El siglo XVIII y la Ilustración

Hasta su abuelo (Goya)
Hasta su abuelo (Goya)

Así veían los ilustrados como Goya a la nobleza de alta alcurnia: chulapona e ignorante, obsesionada por herencias y genealogías que les procurasen o certificasen su rancio abolengo y su limpieza de sangre.

Pero frente a las ideas tradicionalistas y trasnochadas vigentes en el Barroco, surge en el siglo XVIII una corriente de pensamiento que preconiza el uso de la razón como medio para alcanzar la felicidad humana, a través del progreso material y espiritual, la eliminación de los prejucios, la crítica de las costumbres bárbaras e irracionales y el rechazo de los dogmas y las creencias opuestas a la experimentación científica.

En este grupo de ilustrados encontraremos un minoritario pero variado catálogo: reyes reformistas y con decidido afán modernizador, nobles preocupados verdaderamente por el atraso social y económico del país, clérigos de mentalidad abierta y progresista, y los sectores más conscientes y mejor formados de la incipiente burguesía.

Progresivamente, el “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo” del Despotismo Ilustrado dará paso a una lenta pero imparable transformación del Antiguo Régimen y las monarquías de inspiración divina irán transformandose en un sistema político y social más justo en que la separación de poderes y el constitucionalistmo ganarán la partida.

De este modo, el lema  revolucionario de 1789 y divisa de la moderna República Francesa (“Libertad, igualdad y fraternidad”) se extenderá por toda Europa, aunque no llegue a dar fruto de verdad hasta el siguiente siglo XIX, cuando se sume al ejemplo de la independencia americana (1783),  al impacto de las Guerras Napoleónicas (1802-1815), y a las transformaciones generadas por la naciente Revolución Industrial.

A propósito de la Ilustración y la Literatura del Siglo de las Luces, creo que vale la pena de nuevo echar un vistazo a los materiales de literatura de José Mª González-Serna en Aula de Letras, un lugar de referencia en que, además de una serie de explicaciones básicas, tenemos cosas tan interesantes como:

  1. Sencillas presentaciones sobre los principales pensadores ilustrados franceses de la época: Voltaire (1694-1778), Montesquieu (1689-1755) y Rousseau (1712.1778).
  2. Breves análisis de las dos obras quizá más representativas de la literatura dieciochesca en castellano: Las cartas marruecas de José Cadalso (1741-1782) y El sí de las niñas de Leandro Fernández de Moratín (1760-1828).
  3. Actividades y cuestionarios en línea sobre el tema.

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