Crónica de una muerte anunciada

23 marzo 2010

La lectura del tercer trimestre es Crónica de una muerte anunciada, una novela corta de Gabriel García Márquez (1927, Premio Nobel de Literatura en 1982) que figura con toda justicia en el catálogo de obras plenamente logradas del escritor colombiano y es una de las más cotizadas del boom latinoamericano. Sin ser exactamente una novela negra o criminal, conjuga todos sus ingredientes y deja para el capítulo final la solución del enigma: saber no tanto quiénes fueron los asesinos, las circunstancias y los motivos que los impulsaron a matar a un inocente, sino quién es realmente el culpable de esa muerte.

De la novela se hizo una adaptación cinematográfica bastante correcta en 1987 por parte del director italiano Francesco Rosi. Aquí tenéis la escena central:

Para iniciaros en la lectura y a modo de ideas clave del relato, os propongo que os fijéis en los siguientes aspectos  y que escribáis un comentario personal [en un folio] explicando qué elementos del relato os han llamado más la atención y qué otros han quedado en el aire, así como ofreciendo un juicio de valor razonado y argumentado. Fijaos, pues, en cosas como:

1.- El ambiente onírico y mareante en que se desarrolla la acción: caluroso y asfixiante, húmedo, envuelto en una sensación de sueño y tocado con detalles de realismo mágico. Recordemos que todo sucede en un imaginario pueblo del Caribe relacionado directamente con el mítico universo de Macondo, ese lugar inventado en que García Márquez sitúa gran parte de sus relatos.

2.- El carácter trágico, en su sentido más clásico, de la muerte de Santiago Nasar: se cumple por una serie de circunstancias azarosas, es sabida desde el principio por todos y sin embargo nadie la evita, es grandiosa por inmerecida y terrible, parece justa como reparación de una ofensa pero no responde a ninguna culpa previa  sino al destino inexorable…

3.- La dilatación de la acción en el tiempo, que se estira largamente ya que se nos cuentan los mismos hechos desde diferentes perspectivas.

4.- El carácter de crónica periodística pura y dura del relato. Fijaos en que tiene todos los ingredientes de un buen reportaje de prensa e incluye testimonios bastante fidedignos (es un suponer) de todos los implicados: los asesinos, la madre, Ángela Vicario, diversos testigos del crimen…

5.- El curioso papel del narrador, el cual cuenta la historia desde fuera y al cabo de muchos años, a pesar de que él mismo también vivía en el pueblo cuando sucedieron los hechos. No es un extraño y sin embargo, lo parece. Nos  invita a plantear algunas cuestiones: ¿Por qué huyó del pueblo a raíz de los hechos? ¿Desempeña algún otro papel? ¿Oculta datos?

6.- La novela empieza con un suceso criminal, la muerte ya sabida de Santiago Nasar, y sobre ella se nos dan datos exactos que hacen innecesaria una posterior investigación policial. ¿Cuál es entonces el verdadero eje de la intriga? ¿Qué nuevos datos se intendtan conocer con la investigación periodística?

7.- El carácter de los personajes los distingue claramente. Así, podemos diferenciar a los que son planos y a los que son redondos, evolucionan, se muestran más complejos. ¿Cuáles serían cada uno de ellos?

8.- El tratamiento que se hace de diversos temas que aparecen en el relato. Temas como el honor familiar, la muerte, el amor, el sexo, el destino, la importancia de la virginidad, el machismo tradicional…

9.- El uso de técnicas narrativas modernas y complejas que sorprenden al lector y arman la estructura del relato  como un conjunto de piezas de relojería perfectamente ensambladas: saltos en el tiempo, perspectivismo, cambio del tipo de narrador, uso del monólogo interior, mezcla de géneros discursivos, etc. [Ver presentación en SlideShare]

Si quieres descargarte el libro en pdf, puedes hacerlo en este ENLACE.

Si quieres conocer lo que podría decir cada personaje de la novela si crease un monólogo explicando su particular punto de vista, puedes consultar el blog Ficciones: leer para escribir, donde se hace un interesante ejercicio de creatividad a partir de esta obra de García Márquez.

Y si quieres leer algún artículo complementario sobre la novela, puedes clicar aquí: Análisis de la novela (documento en pdf) por Ana Alonso o Revista de la UCM. Pero si prefieres que te cuente el propio García Márquez cómo construyó su relato, puedes verlo en el vídeo siguiente:


El beso prohibido

26 noviembre 2009

Ahora más en serio, aunque también sobre el rey Arturo, Lanzarote y Ginebra: una intensa escena del film El primer caballero (1995) en que aparecen la reina y su amante a punto de trangredir la línea que les separa del torbellino erótico.

“El amor todo lo puede”, solemos decir; pero claro, es que ella ya está unida a otro. Entonces… ¿cuál es el remedio del amor prohibido? ¿Llegan a besarse en este momento? ¿O el deseo se quedará para mejor ocasión? ¿Alguien sabe qué escena de la película es ésta y cómo continúa la historia?

Parte de la respuesta en este enlace: Lancelot y Lady Ginebra.

Aunque la película no es una maravilla, tiene buenos momentos y sólo por ver a tres “monstruos” del celuloide como Richard Gere,  Julia Ormond o Sean Connery ya vale la pena.


El Rey Arturo

25 noviembre 2009

Y ya que estamos con historias medievales, no quiero dejar pasar la ocasión de recomendaros una muy buena película sobre la Materia de Bretaña. Se trata de Excalibur, dirigida por John Boorman en 1981. Es una de las mejores adaptaciones que conozco de la historia del Rey Arturo y sus nobles caballeros: tiene ritmo narrativo, notable acierto en la ambientación, un guión muy sólido, buen reparto y una inteligente dirección de actores.

La película cuenta las aventuras del rey Arturo Pendragon de Inglaterra, al que se presenta como un personaje providencial, como un rey civilizador en medio del caos y la violencia de los Siglos Oscuros. En la mitología británica Arturo representa un papel fundador: el del rey que consigue pacificar y unificar un territorio fragmentado en diversos bandos y sometido a arbitrarios caudillajes. Gracias al  poder de la  espada Excalibur y a las ayudas de su ayo y mentor el brujo Merlín, Arturo creará una corte de  caballeros andantes cuya misión será velar por la justicia a lo largo y ancho de la Tierra. En su castillo de Camelot, se darán cita los paladines más esforzados y valientes de Occidente, a mayor gloria suya, de la estirpe británica y de toda la Cristiandad. Sin embargo, la felicidad de Arturo durará muy poco, ya que uno de sus vasallos -el mejor y más amado, Lanzarote- no podrá ni sabrá ocultar su pasión por la reina Ginebra y acabará traicionándole.

En fin, os invito a echarle un vistazo, sea en el trailer original (en inglés), en el trailer de la edición en DVD (también en inglés) o en la versión castellana que podemos encontrar en Youtube. Ésta útlima está entera o casi, sólo que en partes de unos diez minutos cada una. Aquí os pongo el enlace a la primera como muestra.

Argumento inicial: El rey Uther Pendragon, ayudado por el mago Merlín, consigue vencer al Duque de Tintagel en Cornualles. Tras la batalla, hechas las paces, se enamora perdidamente de la esposa de su rival, la bella Igraine, a la que ve danzar sensualmente en el castillo. Su deseo es más fuete que su razón, así que para tenerla en sus brazos, será capaz de lanzar de nuevo a sus hombres a la guerra…

Excalibur se basa principalmente en la narración tardomedieval de Sir Thomas Malory titulada La muerte de Arturo y se sitúa en la estela de los numerosos relatos y revisiones modernas del mito que se hicieron en el siglo XX. En Literatura, sobresale  la excelente novela Los hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros, del norteamericano John Steinbeck; y en cine, aparte de versiones clásicas como la de Richard Thorpe, rodada en los 50, o la fallida King Arthur (2004), yo me quedo con el disparatado experimento de los Monty Python en Los caballeros de la mesa cuadrada (1975). Para muestra, un par de botones en Youtube: a) la escena en que un campesino “anarquista” replica al rey Arturo sobre los estamentos medievales; y b) la parodia sobre las muertes masivas por causa de la peste, tan frecuentes en aquella época.

Escena 1: El campesino rebelde.

Escena 2: El transporte de los muertos.

Os recomiendo todas ellas, por supuesto, y también, cómo no, la interesante versión cinematográfica que ha dado pie a la entrada. En ella podréis reconocer a personajes tan famosos de la literatura como el propio Arturo -hijo de Uther Pendragon-, el  brujo Merlín, la reina Ginebra, Lanzarote del Lago, Sir Gawain el Caballero Verde, Perceval y toda la secta del Grial, la hechicera Morgan Le Fay…


Carpe diem

18 noviembre 2009

Y siguiendo con los tópicos latinos, hoy os propongo recordar el fragmento de El club de los poetas muertos (1989) en que el profesor Keating invita a sus alumnos del colegio Welton a escuchar la voz de sus antecesores. Están todos frente a las vitrinas de la sala de trofeos cuando de pronto se escucha un susurro misterioso… ¿Recordáis qué les dicen los muertos a los vivos desde sus fotografías amarillentas?

Otra escena memorable es aquella en que el profesor pide a sus alumnos que piensen por sí mismos en la clase de poesía, que se dejen de medir versos y buscar recursos retóricos, y se concentren en el sentido del texto. Porque lo primero -no lo olvidemos nunca- es la emoción, la impresión personal, la huella que dejan las palabras en nuestra mente… Y si no sentimos esa emoción propia y auténtica, es muy difícil entender de verdad la literatura. ¿Estáis de acuerdo?

El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante. Lo que no significa alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro y examinándote de la asignatura fundamental: el amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida.

El club de los poetas muertos (1989) es una película norteamericana dirigida por Peter Weir.


“If”, de Rudyard Kipling

13 marzo 2009
Kipling, por Philip Burne Jones, 1899

Kipling, por Philip Burne Jones, 1899

Seguro que todos habéis visto alguna versión en cine de El libro de la selva, la historia de Mowgli, el niño salvaje criado por lobos en un bosque de la India y luego protegido por Bagheera la pantera y el oso Baloo. Si más no, seguro que os suena la canción Busca lo más vital, todo un himno a la amistad y a la alegría de vivir que aparecía en la película de Disney.

Lo que seguramente ya no conocéis tanto es la historia de su autor, el escritor angloindio Rudyard Kipling (Bombay, 1865- Londres, 1936) y os aseguro que vale la pena. Kipling es el caso más típico de escritor “imperialista” del siglo XIX, nacido en la India pero educado a la inglesa, decidido partidario del ejército y del Imperio mundial de Su Majestad Británica, pero a la vez fascinado por el exotismo y la magia de Oriente. Desde su lengua y su perspectiva de caballero inglés, desarrolló su curiosidad y su afán aventurero con el estudio de las leyendas, mitos y filosofías de la India y viajó a lo largo y ancho del planeta, lo que le llevó a recorrer África, América, Europa y Asia. Y por suerte para nosotros, de todas sus experiencias hizo acopio y resumen en cuentos, novelas y poemas de notable belleza.

A su pluma debemos historias tan conocidas como  la ya citada colección de narraciones El libro de la selva (1894),  la novela de aventuras Capitanes intrépidos (1897), la novela de aprendizaje Kim (1901),  o el relato corto El hombre que pudo ser rey (1888); así como una larga colección de cuentos y poemas, algunos tan magníficos y deslumbrantes como Gunga din (1892) o este Si (1895) que hoy quiero compartir con vosotros. Es uno de esos textos que te hacen pensar y que mejor simbolizan aquellas pocas cosas que, como consejo, puede un padre dar a su hijo.

De las versiones cinematográficas de sus relatos, si os parece, os hablo otro día.

Aquí tenéis el texto de If (Si) en versión bilingüe. Salud.

 If

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you.
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too.
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don’t deal in lies,
Or being hated, don’t give way to hating,
And yet don’t look too good, nor talk too wise.

If you can dream – and not make dreams your master.
If you can think – and not make thoughts your aim.
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same.
If you can bear to hear the truth you’ve spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build ‘em up with worn-out tools.

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss.
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: ‘Hold on!’

If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with Kings – nor lose the common touch.
If neither foes nor loving friends can hurt you.
If all men count with you, but none too much.
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds’ worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that’s in it,
And – which is more – you’ll be a Man, my son!


Si…

Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos la pierden y te echan la culpa;
si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras,
o siendo odiado no dar cabida al odio,
y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría…

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho
tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas…

Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos
y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta;
y perder y comenzar de nuevo por el principio
y no dejar escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que lo hayas perdido todo,
excepto la Voluntad que les dice “¡Continuad!”…

Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud,
o caminar entre reyes y no perder el sentido común;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte;
si todos los hombres cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos…
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.


“Madame Bovary” en el cine

1 febrero 2009
"Madame Bovary" de Vincente Minnelli, 1949

“Madame Bovary” de Vincente Minnelli, 1949

Son varias las versiones de la novela que se han filmado para la pantalla grande y para la televisión. La mayoría tienen interés y constituyen un estimable ejercicio de adaptación de la novela al lenguaje cinematográfico, aunque por supuesto, poco o casi nada queda en ellas del estilo del autor. Sí que guardan la trama sentimental y la intensidad de los personajes, pero

Entre la larga lista, figuran en posiciones destacadas varias cintas que van desde el temprano clásico de Jean Renoir (1933) hasta las versiones más recientes, como la película de Claude Chabrol (1991), la serie para la BBC, hecha con esa corrección tan británica por Tim Fywell (2000) o la versión libre del mexicano Arturo Ripstein: Las razones del corazón (2011).

Entre ellas, de momento me quedo con la de Vincente Minnelli (1949). No es literal, pero sí una adaptación excelente, original, bien filmada y perfectamente inserta en la línea del melodrama, un género de gran éxito en los años de oro de Hollywood. Resulta quizá la más apropiada para comentar en clase, sobre todo por la fuerza del personaje de Charles Bovary, un tanto alejado del apocado e insulso medicucho rural que tenemos en mente después de leer la novela. Además, a mi juicio tiene otras tres virtudes: el argumento se resume con gran acierto, evitando los aspectos más turbios de la novela, inserta una escena-marco que contextualiza la publicación de la novela y nos permite entender mejor la resonancia social que tuvo (el juicio por inmoralidad contra Falubert), y desde luego, el elenco interpretativo brilla al más alto nivel. Tanto Jennifer Jones en el papel de Emma, como Van Heflin en el de Charles Bovary, como Louis Jourdan haciendo de Rodolphe Boulanger o el gran James Mason en la piel del mismísimo Gustave Flaubert están magníficos. Aquí tienes el principio de la historia:

Aunque la resolución es muy baja, se puede ver completa también en Google video. Pulsa en el enlace si quieres echar un vistazo. La escena del baile, por ejemplo, es antológica.

De todas maneras, para hacer boca de la sesión de cine, aquí os dejo algunas muestras de las películas citadas:

La versión de Jean Renoir (1933)

Éste es el principio del film, en VO francesa con subtítulos en italiano. Aunque la actriz protagonista, Valentine Tessier, quizá ya era demasiado mayor para el papel de Emma, no deja de ser obra de uno de los grandes directores de la historia del cine. La escena del bosque está muy bien filmada,  por ejemplo.

El tráiler original de la versión de Minnelli (1949)

Los románticos sueños de Emma (en VO inglesa)

“Madame Bovary” de Claude Chabrol (1991)

Película completa en versión original francesa (con subtítulos en inglés). Dura 2h y 16m. Protagonizada por la guapísima Isabelle Huppert, Jean-Françóis Balmer y Christophe Malavoy.

Serie de la BBC (2000), de Tim Fywell

Con Frances O’Connor y Hugh Bonneville en los papeles principales. De impecable factura, al estilo de las mejores tv movies británicas. Puede verse completa de momento en el enlace: 13 partes.

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Madame Bovary de Flaubert, una tragedia moderna

Audiolibro con presentación de Mario Vargas Llosa:


“Madame Bovary” de Flaubert

15 enero 2009

Gustave Flaubert (1821-1880) es, sin duda, uno de los más interesantes novelistas modernos y su obra más conocida, Madame Bovary, es hoy considerada una de las mejores novelas de todos los tiempos.

Su rechazo a la vida burguesa, a la hipocresía de las clases acomodadas y al arte romántico trasnochado lo hacen paradójicamente un típico “desencantado de la vida”, una víctima del mal du siècle romántico (el llamado “mal del siglo” o tedio vital), a la vez que lo convierten en un ácido notario de la sociedad francesa del siglo XIX. Su desilusión existencial le lleva a refugiarse en el Arte con mayúsculas, en la estética absoluta, en la búsqueda del mot juste (la palabra exacta) que le permita reflejar la realidad tal como es, de manera casi “científica”, al modo de los grandes escritores realistas (o naturalistas).

Para ello renuncia en buena parte al puro y consabido costumbrismo tan habitual entre los escritores decimonónicos, rechaza los meros detalles pintorescos e intenta dotar de sentido íntimo a todos los cuadros y acciones que nos muestra. Porque Flaubert se propuso, nada más y nada menos que pintar la vida que subyace en los objetos, en los paisajes y en las acciones humanas. Y con este objetivo, asumió a menudo el papel de un narrador objetivo, distante, casi cinematográfico, similar al entomólogo que observa con lupa y desde arriba a sus pequeñas criaturas. Por ello, a veces resulta descarnado, muy frío, irónico en extremo e incluso cruel con sus personajes.

De este modo, con una sensibilidad estremecedora, nos transmite las emociones más puras, personales y profundas que experimentan sus personajes y nos transmite sensaciones que parecen imposibles de tener a través de la palabra: el roce del viento primaveral, la visión fugaz de unos labios carnosos, la espuma del champán saltando en la garganta, la insulsa felicidad de un cirujano de pueblo que come y sestea, las crisis histéricas de su mujercita que se aburre sola en casa sin amor, sin diversión, sin encontrarle sentido a una vida que por otra parte, seguramente, no lo tiene…

"Madame Bovary" de Claude Chabrol, 1991

Como La Regenta de Leopoldo Alas, ClarínAnna Karenina de León Tolstoi, o tantas y tantas novelas y cuentos de la época, Madame Bovary (1857) es un apasionante relato sobre el adulterio femenino, y a la vez, como ellas, un sólido retrato de ese tipo de mujer tan bien estudiado por Freud: la mujer burguesa de vida fácil pero aburrida de su marido, insatisfecha sexual y espiritualmente, soñadora, neurótica, contradictoria, débil y fuerte a la vez, que busca una salida amorosa a su infelicidad.  

Para pintar sus “cuadros de vida real”, Flaubert se documentó con un rigor absoluto  e intentó esconder el yo, su yo, su inconfundible y amargo punto de vista, tras descripciones de una precisión asombrosa, pero su personalidad lo impregna todo sin remedio y su bisturí afilado consigue abrir la piel del cadáver social sin piedad, dejándonos ver en carne viva la verdad del desamor y la frustración que generan las relaciones humanas. No en balde se dice que, interrogado por su asombrosa capacidad para reflejar el alma femenina, Flaubert respondió sin titubeos: “Madame Bovary c’est moi”.

Os deseo, como mínimo, que disfrutéis con su lectura tanto como yo. Eso sí, si puede ser, sin prisas, disfrutando de estas tardes de invierno junto al fuego, mientras fuera grita el viento siberiano.

REFERENCIAS

Como apoyo, os dejo el enlace directo al dossier que utilizaré como base para preparar las actividades de clase. Es un material del Seminari El gust per la lectura creado por Monserrat Corrius i Carme Vilà:

Madame Bovary, de Gustave Flaubert (Introducció a la lectura i propostes didáctiques)

Y para acabar, os paso el texto de un cuestionario personal a modo de resumen: serie de 10 preguntas.

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