Literatura oriental

21 septiembre 2015

Nala y Damayanti

Para abrir boca al curso de Literatura Universal, os paso unos apuntes sobre el primer tema: Antiguas literaturas orientales (India, China, Persia…) Os servirán de complemento a lo visto en clase y contienen un enlace muy interesante sobre Alejandro Casona y su libro Flor de leyendas, una preciosa antología de historias de la literatura universal que no debería faltar en ninguna biblioteca.

Espero que os sean útiles.

tema-1-literaturas-orientales-antiguas

También podéis ver a modo de introducción un breve vídeo en Youtube que cita otras antiguas tradiciones como la egipcia o la mesopotámica, la cual dio origen al Poema de Gilgamesh, la primera gran obra literaria de la historia:

A modo de resumen, también podéis consultar la siguiente presentación de la profesora Sofía Vaz Romero:

Y como conclusión, aquí os dejo un breve cuestionario para revisarlo en clase:

cuestionario-1-literatura-oriental

OTROS ENLACES

Literatura Oriental, apuntes de Juan Azahel Cortés.

Kalipedia: Literatura Universal (artículos por épocas).

Un fragmento del Poema de Gilgamesh: el héroe llora la muerte de su amigo Enkidu.

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El Quijote (1605-1615)

12 febrero 2012
El Quijote interactivo (BNE)

El Quijote interactivo (BNE)

Ante todo, que no se nos olvide: el Quijote es una obra de burlas, una novela para reír (o sonreír al menos). Y si no se entiende así, estaremos malentendiendo la genial obra de Cervantes. Si la vemos como una novela seria, nos equivocaremos; y si la consideramos algo así como un ladrillo, cosa habitual para muchos lectores actuales que se rinden ante la dificultad (perfectamente salvable) que presenta un lenguaje bastante alejado del nuestro en muchos tramos, más valdrá dejarla en el estante y esperar mejor ocasión para hincarle el diente. Ya llegará.

Pero si un día nos atrevemos de verdad con ella, con tiempo y sosiego, podremos verdaderamente disfrutar de una novela río que no quiso serlo, de una novela que a su autor se le escapó de las manos y acabó convirtiéndose casi por azar en una de las mejores obras literarias de la historia. Casi por azar, ya que en principio iba a ser un relato corto, a la manera de las Novelas ejemplares, con moraleja más o menos explícita, pero al bueno de don Miguel le pudo su pasión por el personaje del hidalgo y su enorme deseo de imaginar y contar. Y se dejó llevar…

Obra inteligentísima que funde vida y ficción, sigue teniendo valor como novela de humor y de aventuras, a caballo entre el mundo ideal en que vive su protagonista (reinos imaginarios y míticos, personaje misteriosos, cuevas encantadas…) y el mundo real de la España chabacana, inculta y atrasada de principios del siglo XVII.

Una magnífica introducción a la obra nos la ofrece la periodista y escritora Nieves Concostrina en su serie de cinco podcasts para RNE “Acercándonos al Quijote“. Puedes acceder a ella a través de IVOOX:

http://www.ivoox.com/acercandonos-al-quijote-nieves-concostrina-1-5_md_538953_1.mp3″ Descargar la parte 1 de 5

El tema principal de la obra es la derrota de la imaginación, el fracaso del ideal caballeresco. La intención primera de su autor fue simplemente la de ridiculizar los libros de caballerías, tan leídos entonces a pesar de su escaso mérito y valor literario, pero Cervantes llegó mucho más lejos y no sólo parodió el género con tal gracia que es difícil imaginar un caballero andante más ridículo y disparatado que Alonso Quijano, sino que creó un jugoso contraste entre el idealismo ingenuo del hidalgo y el realismo grosero y vulgar del resto de personajes (y del ambiente en que se mueven): gañanes y curas de pueblo, criados bobos y mozas desvergonzadas, bachilleres de poca monta y rudas campesinas, cómicos y galeotes, ventas, puebluchos y llanos yermos…

No obstante lo dicho, mientras Cervantes avanzaba en la redacción de la obra, consciente de vivir un momento en que la España imperial perdía prestigio y poder a pasos agigantados, el autor se identificaba cada vez más con la lucha patética y la ideología trasnochada de su personaje, de manera que el final revela el propio desencanto del creador: un ingenio lúcido pero solitario, que acaba sus días sin gloria y sin consuelo, olvidado de todos, cuerdo al fin, pero tan pobre, desengañado e infeliz como siempre.

El relato, publicado en dos partes (1605-1615), narra las tres salidas de D. Quijote en busca de aventuras: la primera solo y las otras dos acompañado de su fiel escudero Sancho.

Los personajes principales que todo lector retiene en la memoria son:

1) D. Quijote, arrojado y lunático, defensor de los oprimidos, enamorado fiel de una dama imaginaria a la que identifica con una antigua novia, ve gigantes, ejércitos, princesas y encantamientos donde sólo hay molinos, rebaños de ovejas, rudas aldeanas y húmedas cuevas. Muere consciente de cuál ha sido su locura y cuántos sus disparates, en paz con Dios y con los hombres.

2) Sancho Panza, fiel a su señor, simple y glotón, representante del sentido común y el interés material. Sólo se explica que siga a un demente por su esperanza de cobrar un buen sueldo, aunque a medida que avanza la narración se nos revelan detalles de él que lo humanizan y nos lo hacen ver más complejo e inteligente de lo que parecía al principio.

3) El bachiller Sansón Carrasco, burlón y vengativo, que (a la segunda) devuelve a D. Quijote a casa tras vencerle en duelo singular en la playa de Barcelona.

4) El cura y el barbero, pareja de censores de libros y guardianes de la fe y la razón, que organizan una pira con los libros del hidalgo para disuadirle de nuevos disparates, sin saber que este hecho será el inicio de su segunda salida y comienzo de sus mayores disparates.

5) Dulcinea del Toboso o Aldonza Lorenzo, labradora transfigurada en grande y hermosa señora por obra de la imaginación del famoso hidalgo manchego.

6) Por supuesto, hay muchos otros, desde el caballero rival Álvaro Tarfe -personaje tomado del Quijote apócrifo de Avellaneda– al bandolero Roque Guinart o los duques de Aragón, que tanto se burlan de la infeliz pareja en su palacio, eso sin contar a la criada Maritornes, el pícaro Ginés de Pasamonte o los numerosos narradores -y personajes- de historias intercaladas que aparecen continuamente: Ricote, el pastor Grisóstomo, el cura lector de la novela El curioso impertinente, etc.

El valor universal de la obra se cifra en su capacidad para subyugar a lectores de todo tiempo y lugar pues divierte como una novela de aventuras repleta de episodios jocosos, pero también hace pensar y alecciona. Mediante el uso de una ironía sutilísima y un gran dominio de los diversos niveles y registros del idioma (polifonía), Cervantes supo hacer una amable crítica social y a la vez expresar la complejidad de la vida, la tensión entre las diversas partes de nuestra personalidad, los eternos conflictos del hombre: locura frente a cordura; idealismo frente a materialismo; razón frente a sentimiento; acción frente a reflexión (o armas frente a letras, como en el famoso discurso de la parte I, capítulo 38)…

Además, la riqueza simbólica de la obra es evidente y uno de sus mayores atractivos es que el narrador se ausenta con frecuencia y casi todo se transmite a través de los diálogos entre D. Quijote y Sancho y mediante los diversos lances de la acción.

En la historia literaria universal El ingenioso hidalgo Quijote constituye, según el parecer de muchos, la primera novela totalmente moderna, un “relato río”, complejo y polimórfico, de ficción realista y con antihéroe, expresión de anhelos y esperanzas a través de personajes auténticos, creíbles y redondos, ya por siempre vivos en la cultura occidental.

El Quijote como novela moderna

El Quijote como novela moderna (presentación pdf)

El Quijote como novela moderna (presentación en pdf)

Y es que esta obra es un saco en el que todo cabe: prosa elegíaca sentimental (lamentaciones de Sancho, parte I cap. 52); preguntas y respuestas del catecismo (monólogo de Sancho cuando va a ver a Dulcinea; II, 10); cuentos populares (pastora Torralba); prólogo al modo del Lazarillo (II, 8); descripción tópica renacentista de la dama (Dulcinea, II, 32); espléndidas muestras de oratoria (discursos de Armas y Letras o Edad de Oro); etc. Además, hay que tener en cuenta que constituye una magnífica “summa” de la narrativa de su tiempo porque intercala toda una serie de novelitas cortas, unas veces contadas enteramente y otras sólo apuntadas. Son mayormente relatos de tipo italiano/ galante, como la “Novela del curioso impertinente”, (I, 33-35) o la “Historia de Ricote y Ana Félix”, (II 54 y 63), morisco (“Historia del cautivo”, I 39-41), pastoril (“Los amores de Grisóstomo y Marcela”, I 12-14), sentimental (“Los amores de Cardenio y Luscinda, Fernando y Dorotea”, I 25 y 27) e incluso aventurero-picaresco, como la sólo aludida “Historia de Ginés de Pasamonte” (I  22).

La fortuna del libro fue inmensa en toda Europa. Continuado apócrifamente por el misterioso Avellaneda en 1614, se leyó siempre como mero libro de humor pero los escritores neoclásicos lo convirtieron ya en un “clásico serio” (s. XVIII). Del Romanticismo datan las primeras interpretaciones idealistas de la figura de Don Quijote y de la crisis de fin de siglo (Generación del 98) las meditaciones sobre el sentido filosófico y el posible carácter “nacional” del libro como las Unamuno y Ortega, por ejemplo .

Finalmente, su argumento puede resumirse como sigue:

Un narrador que afirma seguir a un misterioso escritor arábigo (Cide Hamete Benengeli) se dispone a contar la disparatada historia de un pobre hidalgo manchego que dio en la locura de hacerse caballero andante y marcharse de su pueblo en busca de aventuras. El sujeto, Alonso Quijano, Quesada o Quijada, es flaco y viejo y su único placer en la vida se lo ofrece la lectura de libros de caballerías. Tanto le gustan sus invenciones que llega a perder el juicio y decide hacerse caballero andante. Adopta el nombre de Don Quijote (o caballero de la Triste Figura), limpia y apresta unas viejas armas, dispone su viejo rocín, al que da el nombre de Rocinante, y se busca como enamorada a una labradora de buen parecer llamada Aldonza Lorenzo, a la que bautiza en su mundo ideal como la famosa dama Dulcinea del Toboso. Este es el planteamiento inicial. A partir de aquí se suceden las aventuras, que nos limitamos a enumerar.

El manteo de Sancho, por Doré

El manteo de Sancho, por Doré

De la primera parte destacan:

a) diversos episodios en sarta por la Mancha (1-22): D. Quijote sale en solitario, es armado caballero en una venta, libera al joven Andrés, se encuentra con unos mercaderes que lo desloman y vuelve a su lugar. Pronto convence a Sancho para que lo acompañe e inicia la segunda salida, mucho más jugosas: se enfrenta con molinos que cree gigantes, se topa con un rudo vizcaíno, pelea con unos yangüeses, tiene un encuentro erótico-sentimental a ciegas con la criada Maritornes, alancea un rebaño, se cruza con un extraño séquito funerario, llega de noche a unos batanes que cree encantados (cap. 1-20), lucha por el yelmo de Mambrino, libera a unos galeotes para ser luego apedreado, como casi siempre, esta vez por los propios reos…

b) episodios en torno a la venta (22-45): allí don Quijote y Sancho encuentran personajes que les cuentan sus vidas, de modo que la acción da paso a multitud de historias amorosas intercaladas como las citadas arriba. Esta parte se cierra con el cómico episodio del juicio sobre el yelmo de Mambrino.

c) don Quijote y Sancho retornan maltrechos a la aldea (46-52) tras diversos y malhadados tropiezos, el último una pelea con un cabrero y con unos disciplinantes que llevaban una imagen de la Virgen.

De la segunda parte podemos citar:

a) episodios en sarta hacia Zaragoza (1-29): Dulcinea es encantada por la imaginación de Sancho, encuentro con unos cómicos (Cortes de la muerte), duelo con el caballero del Bosque o los Espejos (II, XV, que significa el primer enfrentamiento con el bachiller Sansón Carrasco), historia del caballero del Verde Gabán, bodas de Camacho, prueba de los leones, penitencia en la cueva de Montesinos, cuento del rebuzno del asno, encuentro con el retablo de Maese Pedro y viaje en el barco encantado.

b) episodios en torno al palacio de los duques en Aragón (30-58). Aquí se cuentan multitud de historias entrecruzadas sin que los protagonistas desaparezcan  y se producen diversas burlas a la pareja por parte de los duques: dueña Dolorida, viaje a lomos de Clavileño, gobierno de Sancho en su ínsula, farsa de la princesa Altisidora, doña Rodríguez, de nuevo la dueña Dolorida…

c) irrupción del Quijote de Avellaneda (59), ridiculizado como impostor tanto por la voz narrativa como los protagonistas.

d) viaje hacia Barcelona y conclusión (60-74): encuentro con el bandolero Roque Guinart, aventura de la cabeza encantada, derrota a manos del caballero de la Blanca Luna (el bachiller Carrasco disfrazado) en la playa de Barcelona, D. Quijote promete regresar a su casa, aventura cerdosa, retorno al palacio de los duques, nuevo encuentro con don Álvaro Tarfe,  y llegada a la aldea donde don Quijote recobra la cordura y muere en paz acompañado de los suyos y alentado por las promesas de su fiel escudero Sancho: hacerse pastores e irse a correr mundo en pos de lindas pero rústicas damiselas.

DIDÁCTICA DEL QUIJOTE

1. El Quijote de Cervantes, propuesta de Aurora Maquinay en el portal EDU365

2. Recomendación: leer algún episodio especialmente divertido como el capítulo 20 de la Primera Parte: la aventura de los batanes o “De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo como la que acabó el valeroso don Quijote de la Mancha”.

3. Diccionario del Quijote y Variaciones sobre el Quijote, experiencias educativas de Lourdes Domenech.

4. El Qujote en el aula del Centro Virtual Cervantes.

5. El IV Centenario del Quijote, recopilación de propuestas de Profes.net.

6. Don Quijote en Barcelona, mini unidad didáctica del portal EDU365.cat.

7. El caballero don Quijote; aventura de los molinos, aplicación multimedia para Primaria de Educastur.

8- Don Quijote en Sierra Morena, entrada sobre una de las versiones musicales del clásico, en el siempre interesante blog Ab Música y más de  Lola MU.


Miguel de Cervantes

11 febrero 2012
Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes y Saavedra (1547-1616) fue un autor menospreciado en vida por la mayoría de sus coetáneos. Apenas alcanzó la categoría de escritor menor, tardío, y sus obras fueron tenidas como “de poco vuelo” por los más influyentes críticos de entonces. Sin embargo, con el paso del tiempo, la figura y la obra de Cervantes han crecido a pasos agigantados y hemos llegado a entender el valor y la originalidad de toda su producción, especialmente la narrativa.

Cervantes llevó una vida aventurera y bastante desgraciada, llena de azares, accidentes y penurias, que sólo fue relativamente agradable en ocasiones, sobre todo en sus últimos años, cuando conoció cierta fama y se pudo dedicar a escribir sin demasiados apuros económicos.

Lector compulsivo y hombre culto e ingenioso, aunque sin la formación humanística y universitaria de otros intelectuales del Siglo de Oro, ejerció una mirada lúcida e irónica sobre la realidad, sin la acidez de Quevedo pero sí con el mismo fondo de amargura producto de saberse derrotado como persona y como ciudadano de un país que navegaba a la deriva desde finales del siglo XVI, en ese proceso que se ha dado en llamar la decadencia del Imperio Español.

Cervantes era un maestro de la pluma pero fue siempre por libre, de manera un tanto anárquica y autodidacta. Conocedor de los clásicos grecolatinos, hablante de italiano y de árabe, era capaz de retorcer el lenguaje al máximo, pero no llegó a los excesos de Góngora. Enamoradizo y apasionado del teatro, no tuvo, sin embargo, la fortuna amorosa de Lope ni su éxito en las tablas, puesto que llegó tarde a unos escenarios en que el Arte nuevo de hacer comedias ya arrasaba. Como tampoco tuvo la habilidad necesaria para medrar en la corte y no supo, o no pudo, pedir favores para ascender socialmente: ni cargos, ni licencia para emigrar a América -lo que era su sueño-, ni siquiera mercedes de poca monta con las que ir tirando.

Su matrimonio con Catalina de Salazar le dio una cierta estabilidad y le deparó días felices durante un tiempo, a la vez que iniciaba su carrera literaria, pero a la postre, apenas pudo lograr ayudas para editar su mejor obra: ni un miserable prólogo de amigos para el Quijote -que nadie le quiso escribir-, ni algo de dinero a cambio de una elogiosa dedicatoria. Afortunadamente, de todas estas miserias, envidias y rivalidades, Cervantes supo hacer burla y las aprovechó irónicamente, para componer una serie de obras que citaremos a continuación y, sobre todo, esa gran novela que es el Quijote, a la que dedicaremos la próxima entrada.

ESBOZO DE SU VIDA EN 7 EPISODIOS (Según la biografía breve de Jean Canavaggio)

1. Nace en Alcalá en 1547. Su padre es cirujano-barbero de poca fortuna, lo que le lleva a recorrer diversas ciudades de Castilla y Andalucía. Estudia con los jesuitas, después probablemente en Salamanca, y finalmente con el humanista López de Hoyos en Madrid.

2. Viaja a Italia en 1569, a resultas de un desafío, y entra al servicio del cardenal Acquaviva. Se hace soldado y participa en la batalla de Lepanto (Grecia, 1571) contra los turcos, donde es herido en el pecho y pierde la movilidad del brazo izquierdo. Convalece en Mesina (Sicilia), vuelve al servicio activo y se embarca rumbo a España en una galera.

3. Ya muy cerca de la costa catalana, la nave es atacada por los piratas norteafricanos y Cervantes es hecho prisionero y conducido a Argel, donde permanece cinco años. Intenta fugarse en varias ocasiones, por mar y por tierra, pero sin éxito. Curiosamente, no es ajusticiado y es respetado por el bajá de la ciudad. En 1580 es rescatado gracias al dinero recaudado por los frailes trinitarios.

4. Se instala en Madrid, desempeña diversos oficios y escribe sus primeras obras. Tiene una hija con la mujer de un cómico y acaba casándose por interés con Catalina Salazar, una jovencita de 19 años que le aporta una buena dote y con la que se establece en Toledo. Escribe para el teatro madrileño sin éxito.

5. Acuciado por deudas o quizá movido por la frustración de sus empresas literarias, acepta el cargo de comisario de trigo para la Armada Invencible y se traslada a Sevilla. En Andalucía es encarcelado en dos ocasiones, acusado de quedarse parte de lo recaudado.

6. Sale de prisión, sufre graves problemas económicos y en 1604 marcha a la corte, entonces sita en Valladolid por orden del nuevo rey Felipe III. Allí se ve envuelto en un nuevo proceso criminal: un caballero muere a las puertas de su casa y acusan del homicidio a sus hermanas ya su hija, a las que los vecinos acusan de llevar una “mala vida”.

7. En 1606 viaja de nuevo con la corte a Madrid y comienza su mejor época literaria. Publica mucho y gana dinero con sus obras. Finalmente, muere en 1616 y es enterrado en un convento de la ciudad.

En conclusión, como persona, Cervantes suele resultar simpático:  ha viajado y leído mucho, conoce bien todos los estratos sociales, es culto pero no arrogante, parece perseguido por la mala suerte y puede contar muchas “batallas” vitales (guerra, cárcel, adulterios, duelos, destierro…) Además, es un típico hombre de su tiempo que en su juventud, cultiva el ideal cortesano y compagina ser soldado y hombre de letras, defendiendo la idea imperial con Felipe II, mientras que en su madurez, se ve a si mismo infeliz con su vida personal y con su país, desengañado de todo y de todos, y sin embargo, no se rinde y es capaz de dar a la imprenta una obra en que el humor y la tristeza se dan la mano de manera armónica.

Además, como artista, Cervantes no se ve nunca atraído por el culto a la dificultad que predominará en el siglo XVII. Por eso, se le considera un ingenio característico de la transición al Barroco. Agudo e irónico, escéptico en política, practica un humor sutil, carente de rencor, y cultiva un estilo que bebe todavía directamente en las fuentes humanistas y tiene como ideales la claridad y la precisión y el deleitar aprovechando.

Como narrador, por último, aparece como cumbre de todas las líneas narrativas de la literatura renacentista: el cuento popular o folclórico, la novela pastoril, la novela de caballerías, la novela morisca, el dialogo lucianesco, la novela corta o italiana (relato breve, enmarcado, de tipo galante).

OBRAS DE CERVANTES

1. Poesía

Cultiva las dos vetas, la poesía italianizante y la tradicional, incluyendo también versos en su teatro y en su narrativa. Destaca en los romances y por su afición a la crítica de otros poetas, clásicos y contemporáneos, con elogios y denuestos a veces poco justificados. Consciente de su relativo talento en este ámbito, cedió gustoso los premios a otros autores.

Escribió tres poemas extensos: “El Canto de Calíope”, incluido en La Galatea, la “Epístola a Mateo Vázquez”, en tercetos, escrita durante su cautiverio, y el Viaje del Parnaso (1614) en que narra un viaje fingido a la residencia de las musas y expresa opiniones matizadas sobre famosos escritores, aparte de exponer sus ideas sobre el teatro. De todo lo citado, destaca sobre todo por sus sonetos satíricos, como el titulado “Al túmulo del Rey Felipe en Sevilla”, donde ridiculiza la figura del valentón o “miles gloriosus” plautino.

2. Teatro

La mayoría de lo escrito se perdió y no llegó a representarse nunca. Distinguió, a la manera renacentista, lo cómico y lo trágico, sin mezclarlo. Cultivó tres géneros principales:

a) tragedias como El cerco de Numancia, 1580?, obra de corte renacentista perteneciente a su primera época, en que respeta las reglas e intenta crear una tragedia clásica de tema español.

b) comedias de diversos tipos (de cautivos, de enredo, de santos, de capa y espada), entre las que destacan: La gran sultana, Los baños de Argel, El rufián dichoso y Pedro de Urdemalas. En principio, y por envidia, rechazó las innovaciones de Lope pero lo cierto es que igualmente siguió su magisterio.

c) entremeses de personajes y caracteres, más que de situaciones. Todos ellos incluyen sátira y cierta crítica social. Son lo mejor y más actual de su teatro. Divertidos y realistas. Destacan: El retablo de las maravillas, La guarda cuidadosa, El vizcaíno fingido, El viejo celoso, El juez de los divorcios y La cueva de Salamanca.

3.  Narrativa

a) Novelas cortas

1613, 12 relatos que llevan el título de Novelas ejemplares. Son “ejemplares” no tanto en un sentido moral sino artístico, pues Cervantes presume en el prólogo de haber sido el primero en novelar “a la italiana” en español (historias breves, imaginativas, con cierta intención didáctica y función de “espejo de la vida”, un poco al estilo de los cuentos del Decamerón).

Pueden dividirse en: novelas idealistas, entre las que destacan El amante liberal, Las dos doncellas, La española inglesa, La señora Cornelia y La fuerza de la sangre; y novelas realistas, como Rinconete y Cortadillo, El licenciado Vidriera, La gitanilla, El coloquio de los perros o La ilustre fregona. No obstante, hay elementos realistas en las primeras y viceversa.

La gitanilla, de Cervantes

La gitanilla, de Cervantes

b) Novelas largas:

1585, La Galatea, pastoril, a imitación de los Siete libros de la Diana del portugués Jorge de Montemayor.

1605-1615, Don Quijote de la Mancha, parodia de los libros de caballerías.

1617, Los trabajos de Persiles y Sigismunda, novela bizantina, de aventuras. Cervantes la juzgaba su mejor obra.


La novela picaresca

7 febrero 2012
El Lazarillo y el ciego, por Goya

El Lazarillo y el ciego, por Goya

El anónimo La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, de 1554, inicia un género literario que tendrá gran fortuna en la Literatura Universal y resultará fundamental en la creación de la novela moderna por Cervantes medio siglo después: la novela picaresca. El Lazarillo es la primera pero después vendrán legión. Las más importantes serán el Guzmán de Alfarache (1599) de Mateo Alemán y la Vida del Buscón llamado Pablos (1626) de Francisco de Quevedo.

Su modernidad radica en una serie de factores que se repetirán desde entonces en la novela europea y que podemos resumir en los siguientes: está protagonizada por un antihéroe, un personaje marginal que se sitúa en el polo opuesto de la novela de caballerías (summa de la narrativa idealista del Renacimiento); es crudamente realista; resulta muy crítica con la sociedad de su tiempo (el anticlericalismo de su autor entronca claramente con las críticas erasmistas a la hipocresía religiosa); permite múltiples relecturas e interpretaciones; conjuga perfectamente humor y amargura; mezcla con sabiduría un rico acervo popular de cuentecillos y anécdotas con severos discursos humanísticos; registra tipos humanos muy característicos de la época (mendigo ciego, cura avariento, hidalgo pobretón, fraile salaz, barraganas y embaucadores varios); es un relato de viaje y formación de un carácter (Bildungsroman); muestra una gran profundidad psicológica (el personaje, a pesar de todo, evoluciona); y alterna el lenguaje popular y el culto con naturalidad (polifonía).

Por todo ello, y aunque el Lazarillo debe mucho al folclore en lo que se refiere a las divertidas anécdotas que relata, debemos concluir que es una obra única, personal, sorprendente y precursora.

Niños comiendo melón y uvas, por Murillo

Niños comiendo melón y uvas, por Murillo

El argumento es sencillo: un pobre mozo de ciego cuenta su miserable vida para acallar rumores que corren en su ciudad de residencia, Toledo, de que su mujer vive amancebada con un arcipreste. El narrador se dirige a un “Vuestra Merced” no identificado e intenta justificar su deshonra final aduciendo que tiene un empleo real (pregonero) y relatando su dura vida desde que nació en Salamanca hasta entonces. Cuenta que siempre ha servido como criado a personajes miserables, por lo que se debe disculpar que al final se comporte como un estómago agradecido. Entre esos personajes destaca a sus tres primeros amos, dedicándoles sendos y extensos tratados: el ciego, encarnación de la mentira y el egoísmo; el cura de Maqueda, cima de la avaricia y la hipocresía; y el pobrete hidalgo castellano, extremo del ridículo al que por mal entendido orgullo llegó gran parte de la nobleza de aquel siglo. Observemos que esos tres caracteres, tan ácidamente retratados, representan a los tres estamentos sociales: pueblo llano, clero y nobleza.

El análisis detenido de la obra nos llevaría largo tiempo, por lo que nos conformaremos con resumir sus características fundamentales, todas ellas presentes y repetidas en el resto de novelas picarescas del momento y en los posteriores ejemplos que ha dado el género, muy numerosos y variados en espacios, lenguas y tiempos. Recordemos sólo que hasta Camilo José Cela se atrevió a hacer en pleno siglo XX una obra titulada Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes (1944).

La novela picaresca: rasgos (presentación en pdf)

De forma sintética, y de manera muy similar a como mostramos en la presentación antecedente, podemos concluir que la novela picaresca tiene como características esenciales las siguientes:

1) es una autobiografía en 1ª persona en que el protagonista cuenta su vida desde la infancia, dejando bien claro su origen humilde y los deshonrosos oficios de sus padres (latrocinio, prostitución, brujería, servidumbre…);

2) su nombre o apodo da título a la obra y caracteriza al personaje, limitando su desarrollo en gran manera ya que, dejando aparte el caso del Lazarillo, en el resto de novelas picarescas el protagonista suele ser un mero arquetipo (un pícaro de manual);

3) el personaje se nos muestra como un ser forzado por circunstancias adversas a convertirse en un maleante, lo que implica cierto determinismo social y genético, al modo naturalista. Es un mozo (o moza) de muchos amos que vive del engaño y del descuido ajeno, por lo que a veces se convierte en ladrón sin escrúpulos cuando no en consumado malhechor;

4) el tema principal del relato es el hambre, la miseria, la lucha por sobrevivir en aquel siglo a la vez dorado e infausto y las aventuras que corre el personaje son todas una sucesión de lances o episodios casi siempre desgraciados, aunque no exentos de cierto humor;

5) la obra es de un realismo atroz pues muestra la cara oculta y miserable de la España Imperial: un mundo marginal de mendigos, prostitutas, soldados mutilados, engañadores profesionales, religiosos corruptos, tahúres, matones y demás personajes de baja calaña que no suelen aparecer en la literatura, a excepción de obras únicas como La Celestina y todas sus secuelas;

6) refleja una anti-educación, pues muestra la escuela de ingenio para el mal, lindando con la delincuencia callejera en que se “formaban” muchos jóvenes de entonces, por lo que el pícaro se convierte justamente en un modelo de comportamiento en negativo, del que debemos huir si no queremos acabar en el arroyo;

7) abunda en episodios de humor más o menos negro que deben relacionarse con el gusto popular por anécdotas más o menos callejeras, chistes o sucesos graciosos que revelan ingenio o astucia del protagonista;

8) tiene un final pesimista y conservador que se resume en la frase final del Buscón, pronunciada por el protagonista cuando resume su experiencia en América: “Fueme peor, como V. M. verá en esta segunda parte, pues nunca mejora su estado quien solamente muda de lugar, y no de vida y costumbres.” Por eso, los desgraciados no pueden salir de su estado servil  y para ellos no hay esperanza cierta de “medrar” y obtener honra.

Este último, aparentemente, no sería el caso del Lazarillo, ya que afirma contar su historia cuando está “en la cumbre de toda buena fortuna“, pero a nosotros, como lectores, no nos cabe duda de ello si lo analizamos con detenimiento, ya que ser marido cornudo y consentido -hombre sin honor, por tanto- no era precisamente un atributo deseable en la sociedad del momento.

Las novelas sucesoras del estilo y la invención del Lazarillo se diferencian de éste en que revelan una mentalidad aún más pesimista y desengañada (no en vano corresponden ya plenamente a la época del Barroco), tienen un humor todavía más negro, descarnado y escatológico que el de la obra renacentista -recordemos simplemente la descripción del terrible Dómine Cabra de Quevedo-, y sobre todo, están cuajadas de digresiones morales que condenan estos ejemplos de mala vida. De este modo, el pícaro se nos muestra como un ejemplo a evitar, así como un elemento antisocial y marginal que no puede cambiar de forma de vida porque está marcado desde su infancia, por naturaleza, y por tanto está condenado a repetir los errores y vicios de sus progenitores.

En este sentido, podemos citar una larga lista de obras en castellano que se amoldan al género picaresco a partir del gran éxito del Lazarillo y posteriormente del Guzmán. Entre ellas, y aparte del Buscón quevediano, podemos destacar algunos títulos y personajes interesantes como pueden ser los del escudero Marcos de Obregón, el Estebanillo González, la pícara Justina, las “(h)arpías” de Madrid, la  “garduña” de Sevilla, el  bachiller Trapaza o el sagaz diablo cojuelo de Vélez de Guevara, que levanta los tejados de las casas para espiar lo que hacen los madrileños en la intimidad.

En siglos posteriores y sobre todo en el extranjero la fortuna de la novela picaresca es asimismo notable. A modo de ejemplo nombraremos sólo algunas obras como el Gil Blas de Santillana del francés Lesage, Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders del inglés Daniel Defoe o Las aventuras de Simplicissimus del alemán Grimmelshausen.

MÁS REFERENCIAS

El Lazarillo de Tormes, información básica, propuestas de lectura y enlaces de interés en el blog de clase Soltar la lengua.


El guardián entre el centeno

5 enero 2012
Salinger en 1952, por Anthony Di Gesu

Salinger en 1952, por Anthony Di Gesu

La vida y la obra de Jerome David Salinger (1919-2010) han estado sujetas a polémica y reverencia a partes iguales desde que en 1951 publicó su obra más conocida: El guardián entre el centeno. Esta novela de iniciación juvenil, también conocida como El cazador oculto según el título de su primera versión al castellano, se convirtió pronto en todo un mito literario y a día de hoy  constituye un referente ineludible de la cultura universal contemporánea.

En relación directa con la llamada Beat Generation norteamericana -en la que destacaron especialmente Ginsberg, Kerouac y Burroughs-, así como con los movimientos contraculturales que sacudieron Estados Unidos durante los años 50 y 60 del pasado siglo, El guardián entre el centeno ha sido desde su publicación todo un símbolo de la rebeldía y las dudas adolescentes para millones de lectores.

Para entender mejor el contexto social en que se publica la obra, hija de su tiempo y a la vez rara avis, genuina y solitaria, te sugiero que visites la entrada publicada por David Sánchez en el blog Blaschillerato:

Salinger y su contexto: los años 50.

Jóvenes neoyorquinas, década de los 50

Tras participar como miembro del servicio de contraespionaje americano en Europa durante la II Guerra Mundial, experiencia que le marcó proundamente, J. D. Salinger empezó a colaborar en la prestigiosa revista literaria The New Yorker, en la que publicó varios de sus relatos breves, muchos de los cuales fueron posteriormente recopilados en la selección Nueve cuentos (Nine stories, 1953).

Entre todos ellos destaca una historia que es considerada habitualmente una de las mejores de la narrativa corta moderna: Un día perfecto para el pez banana (aquí adaptada como cortometraje). Si quieres leerla -algo que te recomiendo encarecidamente- y conocer algo mejor a la inclasificable familia Glass, puedes hacerlo a través de cualquiera de los siguientes enlaces:

  1. Un día perfecto para el pez banana
  2. Un día perfecto para el pez plátano (texto y cuestiones)

En este cuento, así como en la novela que da título a esta entrada, aparece un tema que será recurrente en el universo literario de Salinger: la agilidad y perspicacia mental de personajes trastornados que encuentran en la inocencia, en la inteligencia y en la gracia de los niños una luz de esperanza e incluso una vía de redención para su sufrimiento.

La novela cuenta en primera persona lo que le pasa al joven Holden Caulfield cuando lo expulsan del colegio de élite Pencey Prep (web ficiticia) un viernes por la tarde, poco antes de las vacaciones de Navidad. Tras pasar la mañana del sábado con el equipo de esgrima, visitar a uno de sus profesores y pasar una frustrante tarde de cine con un par de compañeros, Holden decide escaparse del internado sin avisar a nadie y pasar unos días solo en la ciudad de Nueva York, haciendo lo que le apetezca.

El relato de sus aventuras a lo largo de los dos días y medio siguientes, en los que pasará por experiencias sexuales, sentimentales e intelectuales de muy distinto tipo, y en los que conocerá desde la absoluta felicidad de ser totalmente libre hasta la más profunda soledad y el más terrible desengaño vital, ocupan los 26 capítulos de que consta el libro. Todo ello, eso sí, contado con un enorme sentido del humor y desde un punto de vista absolutamente original: el de un cáustico e irónico estudiante que cree -a sus diecisiete años escasos- ser muy listo y estar de vuelta de todo.

Salinger nunca concedió entrevistas, vivió casi recluido en una gran casa de campo situada en un pueblo de New Hampshire y llevó una existencia solitaria y atormentada de la que su familia directa fue a la vez testigo excepcional y víctima voluntaria.  Muy pronto se negó a participar de la vida literaria de su época, quizá pensando que la fama y el dinero tendrían un efecto pernicioso en su arte y en su independencia ideológica. Durante largas temporadas, dejó de escribir y vivió dedicado a la práctica del budismo zen y a la observación artística de la realidad. Mantuvo escasa correspondencia con amigos y colegas, se negó a introducir ilustraciones y textos complementarios en las portadas y contraportadas de sus libros, persiguió legalmente a todos los que intentaron publicar algo sobre él sin su permiso y se ganó una merecida fama de raro, huraño e irascible, tanta que ni siquiera se tienen fotografías públicas suyas posteriores a la década de los 50.

Tras una decepcionante adaptación hollywoodiense de uno de sus primeros cuentos, el Salinger maduro nunca volvió a permitir que sus obras fueran trasladadas al cine, a pesar de las insistentes demandas que se le hicieron en este sentido. Su relación con el séptimo arte fue por tanto de amor y de odio a la vez, tal y como le pasaba a Holden Caulfield. No obstante, hay dos filmaciones sobre Salinger de gran interés. La más relevante hasta la fecha es Descubriendo a Forrester (2000) de Gus van Sant, una película de ficción en que, aunque no se le cita nunca, el personaje central de la historia es un escritor excepcional, desaparecido de la vida pública desde su juventud y convertido en un mito:

Y la segunda -y más importante- es que parece que este año 2012 (pero quién lo sabe de cierto) verá la luz un esperado documental sobre la vida del escritor que -al parecer- contiene fragmentos en que aparece el propio Salinger, aparte de los testimonios de numerosos amigos y admiradores suyos. Es un proyecto del guionista Shane Salerno que, según parece, arrojará luz sobre varios momentos cruciales de su vida: desde su traumática experiencia militar interrogando a nazis hasta sus desengaños amorosos y sus frustraciones profesionales. El libro, escrito a medias con David Shields, se llamará simplemente Salinger.

El cuestionario que te propongo para trabajar en clase la lectura es accesible desde el siguiente enlace. Tiene formato Word, así lo podrás modificar a tu gusto para contestarlo:

Cuestionario “El guardián entre el centeno”

Para terminar, te doy una breve selección de páginas sobre Salinger en la red. En inglés, aparte del vídeo de presentación anterior, te recomiendo dos visitas:

  • El portal de análisis literario Spark Notes, que nos proporciona una excelente guía de lectura de la obra, con indicaciones capítulo a capítulo, resúmenes y propuestas de escritura. Resumen en vídeo:

En castellano, te pueden resultar interesantes los siguientes enlaces:

Además, dos buenas introducciones generales a la obra de Salinger nos las proporcionan la guía de lectura preparada por la Biblioteca de La Rioja y la presentación de las peripecias de Holden en La Gran Manzana que nos facilita la Biblioteca de Huelva.

NOTA SOBRE LA TRADUCCIÓN

Tanto como sobre el autor, hay cierta polémica sobre la traducción del libro, empezando por el propio título, en origen vertido como El cazador oculto (1961) por Manuel Méndez en Argentina (accesible aquí) y luego traducido en España como El guardián entre el centeno. Dejando aparte las disquisiciones sobre el título como propone Rodrigo Fresán, me centraré en un detalle curioso como lo es el hecho de que existan actualmente en el mercado dos traducciones diferentes de la obra realizadas por la misma autora, Carmen Criado Fernández, y ambas publicadas en la misma editorial: Alianza. Una es de 1978 y la otra, mucho más reciente, de 2006.

Personalmente, me quedo con la primera, quizá no tan literal y ajustada al original como debiera -de lo que se le ha acusado en algunas ocasiones-, algo proclive a suavizar la dureza de las expresiones malsonantes de la versión inglesa, y quizá también ya algo desfasada respecto al lenguaje juvenil de hoy día, pero creo que con más encanto y calidad literaria que la nueva.

Traducir es traicionar, ya se sabe, por lo que lo principal en cualquier traducción es traicionar lo mínimo posible al autor e intentar acercar la obra al lector manteniendo el espíritu del texto y buscando los mejores equivalentes, también en cuanto a los registros empleados. Sin embargo, no podemos olvidar que se trata de una obra escrita hacia 1948 y que la crudeza del lenguaje de Holden, que tanto escándalo generó en su momento, tampoco puede compararse ni de lejos con el lenguaje ofensivo que aparece cotidianamente en tantas letras de rap o hip hop por ejemplo. Para mí, el estilo más cuidado, los eufemismos -que algunos achacan muy convincentemente a una cierta autocensura de la traductora- y el regusto un pelín añejo de las palabrotas y las expresiones coloquiales que aparecen en la versión primera resultan preferibles a esa mayor fidelidad al lenguaje grosero y vulgar del personaje que predomina en la segunda.

Otra opinión -muy ponderada- a cargo de Cristina Gómez y un análisis comparativo excepcional entre el original y las dos versiones de Carmen Criado como el que nos ofrece Julián Rodríguez en su página sobre Novela y traducción pueden ayudarnos a tener más datos para juzgar el asunto:

Análisis de la traducción de “El guardián entre el centeno”.


El mester de clerecía

30 noviembre 2011

 Podcast y montaje de Manuel López Castilleja

Bajo el nombre de Mester de Clerecía se conoce una escuela poética que se desarrolló en España entre los siglos XIII y XIV. Sus principales características pueden resumirse esquemáticamente en:

a) usar de forma prácticamente exclusiva la estrofa llamada cuadernavía o tetrásforo monorrimo (cuatro versos alejandrinos, de 14 sílabas, partidos en la mitad por una cesura y con rima consonante). Como nos dice el anónimo Libro de Alexandre (s. XIII):

“Mester traigo fermoso, non es de joglaría,
mester es sin pecado, ca es de clerecía:
fablar curso rimado, por la cuadernavía,
a sílabas cuntadas, ca es gran maestría.”

b) ser un “oficio” propio de clérigos (en el sentido de “hombres instruidos” aunque no necesariamente religiosos). Por eso todos los autores demuestran una gran cultura, tanto religiosa como clásica, independientemente de que luego se muestren más campechanos y sencillos como Juan Ruiz o Berceo, o más severos y adustos.

c) tratar básicamente temas de tipo moral y religioso: vidas de santos, milagros de la Virgen, leyendas piadosas, relatos moralizantes… No obstante, también se escriben en cuadernavía narraciones más o menos profanas y aventureras como la historia bizantina del Libro de Apolonio (s. XIII) y la épica culta del Poema de Fernán González (s. XIII).

d) albergar un fuerte sentido didáctico: fundamentalmente se destinan al aleccionamiento de fieles o peregrinos, tal y como se hacía con los retablos y las primitivas representaciones dramáticas de tipo religioso, aunque también pueden alcanzar un público más amplio todavía como nos propone el narrador del Libro de buen amor.

e) tener una evidente voluntad de estilo, que se manifiesta en el uso de un lenguaje muy escogido -elevado, pulcro, preciso- y plagado de cultismos, así como en una clara conciencia de autoría y en la consiguiente voluntad de firmar sus obras.

f) reivindicar la autoridad de las fuentes escritas en que se basan (el libro, sea cual sea éste), aunque justamente la parte más viva y atractiva de estos relatos se halla casi siempre en el tono realista, fresco, divertido e incluso procaz de algunas de las  escenas contadas.

Entre los autores principales de esta corriente o escuela poética destacan sin duda dos:

GONZALO DE BERCEO (siglo XIII)

Fue un monje riojano, caritativo e ingenioso. Era una especie de juglar a lo divino al que podemos imaginar recitando sus poemas a la puerta de los dos importantes monasterios para los que trabajó: Santo Domingo de Silos (Burgos) y San Millán de la Cogolla (La Rioja). Estuvo, por tanto, muy vinculado al camino de Santiago y al enorme flujo de peregrinos que lo recorría.

Inspirándose en libros latinos y franceses, escribió diversas obras entre las que destacan los Milagros de Nuestra Señora y sus vidas de santos (Vida de San Millán, Vida de Santa Oria….) Los milagros están imbuidos de tierna humanidad y devoción por la Virgen que aparece como salvadora y misericordiosa al final de todos los relatos. En ellos, muestra cómo la fe en María y el arrepentimiento sincero son los necesarios requisitos para escapar al infierno que procuran los vicios y los errores morales: lujuria, avaricia, herejía, codicia…

A través del siguiente enlace tienes acceso a la obra completa en pdf:

Milagros de Nuestra Señora  (Biblioteca Gonzalo de Berceo)

En la introducción alegórica inicial (prado florido, fuentes, árboles frutales, etc.) representa con gran belleza la vida contemplativa que procura la religión, y en los 25 relatos posteriores, la estructura se repite con gran eficacia: presentación, desarrollo argumental y conclusión a modo de resumen con consejos a los oyentes. Entre ellos, resultan si más no curiosos aquellos que tratan de deslices sexuales de clérigos y monjas, como es el caso de los milagros titulados El sacristán impúdico y La abadesa encinta. Aquí puedes leer un interesante estudio de Carmen Benito sobre ambos y su posible conexión con hechos reales.

En definitiva, Berceo es un poeta poco original en los argumentos pero de gran habilidad en la composición y en la gracia del lenguaje que emplea. Consciente de su misión evangélica, defiende el valor fundamental de la fe como requisito para la salvación de las almas.

En una versión cinematográfica ya con solera, emitida por TVE, tenemos dos de esas antiguas, ingenuas y piadosas historias:

El romero de Santiago, aquí llamado “El hermano lego”. Episodio que cuenta libremente la historia de un fraile fornicario que es engañado por el diablo que se hace pasar por el apóstol Santiago y le pide que se corte los genitales para enmendar sus pecados.

El milagro de Teófilo. Introduce el tema de la venta del alma al diablo, de larga tradición posterior, como demuestra la historia del Dr Fausto que en el siglo XIX recreó el escritor alemán Goethe. Aunque con escasa calidad de imagen, también está accesible en Youtube:

1ª parte (15 m.)/ 2ª parte (3 m.)

Referencias de interés:

JUAN RUIZ, ARCIPRESTE DE HITA (s. XIV)

Fue un personaje contradictorio y jovial, sin prejuicios, muy crítico con la Iglesia de su tiempo. Escribió una obra difícil de clasificar, variada y heterodoxa, el llamado Libro del buen amor, cuyo sentido es deliberadamente ambiguo. En ella contrapone el loco amor (la pasión sexual, el “ayuntamiento con hembra placentera”) al buen amor (casto y puro, espiritual, dedicado a la Virgen) y nos enseña los errores o malos ejemplos que podemos cometer en la vida si nos dejamos llevar por la lujuria. No obstante, al final, nos dice que escojamos lo que juzguemos mejor según nuestro buen juicio, esto es: el erotismo carnal o la vida del espíritu y el rezo.  Y si queremos pecar, que sepamos cómo hacerlo y que lo hagamos bien.

En el libro, como corresponde a una completa miscelánea medieval, cabe de todo: aventuras eróticas del arcipreste (encuentro con las serranas, episodio de Doña Garoza…), repertorio de recursos para seducir a las mujeres, batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma, gozos a la Virgen, amores de don Melón y doña Endrina, cuentos insertados más o menos picantes como la historia de Pitas Payas, apólogos o cuentecillos morales de tipo popular como la historia del ratón de campo y el ratón de ciudad, apología de las barraganas (amantes de los clérigos) como la famosa Cantiga de los clérigos de Talavera, elogios y denuestos de las mujeres, e incluso chistes como la divertida disputa de griegos y romanos

En la obra aparece ya, además, un personaje de gran fortuna literaria: el de la alcahueta Trotaconventos, antecedente de la Celestina de Rojas que, mujer de edad y experiencia que, según el arcipreste, es imprescindible para triunfar en las empresas amorosas que quiera todo hombre emprender. Aquí la vemos en acción:

Por último, como referencia culta, debemos recordar que el LBA es una obra compleja que se inspira claramente en el Arte de amar de Ovidio y tiene un indudable carácter festivo y burlón que la hace francamente divertida y original. Por eso, a pesar de que fue incomprendido y rechazado por los historiadores de la literatura durante siglos, a día de hoy es un clásico medieval indiscutible, como ya apuntamos en otro sitio: Modernidad del LBA (Blog El canon literario).

Sitios de interés sobre la obra:

Otras obras y autores de mérito del Mester de Clerecía serían los Proverbios morales del judío Sem Tob de Carrión y el Rimado de Palacio del canciller Pero López de Ayala.


El Poema de Mio Cid

7 noviembre 2011

Los cantares de gesta castellanos que se conservan son muy pocos, y sin embargo, tenemos noticia de muchos de ellos por los restos que han dejado en el Romancero Viejo y en las crónicas históricas del Medievo, en algunas de las cuales consta que se utilizaron como fuente fidedigna, ya que aparecen literalmente prosificados, manteniendo palabra a palabra el ritmo y la estructura de los versos.

Juglares y clérigos los difundían por todo el norte peninsular en la Edad Oscura, en ese periodo tan misterioso y fascinante en que se crean los reinos que dan origen a nuestra sociedad actual y maduran las lenguas románicas, una época de la que sabemos algunas cosas y nos imaginamos la mayoría.

Para descargar la presentación, clica en el título y regístrate en Slidesahre.

Entre todos ellos, destaca por muchas razones el Poema (o Cantar) de Mio Cid, un cantar de gesta único que constituye la primera gran obra maestra de la Literatura española.

El poema es el cantar de gesta más antiguo y el mejor conservado de la literatura castellana medieval. Su protagonista es un personaje histórico, el infanzón Rodrigo Díaz de Vivar (c. 1048-1099), un noble famoso por su habilidad guerrera y su astucia hasta el punto de que se convirtió en una leyenda en vida. Consta de 3730 versos y se conserva en un manuscrito único que se encontró en Vivar (Burgos) y que hoy día se conserva en la Biblioteca Nacional.

La fecha de composición del poema es incierta, así como su autoría. Ramón Menéndez Pidal creía que fue compuesto en el siglo XII, posiblemente hacia 1140, y quizá por varias manos, especialmente las de dos supuestos juglares sorianos, uno de San Esteban de Gormaz y otro de Medinaceli para ser más exactos, pero esto no deja de ser una vieja hipótesis del gran filóglogo e historiador. Lo que sí sabemos con certeza es que el manuscrito conservado es una copia del siglo XIV firmada por un tal Per Abbat y fechada en era de 1245 (lo que equivale al año 1207 si le restamos los 38 años de la antigua Era Hispánica). Por ello, los últimos investigadores suelen coincidir en otorgar verosimilitud a lo que nos dice el explicit o colofón, con lo que retrasan su escritura hasta principios del siglo XIII y no tienen inconveniente en atribuirlo a un clérigo que dominaba el arte juglaresco y conocía bien la poesía heroica.

El tema de la obra es la recuperación de la honra perdida por el Cid, primero su honra pública (ya que es acusado de ladrón por sus enemigos) y luego su honra privada (sus hijas son brutalmente maltratadas por sus maridos). En ambos casos el Cid actúa respetando la autoridad del rey y la justicia de la época, y buscando la reparación del daño mediante un uso legítimo y comedido de la fuerza. En un caso, conquistando territorios y en otro, retando a sus cobardes yernos a un duelo singular.

El argumento del poema oscila entre lo histórico y lo novelesco, de manera que al principio predomina la acción bélica y luego se suceden escenas puramente fantasiosas. Tradicionalmente se ha dividido en tres partes o cantares que equivaldrían a tres sucesivas sesiones de recitado: Cantar del destierro, Cantar de las bodas y Cantar de la afrenta de Corpes.

El personaje principal del texto es, evidentemente, el Cid, cima de virtudes y ejemplo destacado de lo que en la Edad Media era considerado un buen caballero cristiano: valiente, piadoso, justo, leal, fiel, generoso, clemente, protector de su tierra y los suyos… Junto al Cid se sitúan sus fieles vasallos (como Minaya Álvar Fáñez o Martín Antolínez), su familia (su mujer Jimena y sus hijas Sol y Elvira), el abad de San Pedro de Cardeña y el pueblo castellano en general (burgueses, campesinos, soldados…) ya que todos lo consideran de su clase e injustamente castigado por el rey.

Frente a él, en cambio, tenemos a un sinfín de enemigos: primero a los “malos mestureros” (intrigantes de palacio), a algunos jefes cristianos aragoneses y catalanes, a los que arrebata posesiones e incluso hace prisioneros -como sucede con Ramón Berenguer II, Conde de Barcelona-, y sobre todo, a caudillos musulmanes como Búcar o Yusuf, a pesar de que en este bando también hay excepciones como la de Al Mutamín, gobernador de la Taifa de Zaragoza, el cual fue aliado del Cid. Después, tras la conquista de Valencia, sus principales enemigos estarán dentro de su propia casa, puesto que lo son los Infantes de Carrión, Diego y Fernando, representantes de la alta nobleza leonesa, cuyos privilegios veían amenazados por personajes de inferior rango social pero más valor como el Cid.

Además, sobre todos estos personajes, se sitúa la figura del rey-emperador Alfonso VI, injusto al principio, quizá interesado después y finalmente benevolente con el héroe, ya que lo perdona y le otorga un honroso casamiento para sus hijas.

La métrica del poema es irregular, con versos que van desde las 10 a las 20 sílabas divididos en dos hemistiquios por una cesura o pausa. La rima es asonante en todos ellos y se mantiene durante largas tiradas, lo que debía dar al recitado un soniquete bastante monótono pero a la vez favorecía la improvisación del juglar en caso de olvidar algún verso.

Respecto al estilo, podemos definirlo como sobrio y llano, un tanto rudimentario pero ágil y directo, como corresponde a la épica medieval primitiva. Abunda en epítetos épicos que caracterizan a los personajes, especialmente al protagonista (el que en buen hora ciñó espada, el de la barba bellida, etc.), abunda en fórmulas apelativas a los oyentes (lo que evidencia su carácter oral), es rico en dialectalismos, es rápido en las escenas guerreras, introduce sin presentación diáogos vivaces y está surcado por vetas líricas que revelan una indudable sensibilidad hacia el paisaje y los sentimientos familiares.

Finalmente, el Cantar de Mio Cid resulta excepcional en tanto que inaugura uno de los rasgos más destacados la literatura castellana -el realismo-, y en tanto que la historia que cuenta ha sido recreada en innumerables ocasiones ya desde antiguo en romances, crónicas latinas y cantares de gesta (mucho más novelescos) y más modernamente en novelas, obras de teatro nacionales y extranjeras, e incluso en el cine. Muestra destacada de esto último fue la superproducción norteamericana de Anthony Mann El Cid (1961) que a día de hoy sigue siendo la referencia cinematográfica ineludible sobre el personaje:

OTROS ENLACES DE INTERÉS

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Estudios históricos y literarios sobre el Cid