El Quijote (1605-1615)

12 febrero 2012
El Quijote interactivo (BNE)

El Quijote interactivo (BNE)

Ante todo, que no se nos olvide: el Quijote es una obra de burlas, una novela para reír (o sonreír al menos). Y si no se entiende así, estaremos malentendiendo la genial obra de Cervantes. Si la vemos como una novela seria, nos equivocaremos; y si la consideramos algo así como un ladrillo, cosa habitual para muchos lectores actuales que se rinden ante la dificultad (perfectamente salvable) que presenta un lenguaje bastante alejado del nuestro en muchos tramos, más valdrá dejarla en el estante y esperar mejor ocasión para hincarle el diente. Ya llegará.

Pero si un día nos atrevemos de verdad con ella, con tiempo y sosiego, podremos verdaderamente disfrutar de una novela río que no quiso serlo, de una novela que a su autor se le escapó de las manos y acabó convirtiéndose casi por azar en una de las mejores obras literarias de la historia. Casi por azar, ya que en principio iba a ser un relato corto, a la manera de las Novelas ejemplares, con moraleja más o menos explícita, pero al bueno de don Miguel le pudo su pasión por el personaje del hidalgo y su enorme deseo de imaginar y contar. Y se dejó llevar…

Obra inteligentísima que funde vida y ficción, sigue teniendo valor como novela de humor y de aventuras, a caballo entre el mundo ideal en que vive su protagonista (reinos imaginarios y míticos, personaje misteriosos, cuevas encantadas…) y el mundo real de la España chabacana, inculta y atrasada de principios del siglo XVII.

Una magnífica introducción a la obra nos la ofrece la periodista y escritora Nieves Concostrina en su serie de cinco podcasts para RNE “Acercándonos al Quijote“. Puedes acceder a ella a través de IVOOX:

http://www.ivoox.com/acercandonos-al-quijote-nieves-concostrina-1-5_md_538953_1.mp3″ Descargar la parte 1 de 5

El tema principal de la obra es la derrota de la imaginación, el fracaso del ideal caballeresco. La intención primera de su autor fue simplemente la de ridiculizar los libros de caballerías, tan leídos entonces a pesar de su escaso mérito y valor literario, pero Cervantes llegó mucho más lejos y no sólo parodió el género con tal gracia que es difícil imaginar un caballero andante más ridículo y disparatado que Alonso Quijano, sino que creó un jugoso contraste entre el idealismo ingenuo del hidalgo y el realismo grosero y vulgar del resto de personajes (y del ambiente en que se mueven): gañanes y curas de pueblo, criados bobos y mozas desvergonzadas, bachilleres de poca monta y rudas campesinas, cómicos y galeotes, ventas, puebluchos y llanos yermos…

No obstante lo dicho, mientras Cervantes avanzaba en la redacción de la obra, consciente de vivir un momento en que la España imperial perdía prestigio y poder a pasos agigantados, el autor se identificaba cada vez más con la lucha patética y la ideología trasnochada de su personaje, de manera que el final revela el propio desencanto del creador: un ingenio lúcido pero solitario, que acaba sus días sin gloria y sin consuelo, olvidado de todos, cuerdo al fin, pero tan pobre, desengañado e infeliz como siempre.

El relato, publicado en dos partes (1605-1615), narra las tres salidas de D. Quijote en busca de aventuras: la primera solo y las otras dos acompañado de su fiel escudero Sancho.

Los personajes principales que todo lector retiene en la memoria son:

1) D. Quijote, arrojado y lunático, defensor de los oprimidos, enamorado fiel de una dama imaginaria a la que identifica con una antigua novia, ve gigantes, ejércitos, princesas y encantamientos donde sólo hay molinos, rebaños de ovejas, rudas aldeanas y húmedas cuevas. Muere consciente de cuál ha sido su locura y cuántos sus disparates, en paz con Dios y con los hombres.

2) Sancho Panza, fiel a su señor, simple y glotón, representante del sentido común y el interés material. Sólo se explica que siga a un demente por su esperanza de cobrar un buen sueldo, aunque a medida que avanza la narración se nos revelan detalles de él que lo humanizan y nos lo hacen ver más complejo e inteligente de lo que parecía al principio.

3) El bachiller Sansón Carrasco, burlón y vengativo, que (a la segunda) devuelve a D. Quijote a casa tras vencerle en duelo singular en la playa de Barcelona.

4) El cura y el barbero, pareja de censores de libros y guardianes de la fe y la razón, que organizan una pira con los libros del hidalgo para disuadirle de nuevos disparates, sin saber que este hecho será el inicio de su segunda salida y comienzo de sus mayores disparates.

5) Dulcinea del Toboso o Aldonza Lorenzo, labradora transfigurada en grande y hermosa señora por obra de la imaginación del famoso hidalgo manchego.

6) Por supuesto, hay muchos otros, desde el caballero rival Álvaro Tarfe -personaje tomado del Quijote apócrifo de Avellaneda– al bandolero Roque Guinart o los duques de Aragón, que tanto se burlan de la infeliz pareja en su palacio, eso sin contar a la criada Maritornes, el pícaro Ginés de Pasamonte o los numerosos narradores -y personajes- de historias intercaladas que aparecen continuamente: Ricote, el pastor Grisóstomo, el cura lector de la novela El curioso impertinente, etc.

El valor universal de la obra se cifra en su capacidad para subyugar a lectores de todo tiempo y lugar pues divierte como una novela de aventuras repleta de episodios jocosos, pero también hace pensar y alecciona. Mediante el uso de una ironía sutilísima y un gran dominio de los diversos niveles y registros del idioma (polifonía), Cervantes supo hacer una amable crítica social y a la vez expresar la complejidad de la vida, la tensión entre las diversas partes de nuestra personalidad, los eternos conflictos del hombre: locura frente a cordura; idealismo frente a materialismo; razón frente a sentimiento; acción frente a reflexión (o armas frente a letras, como en el famoso discurso de la parte I, capítulo 38)…

Además, la riqueza simbólica de la obra es evidente y uno de sus mayores atractivos es que el narrador se ausenta con frecuencia y casi todo se transmite a través de los diálogos entre D. Quijote y Sancho y mediante los diversos lances de la acción.

En la historia literaria universal El ingenioso hidalgo Quijote constituye, según el parecer de muchos, la primera novela totalmente moderna, un “relato río”, complejo y polimórfico, de ficción realista y con antihéroe, expresión de anhelos y esperanzas a través de personajes auténticos, creíbles y redondos, ya por siempre vivos en la cultura occidental.

El Quijote como novela moderna

El Quijote como novela moderna (presentación pdf)

El Quijote como novela moderna (presentación en pdf)

Y es que esta obra es un saco en el que todo cabe: prosa elegíaca sentimental (lamentaciones de Sancho, parte I cap. 52); preguntas y respuestas del catecismo (monólogo de Sancho cuando va a ver a Dulcinea; II, 10); cuentos populares (pastora Torralba); prólogo al modo del Lazarillo (II, 8); descripción tópica renacentista de la dama (Dulcinea, II, 32); espléndidas muestras de oratoria (discursos de Armas y Letras o Edad de Oro); etc. Además, hay que tener en cuenta que constituye una magnífica “summa” de la narrativa de su tiempo porque intercala toda una serie de novelitas cortas, unas veces contadas enteramente y otras sólo apuntadas. Son mayormente relatos de tipo italiano/ galante, como la “Novela del curioso impertinente”, (I, 33-35) o la “Historia de Ricote y Ana Félix”, (II 54 y 63), morisco (“Historia del cautivo”, I 39-41), pastoril (“Los amores de Grisóstomo y Marcela”, I 12-14), sentimental (“Los amores de Cardenio y Luscinda, Fernando y Dorotea”, I 25 y 27) e incluso aventurero-picaresco, como la sólo aludida “Historia de Ginés de Pasamonte” (I  22).

La fortuna del libro fue inmensa en toda Europa. Continuado apócrifamente por el misterioso Avellaneda en 1614, se leyó siempre como mero libro de humor pero los escritores neoclásicos lo convirtieron ya en un “clásico serio” (s. XVIII). Del Romanticismo datan las primeras interpretaciones idealistas de la figura de Don Quijote y de la crisis de fin de siglo (Generación del 98) las meditaciones sobre el sentido filosófico y el posible carácter “nacional” del libro como las Unamuno y Ortega, por ejemplo .

Finalmente, su argumento puede resumirse como sigue:

Un narrador que afirma seguir a un misterioso escritor arábigo (Cide Hamete Benengeli) se dispone a contar la disparatada historia de un pobre hidalgo manchego que dio en la locura de hacerse caballero andante y marcharse de su pueblo en busca de aventuras. El sujeto, Alonso Quijano, Quesada o Quijada, es flaco y viejo y su único placer en la vida se lo ofrece la lectura de libros de caballerías. Tanto le gustan sus invenciones que llega a perder el juicio y decide hacerse caballero andante. Adopta el nombre de Don Quijote (o caballero de la Triste Figura), limpia y apresta unas viejas armas, dispone su viejo rocín, al que da el nombre de Rocinante, y se busca como enamorada a una labradora de buen parecer llamada Aldonza Lorenzo, a la que bautiza en su mundo ideal como la famosa dama Dulcinea del Toboso. Este es el planteamiento inicial. A partir de aquí se suceden las aventuras, que nos limitamos a enumerar.

El manteo de Sancho, por Doré

El manteo de Sancho, por Doré

De la primera parte destacan:

a) diversos episodios en sarta por la Mancha (1-22): D. Quijote sale en solitario, es armado caballero en una venta, libera al joven Andrés, se encuentra con unos mercaderes que lo desloman y vuelve a su lugar. Pronto convence a Sancho para que lo acompañe e inicia la segunda salida, mucho más jugosas: se enfrenta con molinos que cree gigantes, se topa con un rudo vizcaíno, pelea con unos yangüeses, tiene un encuentro erótico-sentimental a ciegas con la criada Maritornes, alancea un rebaño, se cruza con un extraño séquito funerario, llega de noche a unos batanes que cree encantados (cap. 1-20), lucha por el yelmo de Mambrino, libera a unos galeotes para ser luego apedreado, como casi siempre, esta vez por los propios reos…

b) episodios en torno a la venta (22-45): allí don Quijote y Sancho encuentran personajes que les cuentan sus vidas, de modo que la acción da paso a multitud de historias amorosas intercaladas como las citadas arriba. Esta parte se cierra con el cómico episodio del juicio sobre el yelmo de Mambrino.

c) don Quijote y Sancho retornan maltrechos a la aldea (46-52) tras diversos y malhadados tropiezos, el último una pelea con un cabrero y con unos disciplinantes que llevaban una imagen de la Virgen.

De la segunda parte podemos citar:

a) episodios en sarta hacia Zaragoza (1-29): Dulcinea es encantada por la imaginación de Sancho, encuentro con unos cómicos (Cortes de la muerte), duelo con el caballero del Bosque o los Espejos (II, XV, que significa el primer enfrentamiento con el bachiller Sansón Carrasco), historia del caballero del Verde Gabán, bodas de Camacho, prueba de los leones, penitencia en la cueva de Montesinos, cuento del rebuzno del asno, encuentro con el retablo de Maese Pedro y viaje en el barco encantado.

b) episodios en torno al palacio de los duques en Aragón (30-58). Aquí se cuentan multitud de historias entrecruzadas sin que los protagonistas desaparezcan  y se producen diversas burlas a la pareja por parte de los duques: dueña Dolorida, viaje a lomos de Clavileño, gobierno de Sancho en su ínsula, farsa de la princesa Altisidora, doña Rodríguez, de nuevo la dueña Dolorida…

c) irrupción del Quijote de Avellaneda (59), ridiculizado como impostor tanto por la voz narrativa como los protagonistas.

d) viaje hacia Barcelona y conclusión (60-74): encuentro con el bandolero Roque Guinart, aventura de la cabeza encantada, derrota a manos del caballero de la Blanca Luna (el bachiller Carrasco disfrazado) en la playa de Barcelona, D. Quijote promete regresar a su casa, aventura cerdosa, retorno al palacio de los duques, nuevo encuentro con don Álvaro Tarfe,  y llegada a la aldea donde don Quijote recobra la cordura y muere en paz acompañado de los suyos y alentado por las promesas de su fiel escudero Sancho: hacerse pastores e irse a correr mundo en pos de lindas pero rústicas damiselas.

DIDÁCTICA DEL QUIJOTE

1. El Quijote de Cervantes, propuesta de Aurora Maquinay en el portal EDU365

2. Recomendación: leer algún episodio especialmente divertido como el capítulo 20 de la Primera Parte: la aventura de los batanes o “De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo como la que acabó el valeroso don Quijote de la Mancha”.

3. Diccionario del Quijote y Variaciones sobre el Quijote, experiencias educativas de Lourdes Domenech.

4. El Qujote en el aula del Centro Virtual Cervantes.

5. El IV Centenario del Quijote, recopilación de propuestas de Profes.net.

6. Don Quijote en Barcelona, mini unidad didáctica del portal EDU365.cat.

7. El caballero don Quijote; aventura de los molinos, aplicación multimedia para Primaria de Educastur.

8- Don Quijote en Sierra Morena, entrada sobre una de las versiones musicales del clásico, en el siempre interesante blog Ab Música y más de  Lola MU.

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Miguel de Cervantes

11 febrero 2012
Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes y Saavedra (1547-1616) fue un autor menospreciado en vida por la mayoría de sus coetáneos. Apenas alcanzó la categoría de escritor menor, tardío, y sus obras fueron tenidas como “de poco vuelo” por los más influyentes críticos de entonces. Sin embargo, con el paso del tiempo, la figura y la obra de Cervantes han crecido a pasos agigantados y hemos llegado a entender el valor y la originalidad de toda su producción, especialmente la narrativa.

Cervantes llevó una vida aventurera y bastante desgraciada, llena de azares, accidentes y penurias, que sólo fue relativamente agradable en ocasiones, sobre todo en sus últimos años, cuando conoció cierta fama y se pudo dedicar a escribir sin demasiados apuros económicos.

Lector compulsivo y hombre culto e ingenioso, aunque sin la formación humanística y universitaria de otros intelectuales del Siglo de Oro, ejerció una mirada lúcida e irónica sobre la realidad, sin la acidez de Quevedo pero sí con el mismo fondo de amargura producto de saberse derrotado como persona y como ciudadano de un país que navegaba a la deriva desde finales del siglo XVI, en ese proceso que se ha dado en llamar la decadencia del Imperio Español.

Cervantes era un maestro de la pluma pero fue siempre por libre, de manera un tanto anárquica y autodidacta. Conocedor de los clásicos grecolatinos, hablante de italiano y de árabe, era capaz de retorcer el lenguaje al máximo, pero no llegó a los excesos de Góngora. Enamoradizo y apasionado del teatro, no tuvo, sin embargo, la fortuna amorosa de Lope ni su éxito en las tablas, puesto que llegó tarde a unos escenarios en que el Arte nuevo de hacer comedias ya arrasaba. Como tampoco tuvo la habilidad necesaria para medrar en la corte y no supo, o no pudo, pedir favores para ascender socialmente: ni cargos, ni licencia para emigrar a América -lo que era su sueño-, ni siquiera mercedes de poca monta con las que ir tirando.

Su matrimonio con Catalina de Salazar le dio una cierta estabilidad y le deparó días felices durante un tiempo, a la vez que iniciaba su carrera literaria, pero a la postre, apenas pudo lograr ayudas para editar su mejor obra: ni un miserable prólogo de amigos para el Quijote -que nadie le quiso escribir-, ni algo de dinero a cambio de una elogiosa dedicatoria. Afortunadamente, de todas estas miserias, envidias y rivalidades, Cervantes supo hacer burla y las aprovechó irónicamente, para componer una serie de obras que citaremos a continuación y, sobre todo, esa gran novela que es el Quijote, a la que dedicaremos la próxima entrada.

ESBOZO DE SU VIDA EN 7 EPISODIOS (Según la biografía breve de Jean Canavaggio)

1. Nace en Alcalá en 1547. Su padre es cirujano-barbero de poca fortuna, lo que le lleva a recorrer diversas ciudades de Castilla y Andalucía. Estudia con los jesuitas, después probablemente en Salamanca, y finalmente con el humanista López de Hoyos en Madrid.

2. Viaja a Italia en 1569, a resultas de un desafío, y entra al servicio del cardenal Acquaviva. Se hace soldado y participa en la batalla de Lepanto (Grecia, 1571) contra los turcos, donde es herido en el pecho y pierde la movilidad del brazo izquierdo. Convalece en Mesina (Sicilia), vuelve al servicio activo y se embarca rumbo a España en una galera.

3. Ya muy cerca de la costa catalana, la nave es atacada por los piratas norteafricanos y Cervantes es hecho prisionero y conducido a Argel, donde permanece cinco años. Intenta fugarse en varias ocasiones, por mar y por tierra, pero sin éxito. Curiosamente, no es ajusticiado y es respetado por el bajá de la ciudad. En 1580 es rescatado gracias al dinero recaudado por los frailes trinitarios.

4. Se instala en Madrid, desempeña diversos oficios y escribe sus primeras obras. Tiene una hija con la mujer de un cómico y acaba casándose por interés con Catalina Salazar, una jovencita de 19 años que le aporta una buena dote y con la que se establece en Toledo. Escribe para el teatro madrileño sin éxito.

5. Acuciado por deudas o quizá movido por la frustración de sus empresas literarias, acepta el cargo de comisario de trigo para la Armada Invencible y se traslada a Sevilla. En Andalucía es encarcelado en dos ocasiones, acusado de quedarse parte de lo recaudado.

6. Sale de prisión, sufre graves problemas económicos y en 1604 marcha a la corte, entonces sita en Valladolid por orden del nuevo rey Felipe III. Allí se ve envuelto en un nuevo proceso criminal: un caballero muere a las puertas de su casa y acusan del homicidio a sus hermanas ya su hija, a las que los vecinos acusan de llevar una “mala vida”.

7. En 1606 viaja de nuevo con la corte a Madrid y comienza su mejor época literaria. Publica mucho y gana dinero con sus obras. Finalmente, muere en 1616 y es enterrado en un convento de la ciudad.

En conclusión, como persona, Cervantes suele resultar simpático:  ha viajado y leído mucho, conoce bien todos los estratos sociales, es culto pero no arrogante, parece perseguido por la mala suerte y puede contar muchas “batallas” vitales (guerra, cárcel, adulterios, duelos, destierro…) Además, es un típico hombre de su tiempo que en su juventud, cultiva el ideal cortesano y compagina ser soldado y hombre de letras, defendiendo la idea imperial con Felipe II, mientras que en su madurez, se ve a si mismo infeliz con su vida personal y con su país, desengañado de todo y de todos, y sin embargo, no se rinde y es capaz de dar a la imprenta una obra en que el humor y la tristeza se dan la mano de manera armónica.

Además, como artista, Cervantes no se ve nunca atraído por el culto a la dificultad que predominará en el siglo XVII. Por eso, se le considera un ingenio característico de la transición al Barroco. Agudo e irónico, escéptico en política, practica un humor sutil, carente de rencor, y cultiva un estilo que bebe todavía directamente en las fuentes humanistas y tiene como ideales la claridad y la precisión y el deleitar aprovechando.

Como narrador, por último, aparece como cumbre de todas las líneas narrativas de la literatura renacentista: el cuento popular o folclórico, la novela pastoril, la novela de caballerías, la novela morisca, el dialogo lucianesco, la novela corta o italiana (relato breve, enmarcado, de tipo galante).

OBRAS DE CERVANTES

1. Poesía

Cultiva las dos vetas, la poesía italianizante y la tradicional, incluyendo también versos en su teatro y en su narrativa. Destaca en los romances y por su afición a la crítica de otros poetas, clásicos y contemporáneos, con elogios y denuestos a veces poco justificados. Consciente de su relativo talento en este ámbito, cedió gustoso los premios a otros autores.

Escribió tres poemas extensos: “El Canto de Calíope”, incluido en La Galatea, la “Epístola a Mateo Vázquez”, en tercetos, escrita durante su cautiverio, y el Viaje del Parnaso (1614) en que narra un viaje fingido a la residencia de las musas y expresa opiniones matizadas sobre famosos escritores, aparte de exponer sus ideas sobre el teatro. De todo lo citado, destaca sobre todo por sus sonetos satíricos, como el titulado “Al túmulo del Rey Felipe en Sevilla”, donde ridiculiza la figura del valentón o “miles gloriosus” plautino.

2. Teatro

La mayoría de lo escrito se perdió y no llegó a representarse nunca. Distinguió, a la manera renacentista, lo cómico y lo trágico, sin mezclarlo. Cultivó tres géneros principales:

a) tragedias como El cerco de Numancia, 1580?, obra de corte renacentista perteneciente a su primera época, en que respeta las reglas e intenta crear una tragedia clásica de tema español.

b) comedias de diversos tipos (de cautivos, de enredo, de santos, de capa y espada), entre las que destacan: La gran sultana, Los baños de Argel, El rufián dichoso y Pedro de Urdemalas. En principio, y por envidia, rechazó las innovaciones de Lope pero lo cierto es que igualmente siguió su magisterio.

c) entremeses de personajes y caracteres, más que de situaciones. Todos ellos incluyen sátira y cierta crítica social. Son lo mejor y más actual de su teatro. Divertidos y realistas. Destacan: El retablo de las maravillas, La guarda cuidadosa, El vizcaíno fingido, El viejo celoso, El juez de los divorcios y La cueva de Salamanca.

3.  Narrativa

a) Novelas cortas

1613, 12 relatos que llevan el título de Novelas ejemplares. Son “ejemplares” no tanto en un sentido moral sino artístico, pues Cervantes presume en el prólogo de haber sido el primero en novelar “a la italiana” en español (historias breves, imaginativas, con cierta intención didáctica y función de “espejo de la vida”, un poco al estilo de los cuentos del Decamerón).

Pueden dividirse en: novelas idealistas, entre las que destacan El amante liberal, Las dos doncellas, La española inglesa, La señora Cornelia y La fuerza de la sangre; y novelas realistas, como Rinconete y Cortadillo, El licenciado Vidriera, La gitanilla, El coloquio de los perros o La ilustre fregona. No obstante, hay elementos realistas en las primeras y viceversa.

La gitanilla, de Cervantes

La gitanilla, de Cervantes

b) Novelas largas:

1585, La Galatea, pastoril, a imitación de los Siete libros de la Diana del portugués Jorge de Montemayor.

1605-1615, Don Quijote de la Mancha, parodia de los libros de caballerías.

1617, Los trabajos de Persiles y Sigismunda, novela bizantina, de aventuras. Cervantes la juzgaba su mejor obra.


Olvidar el Quijote o no

19 abril 2010

Cervantes, por Juan de Jaúregui

De la novela inmortal de Cervantes (1547-1616) se ha escrito y se ha hablado  tanto que a menudo se tiene una idea de ella absolutamente errónea. El tocho de Don Miguel, soldado y poeta, finísimo humorista y hombre francamente desgraciado en tantos lances, es en esencia una obra de burlas y así ha de entenderse antes que nada: como un divertimento, como una obra ligera y divertida, de garrotazo y tentetieso que, sin embargo, se le escapó de las manos a su autor y creció y creció hasta adquirir el volumen monumental que hoy tiene, convertida en arquetipo de parodia literaria y en espejo de la existencia entera.

Como la Biblia para la cultura occidental, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha es uno de esos libros que, lo abras por donde lo abras, te enseña algo. Con todo, ésta no es su mayor virtud: la primera y esencial, como en toda novela de humor, es divertir, provocar la risa, mover el ánimo a felicidad mediante la burla sin malicia, salada y enjundiosa, que se desprende de sus páginas, a medida que éstas se hilvanan hábilmente en un juego de planos narrativos en los que el bachiller alcalaino era, sin duda, un maestro consumado, y que nos dejan sin aliento a poco que estemos preparados para ello.

Lo que pasa a menudo es que no lo estamos. Porque seguramente, las quince o dieciséis primaveras que llevamos a cuestas en el primer año de Bachillerato no son suficientes para leer con gusto la obra, para entender plenamente su ironía y su sabroso lenguaje y poderla disfrutar a tope.

Así que en materia de amena literatura, más vale no forzar las cosas y reservar el placer para mejor ocasión. Sólo el día que estemos dispuestos, con ánimo y tiempo sobrados, con apetencia verdadera, el Quijote se revelará como lo que es: como un auténtico clásico, es decir, un libro que renace con cada lector y se renueva y alcanza significados distintos y únicos porque nos habla al oído, como un amigo, con la verdad eterna de las obras hechas para durar.

Mientras tanto, tenemos dos opciones: intentar leerlo una primera vez sin prejuicios y con el ánima y la razón alertas, para lo cual recomiendo vivamente las actividades de la guía de lectura que se proponen en el portal educativo EDU 365; o dejarlo estar para mejor ocasión y seguir el sabio consejo del filósofo Fernando Savater en sus ya famosas Instrucciones para olvidar el “Quijote”, todo un ejemplo de cómo para disfrutar verdaderamente de los grandes libros hay que desnudarse antes de erudición, de juicios previos y de opiniones ajenas que poco bueno añaden a nuestra experiencia personal, única e irrepetible.

ENLACES:

¡Con salud y que ustedes lo disfuten! Cuando gusten, claro.