA DEL QUIJOTE

1. El Quijote de Cervantes, propuesta de Aurora Maquinay en el portal EDU365

2. Recomendación: leer algún episodio especialmente divertido como el capítulo 20 de la Primera Parte: la aventura de los batanes o “De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo como la que acabó el valeroso don Quijote de la Mancha”.

3. Diccionario del Quijote y Variaciones sobre el Quijote, experiencias educativas de Lourdes Domenech.

4. El Qujote en el aula del Centro Virtual Cervantes.

5. El IV Centenario del Quijote, recopilación de propuestas de Profes.net.

6. Don Quijote en Barcelona, mini unidad didáctica del portal EDU365.cat.

7. El caballero don Quijote; aventura de los molinos, aplicación multimedia para Primaria de Educastur.

8- Don Quijote en Sierra Morena, entrada sobre una de las versiones musicales del clásico, en el siempre interesante blog Ab Música y más de  Lola MU.


Miguel de Cervantes

11 febrero 2012
Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes y Saavedra (1547-1616) fue un autor menospreciado en vida por la mayoría de sus coetáneos. Apenas alcanzó la categoría de escritor menor, tardío, y sus obras fueron tenidas como “de poco vuelo” por los más influyentes críticos de entonces. Sin embargo, con el paso del tiempo, la figura y la obra de Cervantes han crecido a pasos agigantados y hemos llegado a entender el valor y la originalidad de toda su producción, especialmente la narrativa.

Cervantes llevó una vida aventurera y bastante desgraciada, llena de azares, accidentes y penurias, que sólo fue relativamente agradable en ocasiones, sobre todo en sus últimos años, cuando conoció cierta fama y se pudo dedicar a escribir sin demasiados apuros económicos.

Lector compulsivo y hombre culto e ingenioso, aunque sin la formación humanística y universitaria de otros intelectuales del Siglo de Oro, ejerció una mirada lúcida e irónica sobre la realidad, sin la acidez de Quevedo pero sí con el mismo fondo de amargura producto de saberse derrotado como persona y como ciudadano de un país que navegaba a la deriva desde finales del siglo XVI, en ese proceso que se ha dado en llamar la decadencia del Imperio Español.

Cervantes era un maestro de la pluma pero fue siempre por libre, de manera un tanto anárquica y autodidacta. Conocedor de los clásicos grecolatinos, hablante de italiano y de árabe, era capaz de retorcer el lenguaje al máximo, pero no llegó a los excesos de Góngora. Enamoradizo y apasionado del teatro, no tuvo, sin embargo, la fortuna amorosa de Lope ni su éxito en las tablas, puesto que llegó tarde a unos escenarios en que el Arte nuevo de hacer comedias ya arrasaba. Como tampoco tuvo la habilidad necesaria para medrar en la corte y no supo, o no pudo, pedir favores para ascender socialmente: ni cargos, ni licencia para emigrar a América -lo que era su sueño-, ni siquiera mercedes de poca monta con las que ir tirando.

Su matrimonio con Catalina de Salazar le dio una cierta estabilidad y le deparó días felices durante un tiempo, a la vez que iniciaba su carrera literaria, pero a la postre, apenas pudo lograr ayudas para editar su mejor obra: ni un miserable prólogo de amigos para el Quijote -que nadie le quiso escribir-, ni algo de dinero a cambio de una elogiosa dedicatoria. Afortunadamente, de todas estas miserias, envidias y rivalidades, Cervantes supo hacer burla y las aprovechó irónicamente, para componer una serie de obras que citaremos a continuación y, sobre todo, esa gran novela que es el Quijote, a la que dedicaremos la próxima entrada.

ESBOZO DE SU VIDA EN 7 EPISODIOS (Según la biografía breve de Jean Canavaggio)

1. Nace en Alcalá en 1547. Su padre es cirujano-barbero de poca fortuna, lo que le lleva a recorrer diversas ciudades de Castilla y Andalucía. Estudia con los jesuitas, después probablemente en Salamanca, y finalmente con el humanista López de Hoyos en Madrid.

2. Viaja a Italia en 1569, a resultas de un desafío, y entra al servicio del cardenal Acquaviva. Se hace soldado y participa en la batalla de Lepanto (Grecia, 1571) contra los turcos, donde es herido en el pecho y pierde la movilidad del brazo izquierdo. Convalece en Mesina (Sicilia), vuelve al servicio activo y se embarca rumbo a España en una galera.

3. Ya muy cerca de la costa catalana, la nave es atacada por los piratas norteafricanos y Cervantes es hecho prisionero y conducido a Argel, donde permanece cinco años. Intenta fugarse en varias ocasiones, por mar y por tierra, pero sin éxito. Curiosamente, no es ajusticiado y es respetado por el bajá de la ciudad. En 1580 es rescatado gracias al dinero recaudado por los frailes trinitarios.

4. Se instala en Madrid, desempeña diversos oficios y escribe sus primeras obras. Tiene una hija con la mujer de un cómico y acaba casándose por interés con Catalina Salazar, una jovencita de 19 años que le aporta una buena dote y con la que se establece en Toledo. Escribe para el teatro madrileño sin éxito.

5. Acuciado por deudas o quizá movido por la frustración de sus empresas literarias, acepta el cargo de comisario de trigo para la Armada Invencible y se traslada a Sevilla. En Andalucía es encarcelado en dos ocasiones, acusado de quedarse parte de lo recaudado.

6. Sale de prisión, sufre graves problemas económicos y en 1604 marcha a la corte, entonces sita en Valladolid por orden del nuevo rey Felipe III. Allí se ve envuelto en un nuevo proceso criminal: un caballero muere a las puertas de su casa y acusan del homicidio a sus hermanas ya su hija, a las que los vecinos acusan de llevar una “mala vida”.

7. En 1606 viaja de nuevo con la corte a Madrid y comienza su mejor época literaria. Publica mucho y gana dinero con sus obras. Finalmente, muere en 1616 y es enterrado en un convento de la ciudad.

En conclusión, como persona, Cervantes suele resultar simpático:  ha viajado y leído mucho, conoce bien todos los estratos sociales, es culto pero no arrogante, parece perseguido por la mala suerte y puede contar muchas “batallas” vitales (guerra, cárcel, adulterios, duelos, destierro…) Además, es un típico hombre de su tiempo que en su juventud, cultiva el ideal cortesano y compagina ser soldado y hombre de letras, defendiendo la idea imperial con Felipe II, mientras que en su madurez, se ve a si mismo infeliz con su vida personal y con su país, desengañado de todo y de todos, y sin embargo, no se rinde y es capaz de dar a la imprenta una obra en que el humor y la tristeza se dan la mano de manera armónica.

Además, como artista, Cervantes no se ve nunca atraído por el culto a la dificultad que predominará en el siglo XVII. Por eso, se le considera un ingenio característico de la transición al Barroco. Agudo e irónico, escéptico en política, practica un humor sutil, carente de rencor, y cultiva un estilo que bebe todavía directamente en las fuentes humanistas y tiene como ideales la claridad y la precisión y el deleitar aprovechando.

Como narrador, por último, aparece como cumbre de todas las líneas narrativas de la literatura renacentista: el cuento popular o folclórico, la novela pastoril, la novela de caballerías, la novela morisca, el dialogo lucianesco, la novela corta o italiana (relato breve, enmarcado, de tipo galante).

OBRAS DE CERVANTES

1. Poesía

Cultiva las dos vetas, la poesía italianizante y la tradicional, incluyendo también versos en su teatro y en su narrativa. Destaca en los romances y por su afición a la crítica de otros poetas, clásicos y contemporáneos, con elogios y denuestos a veces poco justificados. Consciente de su relativo talento en este ámbito, cedió gustoso los premios a otros autores.

Escribió tres poemas extensos: “El Canto de Calíope”, incluido en La Galatea, la “Epístola a Mateo Vázquez”, en tercetos, escrita durante su cautiverio, y el Viaje del Parnaso (1614) en que narra un viaje fingido a la residencia de las musas y expresa opiniones matizadas sobre famosos escritores, aparte de exponer sus ideas sobre el teatro. De todo lo citado, destaca sobre todo por sus sonetos satíricos, como el titulado “Al túmulo del Rey Felipe en Sevilla”, donde ridiculiza la figura del valentón o “miles gloriosus” plautino.

2. Teatro

La mayoría de lo escrito se perdió y no llegó a representarse nunca. Distinguió, a la manera renacentista, lo cómico y lo trágico, sin mezclarlo. Cultivó tres géneros principales:

a) tragedias como El cerco de Numancia, 1580?, obra de corte renacentista perteneciente a su primera época, en que respeta las reglas e intenta crear una tragedia clásica de tema español.

b) comedias de diversos tipos (de cautivos, de enredo, de santos, de capa y espada), entre las que destacan: La gran sultana, Los baños de Argel, El rufián dichoso y Pedro de Urdemalas. En principio, y por envidia, rechazó las innovaciones de Lope pero lo cierto es que igualmente siguió su magisterio.

c) entremeses de personajes y caracteres, más que de situaciones. Todos ellos incluyen sátira y cierta crítica social. Son lo mejor y más actual de su teatro. Divertidos y realistas. Destacan: El retablo de las maravillas, La guarda cuidadosa, El vizcaíno fingido, El viejo celoso, El juez de los divorcios y La cueva de Salamanca.

3.  Narrativa

a) Novelas cortas

1613, 12 relatos que llevan el título de Novelas ejemplares. Son “ejemplares” no tanto en un sentido moral sino artístico, pues Cervantes presume en el prólogo de haber sido el primero en novelar “a la italiana” en español (historias breves, imaginativas, con cierta intención didáctica y función de “espejo de la vida”, un poco al estilo de los cuentos del Decamerón).

Pueden dividirse en: novelas idealistas, entre las que destacan El amante liberal, Las dos doncellas, La española inglesa, La señora Cornelia y La fuerza de la sangre; y novelas realistas, como Rinconete y Cortadillo, El licenciado Vidriera, La gitanilla, El coloquio de los perros o La ilustre fregona. No obstante, hay elementos realistas en las primeras y viceversa.

La gitanilla, de Cervantes

La gitanilla, de Cervantes

b) Novelas largas:

1585, La Galatea, pastoril, a imitación de los Siete libros de la Diana del portugués Jorge de Montemayor.

1605-1615, Don Quijote de la Mancha, parodia de los libros de caballerías.

1617, Los trabajos de Persiles y Sigismunda, novela bizantina, de aventuras. Cervantes la juzgaba su mejor obra.


La novela picaresca

7 febrero 2012
El Lazarillo y el ciego, por Goya

El Lazarillo y el ciego, por Goya

El anónimo La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, de 1554, inicia un género literario que tendrá gran fortuna en la Literatura Universal y resultará fundamental en la creación de la novela moderna por Cervantes medio siglo después: la novela picaresca. El Lazarillo es la primera pero después vendrán legión. Las más importantes serán el Guzmán de Alfarache (1599) de Mateo Alemán y la Vida del Buscón llamado Pablos (1626) de Francisco de Quevedo.

Su modernidad radica en una serie de factores que se repetirán desde entonces en la novela europea y que podemos resumir en los siguientes: está protagonizada por un antihéroe, un personaje marginal que se sitúa en el polo opuesto de la novela de caballerías (summa de la narrativa idealista del Renacimiento); es crudamente realista; resulta muy crítica con la sociedad de su tiempo (el anticlericalismo de su autor entronca claramente con las críticas erasmistas a la hipocresía religiosa); permite múltiples relecturas e interpretaciones; conjuga perfectamente humor y amargura; mezcla con sabiduría un rico acervo popular de cuentecillos y anécdotas con severos discursos humanísticos; registra tipos humanos muy característicos de la época (mendigo ciego, cura avariento, hidalgo pobretón, fraile salaz, barraganas y embaucadores varios); es un relato de viaje y formación de un carácter (Bildungsroman); muestra una gran profundidad psicológica (el personaje, a pesar de todo, evoluciona); y alterna el lenguaje popular y el culto con naturalidad (polifonía).

Por todo ello, y aunque el Lazarillo debe mucho al folclore en lo que se refiere a las divertidas anécdotas que relata, debemos concluir que es una obra única, personal, sorprendente y precursora.

Niños comiendo melón y uvas, por Murillo

Niños comiendo melón y uvas, por Murillo

El argumento es sencillo: un pobre mozo de ciego cuenta su miserable vida para acallar rumores que corren en su ciudad de residencia, Toledo, de que su mujer vive amancebada con un arcipreste. El narrador se dirige a un “Vuestra Merced” no identificado e intenta justificar su deshonra final aduciendo que tiene un empleo real (pregonero) y relatando su dura vida desde que nació en Salamanca hasta entonces. Cuenta que siempre ha servido como criado a personajes miserables, por lo que se debe disculpar que al final se comporte como un estómago agradecido. Entre esos personajes destaca a sus tres primeros amos, dedicándoles sendos y extensos tratados: el ciego, encarnación de la mentira y el egoísmo; el cura de Maqueda, cima de la avaricia y la hipocresía; y el pobrete hidalgo castellano, extremo del ridículo al que por mal entendido orgullo llegó gran parte de la nobleza de aquel siglo. Observemos que esos tres caracteres, tan ácidamente retratados, representan a los tres estamentos sociales: pueblo llano, clero y nobleza.

El análisis detenido de la obra nos llevaría largo tiempo, por lo que nos conformaremos con resumir sus características fundamentales, todas ellas presentes y repetidas en el resto de novelas picarescas del momento y en los posteriores ejemplos que ha dado el género, muy numerosos y variados en espacios, lenguas y tiempos. Recordemos sólo que hasta Camilo José Cela se atrevió a hacer en pleno siglo XX una obra titulada Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes (1944).

La novela picaresca: rasgos (presentación en pdf)

De forma sintética, y de manera muy similar a como mostramos en la presentación antecedente, podemos concluir que la novela picaresca tiene como características esenciales las siguientes:

1) es una autobiografía en 1ª persona en que el protagonista cuenta su vida desde la infancia, dejando bien claro su origen humilde y los deshonrosos oficios de sus padres (latrocinio, prostitución, brujería, servidumbre…);

2) su nombre o apodo da título a la obra y caracteriza al personaje, limitando su desarrollo en gran manera ya que, dejando aparte el caso del Lazarillo, en el resto de novelas picarescas el protagonista suele ser un mero arquetipo (un pícaro de manual);

3) el personaje se nos muestra como un ser forzado por circunstancias adversas a convertirse en un maleante, lo que implica cierto determinismo social y genético, al modo naturalista. Es un mozo (o moza) de muchos amos que vive del engaño y del descuido ajeno, por lo que a veces se convierte en ladrón sin escrúpulos cuando no en consumado malhechor;

4) el tema principal del relato es el hambre, la miseria, la lucha por sobrevivir en aquel siglo a la vez dorado e infausto y las aventuras que corre el personaje son todas una sucesión de lances o episodios casi siempre desgraciados, aunque no exentos de cierto humor;

5) la obra es de un realismo atroz pues muestra la cara oculta y miserable de la España Imperial: un mundo marginal de mendigos, prostitutas, soldados mutilados, engañadores profesionales, religiosos corruptos, tahúres, matones y demás personajes de baja calaña que no suelen aparecer en la literatura, a excepción de obras únicas como La Celestina y todas sus secuelas;

6) refleja una anti-educación, pues muestra la escuela de ingenio para el mal, lindando con la delincuencia callejera en que se “formaban” muchos jóvenes de entonces, por lo que el pícaro se convierte justamente en un modelo de comportamiento en negativo, del que debemos huir si no queremos acabar en el arroyo;

7) abunda en episodios de humor más o menos negro que deben relacionarse con el gusto popular por anécdotas más o menos callejeras, chistes o sucesos graciosos que revelan ingenio o astucia del protagonista;

8) tiene un final pesimista y conservador que se resume en la frase final del Buscón, pronunciada por el protagonista cuando resume su experiencia en América: “Fueme peor, como V. M. verá en esta segunda parte, pues nunca mejora su estado quien solamente muda de lugar, y no de vida y costumbres.” Por eso, los desgraciados no pueden salir de su estado servil  y para ellos no hay esperanza cierta de “medrar” y obtener honra.

Este último, aparentemente, no sería el caso del Lazarillo, ya que afirma contar su historia cuando está “en la cumbre de toda buena fortuna“, pero a nosotros, como lectores, no nos cabe duda de ello si lo analizamos con detenimiento, ya que ser marido cornudo y consentido -hombre sin honor, por tanto- no era precisamente un atributo deseable en la sociedad del momento.

Las novelas sucesoras del estilo y la invención del Lazarillo se diferencian de éste en que revelan una mentalidad aún más pesimista y desengañada (no en vano corresponden ya plenamente a la época del Barroco), tienen un humor todavía más negro, descarnado y escatológico que el de la obra renacentista -recordemos simplemente la descripción del terrible Dómine Cabra de Quevedo-, y sobre todo, están cuajadas de digresiones morales que condenan estos ejemplos de mala vida. De este modo, el pícaro se nos muestra como un ejemplo a evitar, así como un elemento antisocial y marginal que no puede cambiar de forma de vida porque está marcado desde su infancia, por naturaleza, y por tanto está condenado a repetir los errores y vicios de sus progenitores.

En este sentido, podemos citar una larga lista de obras en castellano que se amoldan al género picaresco a partir del gran éxito del Lazarillo y posteriormente del Guzmán. Entre ellas, y aparte del Buscón quevediano, podemos destacar algunos títulos y personajes interesantes como pueden ser los del escudero Marcos de Obregón, el Estebanillo González, la pícara Justina, las “(h)arpías” de Madrid, la  “garduña” de Sevilla, el  bachiller Trapaza o el sagaz diablo cojuelo de Vélez de Guevara, que levanta los tejados de las casas para espiar lo que hacen los madrileños en la intimidad.

En siglos posteriores y sobre todo en el extranjero la fortuna de la novela picaresca es asimismo notable. A modo de ejemplo nombraremos sólo algunas obras como el Gil Blas de Santillana del francés Lesage, Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders del inglés Daniel Defoe o Las aventuras de Simplicissimus del alemán Grimmelshausen.

MÁS REFERENCIAS

El Lazarillo de Tormes, información básica, propuestas de lectura y enlaces de interés en el blog de clase Soltar la lengua.