Monotonía de lluvia

11 mayo 2010

Llueve y la tierra se empapa con el agua ya cálida de estos días de primavera. El aire está lleno de olores recientes, de temblores de frutas abriéndose y de flores que aparecen de repente…

En momentos de flaqueza como éste siempre viene bien volver a los maestros. Hoy, como siempre, más allá del estilo a veces tan demodé, tan aparentemente impostado, de nuevo me vienen a la memoria las palabras de Bécquer:

Rima LVI recitada por Favio Carnero

En este caso las de la rima LVI

Hoy como ayer, mañana como hoy,
¡y siempre igual!
Un cielo gris, un horizonte eterno
y andar… andar.

Moviéndose a compás como una estúpida
máquina el corazón:
la torpe inteligencia del cerebro
dormida en un rincón.

El alma, que ambiciona un paraíso,
buscándole sin fe;
fatiga sin objeto, ola que rueda
ignorando por qué.

Voz que incesante con el mismo tono
canta el mismo cantar,
gota de agua monótona que cae,
y cae sin cesar.

Así van deslizándose los días
unos de otros en pos,
hoy lo mismo que ayer… y todos ellos
sin gozo ni dolor.

¡Ay! ¡a veces me acuerdo suspirando
del antiguo sufrir!
¡Amargo es el dolor; pero siquiera
padecer es vivir!
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Leyendas de Bécquer

18 enero 2010
El monte de las ánimas

El rayo de luna (Ilustración de Jorge Delgado)

En anteriores ocasiones hemos aludido a la obra de Gustavo Adolfo Bécquer, que es considerado a menudo como el iniciador de la poesía moderna en castellano. Sin discutirle el título a Rubén Darío o a otros nombres que también se han propuesto, lo cierto es que no se puede dudar de su importancia ni de su influencia, que a día de hoy pervive de forma más o menos confesa en tantos y tantos escritores de nuestro ámbito.

En el archivo adjunto encontraréis una introducción biográfica y literaria a este autor, además de las actividades propuestas para complementar la lectura de seis de sus leyendas:

1. El monte de las ánimas.

2. Los ojos verdes.

3. Maese Pérez el organista.

4. El rayo de luna.

5. El Miserere.

6. El Cristo de la calavera.

Todas ellas se pueden encontrar fácilmente en Internet. En este sentido, siempre resulta interesante visitar el espacio dedicado a Bécquer por el Centro Virtual Cervantes en su Biblioteca de Autores. También en el CVC hay una excelente edición crítica de las Rimas a cargo de Luis Caparrós.

Ver documento Seis leyendas de Bécquer (Cuestionario en Word)

Además, también os recomiendo visitar las entradas anteriores dedicadas al poeta o relacionadas con él:

Renunciar al ser amado (José Ángel Buesa y Bécquer).

Donde habite el olvido (Luis Cernuda y Bécquer).

Rimas de Bécquer en el blog de clase Soltar la lengua.

LIM sobre las rimas de Bécquer del profesor Manuel Guerrero.


Renunciar al ser amado

8 enero 2010
Árbol Solitario

Árbol solitario

Leo en el blog de Héctor Monteagudo un texto del poeta cubano José Ángel Buesa (1910-1982) que desconocía y que me llama la atención. En él, como en muchos otros autores de la lírica hispánica contemporánea, se aprecian claramente huellas vivas de Bécquer.

Y con él me ha parecido regresar a mi primera lectura del poeta andaluz: esa veta de poesía sentimental, directa, sin velos, dulcemente romántica, dolorida y aparentemente sencilla, pero en el fondo muy trabajada, tanto en el ritmo como en la forma. Un estilo, en fin, que creíamos cosa del pasado. Porque quizá tiene un aire trasnochado, quizá os suene un poco a cursi y demodé, pero no por ello carece de belleza. Y a poco que se valore eso que se suele llamar “la poesía con alma”, creo que Buesa parece merecer algo más que el piadoso olvido en que hoy se encuentra.

Poeta mediocre e insulso según unos; profundo e intenso, según otros. Lo que parece innegable es que fue un romántico a ultranza, de corazón, verdadero aunque a destiempo, y que sus versos, a pesar del silencio de la historia literaria oficial, siguen teniendo multitud de admiradores a ambas orillas del Atlántico.

Poema del Renunciamiento

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor, y al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte… y jamás lo sabrás.


Soñaré con el nácar virginal de tu frente;
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñaré con tus labios desesperadamente;
soñaré con tus besos… y jamás lo sabrás.


Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca… y jamás lo sabrás.


Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos… y jamás lo sabrás.


Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
– el tormento infinito que te debo ocultar –
te diré sonriente: “No es nada… ha sido el viento”.
Me enjugaré la lágrima… ¡y jamás lo sabrás!

JOSÉ ÁNGEL BUESA (Cuba, 1910- República Dominicana, 1982)

Para enamorados, para desenamorados y para todos aquellos que en el amor fueron felices y desdichados a partes iguales. Si te interesa, puedes encontrar otros poemas de José Ángel Buesa en multitud de páginas recomendables:


“Donde habite el olvido” de Luis Cernuda

20 diciembre 2009

En parte como homenaje particular a la Generación del 27, según propuso Antonio Solano en su blog hace unos días, y en parte para mostrar un interesante ejemplo de intertextualidad, os traigo hoy un poema de Luis Cernuda que figura entre mis favoritos. Se llama Donde habite el olvido y toma su título, así como buena parte de su inspiración de una rima de Gustavo Adolfo Bécquer, lo que supone un reconocimiento explícito de la huella que el sevillano y postromántico  Bécquer dejó desde muy pronto y para siempre en el también sevillano Cernuda. El poema  es éste:

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Luis Cernuda (1902-1963)

¡Qué intensa expresión de dolor por no poder ser feliz, por no poder amar libremente, por no ser correspondido y sentir que el cuerpo te encadena a deseos inalcanzables que mueren sin goce posible, prohibidos, sin placer ni esperanza más allá de la niebla del olvido!

También podéis ver y escuchar el vídeo que han colgado en Youtube desde la página Poetas andaluces:

(Musicado y recitado por Javier Paxariño e incluido en el CD Poesía Necesaria, 2003)

Pero, sin duda, el poema no puede entenderse del todo sin conocer antes la famosa rima LXVI de Bécquer, que dice:

Rima LXVI

¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.

En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

Mucho más recientemente, el cantautor Joaquín Sabina aprovechó también el verso de Bécquer para titular una de sus canciones del álbum 19 días y 500 noches. Se llama justamente Donde habita el olvido, y aunque gira en torno a una intensa pero fugaz relación amorosa, como el resto de las canciones del disco, algo guarda del tono melancólico y desesperanzado de sus maestros. Creo que vale la pena conocerla. Podéis escucharla y ver un fotomontaje en Youtube: