En cárcel tenebrosa

Ciego, sin lumbre, en cárcel tenebrosa…

Contestando a su compañero Salicio, que se queja amargamente del rechazo de la fría pastora Galatea, el pastor Nemoroso recuerda el tiempo de la felicidad perdida y se lamenta de la ausencia definitiva de su amada Elisa, ya residente eterna del cielo, desde el que aún le inspira versos y lágrimas.

Sentimiento en estado puro y reflejo de lo que el propio Garcilaso de la Vega (1501-1536) sintió hacia su musa, la dama portuguesa Isabel Freire, el texto se halla entre lo mejor del Renacimiento hispano. Es un fragmento de su Égloga I que puedes leer aquí seguido.

ÉGLOGA I: Lamento de Nemoroso (Documento en PDF con el texto seleccionado y algunas preguntas para el comentario).

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