El mester de clerecía

 Podcast y montaje de Manuel López Castilleja

Bajo el nombre de Mester de Clerecía se conoce una escuela poética que se desarrolló en España entre los siglos XIII y XIV. Sus principales características pueden resumirse esquemáticamente en:

a) usar de forma prácticamente exclusiva la estrofa llamada cuadernavía o tetrásforo monorrimo (cuatro versos alejandrinos, de 14 sílabas, partidos en la mitad por una cesura y con rima consonante). Como nos dice el anónimo Libro de Alexandre (s. XIII):

“Mester traigo fermoso, non es de joglaría,
mester es sin pecado, ca es de clerecía:
fablar curso rimado, por la cuadernavía,
a sílabas cuntadas, ca es gran maestría.”

b) ser un “oficio” propio de clérigos (en el sentido de “hombres instruidos” aunque no necesariamente religiosos). Por eso todos los autores demuestran una gran cultura, tanto religiosa como clásica, independientemente de que luego se muestren más campechanos y sencillos como Juan Ruiz o Berceo, o más severos y adustos.

c) tratar básicamente temas de tipo moral y religioso: vidas de santos, milagros de la Virgen, leyendas piadosas, relatos moralizantes… No obstante, también se escriben en cuadernavía narraciones más o menos profanas y aventureras como la historia bizantina del Libro de Apolonio (s. XIII) y la épica culta del Poema de Fernán González (s. XIII).

d) albergar un fuerte sentido didáctico: fundamentalmente se destinan al aleccionamiento de fieles o peregrinos, tal y como se hacía con los retablos y las primitivas representaciones dramáticas de tipo religioso, aunque también pueden alcanzar un público más amplio todavía como nos propone el narrador del Libro de buen amor.

e) tener una evidente voluntad de estilo, que se manifiesta en el uso de un lenguaje muy escogido -elevado, pulcro, preciso- y plagado de cultismos, así como en una clara conciencia de autoría y en la consiguiente voluntad de firmar sus obras.

f) reivindicar la autoridad de las fuentes escritas en que se basan (el libro, sea cual sea éste), aunque justamente la parte más viva y atractiva de estos relatos se halla casi siempre en el tono realista, fresco, divertido e incluso procaz de algunas de las  escenas contadas.

Entre los autores principales de esta corriente o escuela poética destacan sin duda dos:

GONZALO DE BERCEO (siglo XIII)

Fue un monje riojano, caritativo e ingenioso. Era una especie de juglar a lo divino al que podemos imaginar recitando sus poemas a la puerta de los dos importantes monasterios para los que trabajó: Santo Domingo de Silos (Burgos) y San Millán de la Cogolla (La Rioja). Estuvo, por tanto, muy vinculado al camino de Santiago y al enorme flujo de peregrinos que lo recorría.

Inspirándose en libros latinos y franceses, escribió diversas obras entre las que destacan los Milagros de Nuestra Señora y sus vidas de santos (Vida de San Millán, Vida de Santa Oria….) Los milagros están imbuidos de tierna humanidad y devoción por la Virgen que aparece como salvadora y misericordiosa al final de todos los relatos. En ellos, muestra cómo la fe en María y el arrepentimiento sincero son los necesarios requisitos para escapar al infierno que procuran los vicios y los errores morales: lujuria, avaricia, herejía, codicia…

A través del siguiente enlace tienes acceso a la obra completa en pdf:

Milagros de Nuestra Señora  (Biblioteca Gonzalo de Berceo)

En la introducción alegórica inicial (prado florido, fuentes, árboles frutales, etc.) representa con gran belleza la vida contemplativa que procura la religión, y en los 25 relatos posteriores, la estructura se repite con gran eficacia: presentación, desarrollo argumental y conclusión a modo de resumen con consejos a los oyentes. Entre ellos, resultan si más no curiosos aquellos que tratan de deslices sexuales de clérigos y monjas, como es el caso de los milagros titulados El sacristán impúdico y La abadesa encinta. Aquí puedes leer un interesante estudio de Carmen Benito sobre ambos y su posible conexión con hechos reales.

En definitiva, Berceo es un poeta poco original en los argumentos pero de gran habilidad en la composición y en la gracia del lenguaje que emplea. Consciente de su misión evangélica, defiende el valor fundamental de la fe como requisito para la salvación de las almas.

En una versión cinematográfica ya con solera, emitida por TVE, tenemos dos de esas antiguas, ingenuas y piadosas historias:

El romero de Santiago, aquí llamado “El hermano lego”. Episodio que cuenta libremente la historia de un fraile fornicario que es engañado por el diablo que se hace pasar por el apóstol Santiago y le pide que se corte los genitales para enmendar sus pecados.

El milagro de Teófilo. Introduce el tema de la venta del alma al diablo, de larga tradición posterior, como demuestra la historia del Dr Fausto que en el siglo XIX recreó el escritor alemán Goethe. Aunque con escasa calidad de imagen, también está accesible en Youtube:

1ª parte (15 m.)/ 2ª parte (3 m.)

Referencias de interés:

JUAN RUIZ, ARCIPRESTE DE HITA (s. XIV)

Fue un personaje contradictorio y jovial, sin prejuicios, muy crítico con la Iglesia de su tiempo. Escribió una obra difícil de clasificar, variada y heterodoxa, el llamado Libro del buen amor, cuyo sentido es deliberadamente ambiguo. En ella contrapone el loco amor (la pasión sexual, el “ayuntamiento con hembra placentera”) al buen amor (casto y puro, espiritual, dedicado a la Virgen) y nos enseña los errores o malos ejemplos que podemos cometer en la vida si nos dejamos llevar por la lujuria. No obstante, al final, nos dice que escojamos lo que juzguemos mejor según nuestro buen juicio, esto es: el erotismo carnal o la vida del espíritu y el rezo.  Y si queremos pecar, que sepamos cómo hacerlo y que lo hagamos bien.

En el libro, como corresponde a una completa miscelánea medieval, cabe de todo: aventuras eróticas del arcipreste (encuentro con las serranas, episodio de Doña Garoza…), repertorio de recursos para seducir a las mujeres, batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma, gozos a la Virgen, amores de don Melón y doña Endrina, cuentos insertados más o menos picantes como la historia de Pitas Payas, apólogos o cuentecillos morales de tipo popular como la historia del ratón de campo y el ratón de ciudad, apología de las barraganas (amantes de los clérigos) como la famosa Cantiga de los clérigos de Talavera, elogios y denuestos de las mujeres, e incluso chistes como la divertida disputa de griegos y romanos

En la obra aparece ya, además, un personaje de gran fortuna literaria: el de la alcahueta Trotaconventos, antecedente de la Celestina de Rojas que, mujer de edad y experiencia que, según el arcipreste, es imprescindible para triunfar en las empresas amorosas que quiera todo hombre emprender. Aquí la vemos en acción:

Por último, como referencia culta, debemos recordar que el LBA es una obra compleja que se inspira claramente en el Arte de amar de Ovidio y tiene un indudable carácter festivo y burlón que la hace francamente divertida y original. Por eso, a pesar de que fue incomprendido y rechazado por los historiadores de la literatura durante siglos, a día de hoy es un clásico medieval indiscutible, como ya apuntamos en otro sitio: Modernidad del LBA (Blog El canon literario).

Sitios de interés sobre la obra:

Otras obras y autores de mérito del Mester de Clerecía serían los Proverbios morales del judío Sem Tob de Carrión y el Rimado de Palacio del canciller Pero López de Ayala.

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2 Responses to El mester de clerecía

  1. !MAGNÍFICO!.
    Escueto, sencillo, didáctico, completo.

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