“Donde habite el olvido” de Luis Cernuda

20 diciembre 2009

En parte como homenaje particular a la Generación del 27, según propuso Antonio Solano en su blog hace unos días, y en parte para mostrar un interesante ejemplo de intertextualidad, os traigo hoy un poema de Luis Cernuda que figura entre mis favoritos. Se llama Donde habite el olvido y toma su título, así como buena parte de su inspiración de una rima de Gustavo Adolfo Bécquer, lo que supone un reconocimiento explícito de la huella que el sevillano y postromántico  Bécquer dejó desde muy pronto y para siempre en el también sevillano Cernuda. El poema  es éste:

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Luis Cernuda (1902-1963)

¡Qué intensa expresión de dolor por no poder ser feliz, por no poder amar libremente, por no ser correspondido y sentir que el cuerpo te encadena a deseos inalcanzables que mueren sin goce posible, prohibidos, sin placer ni esperanza más allá de la niebla del olvido!

También podéis ver y escuchar el vídeo que han colgado en Youtube desde la página Poetas andaluces:

(Musicado y recitado por Javier Paxariño e incluido en el CD Poesía Necesaria, 2003)

Pero, sin duda, el poema no puede entenderse del todo sin conocer antes la famosa rima LXVI de Bécquer, que dice:

Rima LXVI

¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.

En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

Mucho más recientemente, el cantautor Joaquín Sabina aprovechó también el verso de Bécquer para titular una de sus canciones del álbum 19 días y 500 noches. Se llama justamente Donde habita el olvido, y aunque gira en torno a una intensa pero fugaz relación amorosa, como el resto de las canciones del disco, algo guarda del tono melancólico y desesperanzado de sus maestros. Creo que vale la pena conocerla. Podéis escucharla y ver un fotomontaje en Youtube:

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La Celestina (1499)

5 diciembre 2009

La Celestina, por Picasso

Sin duda, La Celestina es uno de nuestros grandes clásicos, una obra que trasciende géneros, culturas y fronteras, y que igual se puede entender en Kenya, que en Japón o en Canadá. La figura tradicional de la vieja alcahueta, ya apuntada en el también medieval Libro del Buen Amor en la figura de la Trotaconventos, adquiere en esta obra absoluto protagonismo.

Símbolo del submundo barriobajero de finales del siglo XV, Celestina es una vieja prostituta que se gana la vida como puede: iniciando a jovenzuelas en su oficio, oficiando como tercera en encuentros eróticos de todo tipo, ejerciendo de hechicera y curandera, haciendo de recadera o correveidile, mercadeando fruslerías varias, y sobre todo, entrando en casa de todo el mundo para enterarse de posibles “negocios”. Ello le permite actuar como  “conseguidora”, como logrera experta y como maestra en el difícil arte del engaño. Porque ella a todos embauca y ante todos disimula para conseguir lo que desea.

Además, su oficio, sus manejos y su carácter están muy cercanos a los de la bruja tradicional. Como tal, invoca a las fuerzas oscuras (“Conjúrote, triste Plutón, señor de la profundidad infernal…” empieza su famoso ensalmo para impregnar el hilado que entregará a Melibea), para fabricar pócimas y ungüentos; y como tal, es a la vez remedio y causa de problemas de todo tipo.

Como introducción y paso previo a la lectura de algunos fragmentos de la obra maestra del Licenciado Fernando de Rojas, que haremos en clase, aquí os dejo tres documentos:

  • el inicio de la obra en una de sus versiones cinematográficas más conocidas, la de Gerardo Vera (1996);
  • una sencilla presentación en pdf; y
  • un breve resumen en ISSUU:

Otros sitios interesantes que podéis visitar, aparte de la consabida página de la Wikipedia, son los siguientes:

También, con algo de suerte, funcionará este enlace en que podréis ver por capítulos la película de Gerardo Vera. Pertenece al canal de Youtube Clásicos Literarios.

Por último, aquí os dejo una guía de actividades en formato WORD:

Cuestionario sobre “La Celestina” (doc)

Espero que el conjunto os sea de utilidad.  Salud.