La novela picaresca

7 febrero 2012
El Lazarillo y el ciego, por Goya

El Lazarillo y el ciego, por Goya

El anónimo La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, de 1554, inicia un género literario que tendrá gran fortuna en la Literatura Universal y resultará fundamental en la creación de la novela moderna por Cervantes medio siglo después: la novela picaresca. El Lazarillo es la primera pero después vendrán legión. Las más importantes serán el Guzmán de Alfarache (1599) de Mateo Alemán y la Vida del Buscón llamado Pablos (1626) de Francisco de Quevedo.

Su modernidad radica en una serie de factores que se repetirán desde entonces en la novela europea y que podemos resumir en los siguientes: está protagonizada por un antihéroe, un personaje marginal que se sitúa en el polo opuesto de la novela de caballerías (summa de la narrativa idealista del Renacimiento); es crudamente realista; resulta muy crítica con la sociedad de su tiempo (el anticlericalismo de su autor entronca claramente con las críticas erasmistas a la hipocresía religiosa); permite múltiples relecturas e interpretaciones; conjuga perfectamente humor y amargura; mezcla con sabiduría un rico acervo popular de cuentecillos y anécdotas con severos discursos humanísticos; registra tipos humanos muy característicos de la época (mendigo ciego, cura avariento, hidalgo pobretón, fraile salaz, barraganas y embaucadores varios); es un relato de viaje y formación de un carácter (Bildungsroman); muestra una gran profundidad psicológica (el personaje, a pesar de todo, evoluciona); y alterna el lenguaje popular y el culto con naturalidad (polifonía).

Por todo ello, y aunque el Lazarillo debe mucho al folclore en lo que se refiere a las divertidas anécdotas que relata, debemos concluir que es una obra única, personal, sorprendente y precursora.

Niños comiendo melón y uvas, por Murillo

Niños comiendo melón y uvas, por Murillo

El argumento es sencillo: un pobre mozo de ciego cuenta su miserable vida para acallar rumores que corren en su ciudad de residencia, Toledo, de que su mujer vive amancebada con un arcipreste. El narrador se dirige a un “Vuestra Merced” no identificado e intenta justificar su deshonra final aduciendo que tiene un empleo real (pregonero) y relatando su dura vida desde que nació en Salamanca hasta entonces. Cuenta que siempre ha servido como criado a personajes miserables, por lo que se debe disculpar que al final se comporte como un estómago agradecido. Entre esos personajes destaca a sus tres primeros amos, dedicándoles sendos y extensos tratados: el ciego, encarnación de la mentira y el egoísmo; el cura de Maqueda, cima de la avaricia y la hipocresía; y el pobrete hidalgo castellano, extremo del ridículo al que por mal entendido orgullo llegó gran parte de la nobleza de aquel siglo. Observemos que esos tres caracteres, tan ácidamente retratados, representan a los tres estamentos sociales: pueblo llano, clero y nobleza.

El análisis detenido de la obra nos llevaría largo tiempo, por lo que nos conformaremos con resumir sus características fundamentales, todas ellas presentes y repetidas en el resto de novelas picarescas del momento y en los posteriores ejemplos que ha dado el género, muy numerosos y variados en espacios, lenguas y tiempos. Recordemos sólo que hasta Camilo José Cela se atrevió a hacer en pleno siglo XX una obra titulada Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes (1944).

La novela picaresca: rasgos (presentación en pdf)

De forma sintética, y de manera muy similar a como mostramos en la presentación antecedente, podemos concluir que la novela picaresca tiene como características esenciales las siguientes:

1) es una autobiografía en 1ª persona en que el protagonista cuenta su vida desde la infancia, dejando bien claro su origen humilde y los deshonrosos oficios de sus padres (latrocinio, prostitución, brujería, servidumbre…);

2) su nombre o apodo da título a la obra y caracteriza al personaje, limitando su desarrollo en gran manera ya que, dejando aparte el caso del Lazarillo, en el resto de novelas picarescas el protagonista suele ser un mero arquetipo (un pícaro de manual);

3) el personaje se nos muestra como un ser forzado por circunstancias adversas a convertirse en un maleante, lo que implica cierto determinismo social y genético, al modo naturalista. Es un mozo (o moza) de muchos amos que vive del engaño y del descuido ajeno, por lo que a veces se convierte en ladrón sin escrúpulos cuando no en consumado malhechor;

4) el tema principal del relato es el hambre, la miseria, la lucha por sobrevivir en aquel siglo a la vez dorado e infausto y las aventuras que corre el personaje son todas una sucesión de lances o episodios casi siempre desgraciados, aunque no exentos de cierto humor;

5) la obra es de un realismo atroz pues muestra la cara oculta y miserable de la España Imperial: un mundo marginal de mendigos, prostitutas, soldados mutilados, engañadores profesionales, religiosos corruptos, tahúres, matones y demás personajes de baja calaña que no suelen aparecer en la literatura, a excepción de obras únicas como La Celestina y todas sus secuelas;

6) refleja una anti-educación, pues muestra la escuela de ingenio para el mal, lindando con la delincuencia callejera en que se “formaban” muchos jóvenes de entonces, por lo que el pícaro se convierte justamente en un modelo de comportamiento en negativo, del que debemos huir si no queremos acabar en el arroyo;

7) abunda en episodios de humor más o menos negro que deben relacionarse con el gusto popular por anécdotas más o menos callejeras, chistes o sucesos graciosos que revelan ingenio o astucia del protagonista;

8) tiene un final pesimista y conservador que se resume en la frase final del Buscón, pronunciada por el protagonista cuando resume su experiencia en América: “Fueme peor, como V. M. verá en esta segunda parte, pues nunca mejora su estado quien solamente muda de lugar, y no de vida y costumbres.” Por eso, los desgraciados no pueden salir de su estado servil  y para ellos no hay esperanza cierta de “medrar” y obtener honra.

Este último, aparentemente, no sería el caso del Lazarillo, ya que afirma contar su historia cuando está “en la cumbre de toda buena fortuna“, pero a nosotros, como lectores, no nos cabe duda de ello si lo analizamos con detenimiento, ya que ser marido cornudo y consentido -hombre sin honor, por tanto- no era precisamente un atributo deseable en la sociedad del momento.

Las novelas sucesoras del estilo y la invención del Lazarillo se diferencian de éste en que revelan una mentalidad aún más pesimista y desengañada (no en vano corresponden ya plenamente a la época del Barroco), tienen un humor todavía más negro, descarnado y escatológico que el de la obra renacentista -recordemos simplemente la descripción del terrible Dómine Cabra de Quevedo-, y sobre todo, están cuajadas de digresiones morales que condenan estos ejemplos de mala vida. De este modo, el pícaro se nos muestra como un ejemplo a evitar, así como un elemento antisocial y marginal que no puede cambiar de forma de vida porque está marcado desde su infancia, por naturaleza, y por tanto está condenado a repetir los errores y vicios de sus progenitores.

En este sentido, podemos citar una larga lista de obras en castellano que se amoldan al género picaresco a partir del gran éxito del Lazarillo y posteriormente del Guzmán. Entre ellas, y aparte del Buscón quevediano, podemos destacar algunos títulos y personajes interesantes como pueden ser los del escudero Marcos de Obregón, el Estebanillo González, la pícara Justina, las “(h)arpías” de Madrid, la  “garduña” de Sevilla, el  bachiller Trapaza o el sagaz diablo cojuelo de Vélez de Guevara, que levanta los tejados de las casas para espiar lo que hacen los madrileños en la intimidad.

En siglos posteriores y sobre todo en el extranjero la fortuna de la novela picaresca es asimismo notable. A modo de ejemplo nombraremos sólo algunas obras como el Gil Blas de Santillana del francés Lesage, Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders del inglés Daniel Defoe o Las aventuras de Simplicissimus del alemán Grimmelshausen.

MÁS REFERENCIAS

El Lazarillo de Tormes, información básica, propuestas de lectura y enlaces de interés en el blog de clase Soltar la lengua.


El mester de clerecía

30 noviembre 2011

 Podcast y montaje de Manuel López Castilleja

Bajo el nombre de Mester de Clerecía se conoce una escuela poética que se desarrolló en España entre los siglos XIII y XIV. Sus principales características pueden resumirse esquemáticamente en:

a) usar de forma prácticamente exclusiva la estrofa llamada cuadernavía o tetrásforo monorrimo (cuatro versos alejandrinos, de 14 sílabas, partidos en la mitad por una cesura y con rima consonante). Como nos dice el anónimo Libro de Alexandre (s. XIII):

“Mester traigo fermoso, non es de joglaría,
mester es sin pecado, ca es de clerecía:
fablar curso rimado, por la cuadernavía,
a sílabas cuntadas, ca es gran maestría.”

b) ser un “oficio” propio de clérigos (en el sentido de “hombres instruidos” aunque no necesariamente religiosos). Por eso todos los autores demuestran una gran cultura, tanto religiosa como clásica, independientemente de que luego se muestren más campechanos y sencillos como Juan Ruiz o Berceo, o más severos y adustos.

c) tratar básicamente temas de tipo moral y religioso: vidas de santos, milagros de la Virgen, leyendas piadosas, relatos moralizantes… No obstante, también se escriben en cuadernavía narraciones más o menos profanas y aventureras como la historia bizantina del Libro de Apolonio (s. XIII) y la épica culta del Poema de Fernán González (s. XIII).

d) albergar un fuerte sentido didáctico: fundamentalmente se destinan al aleccionamiento de fieles o peregrinos, tal y como se hacía con los retablos y las primitivas representaciones dramáticas de tipo religioso, aunque también pueden alcanzar un público más amplio todavía como nos propone el narrador del Libro de buen amor.

e) tener una evidente voluntad de estilo, que se manifiesta en el uso de un lenguaje muy escogido -elevado, pulcro, preciso- y plagado de cultismos, así como en una clara conciencia de autoría y en la consiguiente voluntad de firmar sus obras.

f) reivindicar la autoridad de las fuentes escritas en que se basan (el libro, sea cual sea éste), aunque justamente la parte más viva y atractiva de estos relatos se halla casi siempre en el tono realista, fresco, divertido e incluso procaz de algunas de las  escenas contadas.

Entre los autores principales de esta corriente o escuela poética destacan sin duda dos:

GONZALO DE BERCEO (siglo XIII)

Fue un monje riojano, caritativo e ingenioso. Era una especie de juglar a lo divino al que podemos imaginar recitando sus poemas a la puerta de los dos importantes monasterios para los que trabajó: Santo Domingo de Silos (Burgos) y San Millán de la Cogolla (La Rioja). Estuvo, por tanto, muy vinculado al camino de Santiago y al enorme flujo de peregrinos que lo recorría.

Inspirándose en libros latinos y franceses, escribió diversas obras entre las que destacan los Milagros de Nuestra Señora y sus vidas de santos (Vida de San Millán, Vida de Santa Oria….) Los milagros están imbuidos de tierna humanidad y devoción por la Virgen que aparece como salvadora y misericordiosa al final de todos los relatos. En ellos, muestra cómo la fe en María y el arrepentimiento sincero son los necesarios requisitos para escapar al infierno que procuran los vicios y los errores morales: lujuria, avaricia, herejía, codicia…

A través del siguiente enlace tienes acceso a la obra completa en pdf:

Milagros de Nuestra Señora  (Biblioteca Gonzalo de Berceo)

En la introducción alegórica inicial (prado florido, fuentes, árboles frutales, etc.) representa con gran belleza la vida contemplativa que procura la religión, y en los 25 relatos posteriores, la estructura se repite con gran eficacia: presentación, desarrollo argumental y conclusión a modo de resumen con consejos a los oyentes. Entre ellos, resultan si más no curiosos aquellos que tratan de deslices sexuales de clérigos y monjas, como es el caso de los milagros titulados El sacristán impúdico y La abadesa encinta. Aquí puedes leer un interesante estudio de Carmen Benito sobre ambos y su posible conexión con hechos reales.

En definitiva, Berceo es un poeta poco original en los argumentos pero de gran habilidad en la composición y en la gracia del lenguaje que emplea. Consciente de su misión evangélica, defiende el valor fundamental de la fe como requisito para la salvación de las almas.

En una versión cinematográfica ya con solera, emitida por TVE, tenemos dos de esas antiguas, ingenuas y piadosas historias:

El romero de Santiago, aquí llamado “El hermano lego”. Episodio que cuenta libremente la historia de un fraile fornicario que es engañado por el diablo que se hace pasar por el apóstol Santiago y le pide que se corte los genitales para enmendar sus pecados.

El milagro de Teófilo. Introduce el tema de la venta del alma al diablo, de larga tradición posterior, como demuestra la historia del Dr Fausto que en el siglo XIX recreó el escritor alemán Goethe. Aunque con escasa calidad de imagen, también está accesible en Youtube:

1ª parte (15 m.)/ 2ª parte (3 m.)

Referencias de interés:

JUAN RUIZ, ARCIPRESTE DE HITA (s. XIV)

Fue un personaje contradictorio y jovial, sin prejuicios, muy crítico con la Iglesia de su tiempo. Escribió una obra difícil de clasificar, variada y heterodoxa, el llamado Libro del buen amor, cuyo sentido es deliberadamente ambiguo. En ella contrapone el loco amor (la pasión sexual, el “ayuntamiento con hembra placentera”) al buen amor (casto y puro, espiritual, dedicado a la Virgen) y nos enseña los errores o malos ejemplos que podemos cometer en la vida si nos dejamos llevar por la lujuria. No obstante, al final, nos dice que escojamos lo que juzguemos mejor según nuestro buen juicio, esto es: el erotismo carnal o la vida del espíritu y el rezo.  Y si queremos pecar, que sepamos cómo hacerlo y que lo hagamos bien.

En el libro, como corresponde a una completa miscelánea medieval, cabe de todo: aventuras eróticas del arcipreste (encuentro con las serranas, episodio de Doña Garoza…), repertorio de recursos para seducir a las mujeres, batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma, gozos a la Virgen, amores de don Melón y doña Endrina, cuentos insertados más o menos picantes como la historia de Pitas Payas, apólogos o cuentecillos morales de tipo popular como la historia del ratón de campo y el ratón de ciudad, apología de las barraganas (amantes de los clérigos) como la famosa Cantiga de los clérigos de Talavera, elogios y denuestos de las mujeres, e incluso chistes como la divertida disputa de griegos y romanos

En la obra aparece ya, además, un personaje de gran fortuna literaria: el de la alcahueta Trotaconventos, antecedente de la Celestina de Rojas que, mujer de edad y experiencia que, según el arcipreste, es imprescindible para triunfar en las empresas amorosas que quiera todo hombre emprender. Aquí la vemos en acción:

Por último, como referencia culta, debemos recordar que el LBA es una obra compleja que se inspira claramente en el Arte de amar de Ovidio y tiene un indudable carácter festivo y burlón que la hace francamente divertida y original. Por eso, a pesar de que fue incomprendido y rechazado por los historiadores de la literatura durante siglos, a día de hoy es un clásico medieval indiscutible, como ya apuntamos en otro sitio: Modernidad del LBA (Blog El canon literario).

Sitios de interés sobre la obra:

Otras obras y autores de mérito del Mester de Clerecía serían los Proverbios morales del judío Sem Tob de Carrión y el Rimado de Palacio del canciller Pero López de Ayala.


Moodle sobre el Romanticismo

26 junio 2011

En el siguiente enlace se puede entrar a un mini moodle sobre el Romanticismo literario centrado en la figura de Gustavo Adolfo Bécquer y pensado para 4º de ESO. Si quieres acceder a él, puedes hacerlo libremente como visitante:

El Romanticismo (moodle)

Entradas relacionadas: El Romanticismo, Donde habite el olvido, Monotonía de lluvia, Leyendas de Bécquer.


La novela del siglo XX

18 noviembre 2010

Con el título de novela contemporánea, novela moderna o novela del siglo XX se suele designar no sólo un periodo literario sino sobre todo la renovación de las formas y las técnicas narrativas que se produce a partir de 1900 en la literatura occidental.

Tomando en muchos casos recursos novedosos de autores decimonónicos o que viven a caballo de los dos siglos, como Flaubert, Joyce o Proust, aparece en nuestro ámbito una nueva manera de contar que, en el caso de la lengua española, tendrá su mejor y más brillante exponente en el llamado “boom” de la literatura latinomericana: Borges, Cortázar, García Márquez, Vargas Llosa

Para abrir boca e ir dándoos una idea general del tema os dejo la presentación anterior. Resulta muy clara y es un buen material de estudio. Además, nos puede servir perfectamente para insertar Nada en la tradición novelística hispánica y universal. Ya lo comentaremos despacio en clase.

Como complemento, os dejo un buen ejemplo de presentación de una novela coetánea de Nada con interesantes propuestas de trabajo. Nos la proporciona Ramon Salvo en su página personal y constituye un buen acercamiento a la novela más características de esa breve moda literaria llamada “tremendismo”, la terrible y descamada historia de Pascual Duarte (1942) de C. J. Cela:

Teledebate sobre La familia de Pascual Duarte.


El Romanticismo

31 mayo 2010

Introducción clara y sencilla al Romanticismo. A pesar de la dicción, que rasca un poco, el texto sintetiza perfectamente las características generales del movimiento romántico. Con este vídeo y con las explicaciones del libro de texto podréis responder a las cuestiones que os propongo.

Más datos y referencias más concretas pueden encontrarse también en los enlaces que os pongo más abajo.

CUESTIONES A PREPARAR:

  1. ¿Qué rasgos básicos definen al Romanticismo?
  2. ¿Qué dos tendencias se distinguen en la poesía romántica española y qué autores las representan mejor?
  3. ¿Qué géneros alcanzaron mayor desarrollo en la prosa romántica?
  4. ¿Cómo se clasifican y qué temas principales tratan los artículos de Larra?
  5. ¿Qué tipo de teatro triunfa en los escenarios románticos?

ENLACES DE INTERÉS:


El siglo XVIII y la Ilustración

22 mayo 2010
Hasta su abuelo (Goya)
Hasta su abuelo (Goya)

Así veían los ilustrados como Goya a la nobleza de alta alcurnia: chulapona e ignorante, obsesionada por herencias y genealogías que les procurasen o certificasen su rancio abolengo y su limpieza de sangre.

Pero frente a las ideas tradicionalistas y trasnochadas vigentes en el Barroco, surge en el siglo XVIII una corriente de pensamiento que preconiza el uso de la razón como medio para alcanzar la felicidad humana, a través del progreso material y espiritual, la eliminación de los prejucios, la crítica de las costumbres bárbaras e irracionales y el rechazo de los dogmas y las creencias opuestas a la experimentación científica.

En este grupo de ilustrados encontraremos un minoritario pero variado catálogo: reyes reformistas y con decidido afán modernizador, nobles preocupados verdaderamente por el atraso social y económico del país, clérigos de mentalidad abierta y progresista, y los sectores más conscientes y mejor formados de la incipiente burguesía.

Progresivamente, el “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo” del Despotismo Ilustrado dará paso a una lenta pero imparable transformación del Antiguo Régimen y las monarquías de inspiración divina irán transformandose en un sistema político y social más justo en que la separación de poderes y el constitucionalistmo ganarán la partida.

De este modo, el lema  revolucionario de 1789 y divisa de la moderna República Francesa (“Libertad, igualdad y fraternidad”) se extenderá por toda Europa, aunque no llegue a dar fruto de verdad hasta el siguiente siglo XIX, cuando se sume al ejemplo de la independencia americana (1783),  al impacto de las Guerras Napoleónicas (1802-1815), y a las transformaciones generadas por la naciente Revolución Industrial.

A propósito de la Ilustración y la Literatura del Siglo de las Luces, creo que vale la pena de nuevo echar un vistazo a los materiales de literatura de José Mª González-Serna en Aula de Letras, un lugar de referencia en que, además de una serie de explicaciones básicas, tenemos cosas tan interesantes como:

  1. Sencillas presentaciones sobre los principales pensadores ilustrados franceses de la época: Voltaire (1694-1778), Montesquieu (1689-1755) y Rousseau (1712.1778).
  2. Breves análisis de las dos obras quizá más representativas de la literatura dieciochesca en castellano: Las cartas marruecas de José Cadalso (1741-1782) y El sí de las niñas de Leandro Fernández de Moratín (1760-1828).
  3. Actividades y cuestionarios en línea sobre el tema.

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