El Decamerón

12 mayo 2013

Imagen

A Tale from Decameron, 1916, por John William Waterhouse.

El Decamerón (Il Decamerone en italiano) es una colección de cien cuentos o novelas cortas escrita hacia 1350 por Giovanni Boccaccio (1313 – 1375), uno de los principales autores del Renacimiento europeo. En ella se tratan tres temas principales, acordes con el auge de la mentalidad profana y vitalista que empezaba a cuajar en la Italia de la época:

a) el amor -en especial, el amor erótico o carnal-;

b) la astucia, la inteligencia o el ingenio; y

c) la fortuna, en el sentido todavía medieval de rueda que gira y que tan pronto nos eleva como nos hace caer.

El marco argumental es el siguiente: durante la epidemia de peste negra que asoló la ciudad de Florencia en 1348diez jóvenes (tres hombres y siete mujeres) se reúnen en la iglesia de Santa María Novella y toman la decisión de retirarse a una villa alejada de la ciudad para salvarse de la enfermedad. En ese lugar idílico, trasunto del locus amoenus clásico, intentan dejar atrás los horrores vividos y se dedican a relatarse historias breves para entretenerse durante dos semanas. Cada día uno de los jóvenes actúa como «rey» y decide el tema sobre el que versarán los cuentos, dejando libres los viernes y los sábados, por lo que sólo se cuentan cuentos durante “diez días” (de ahí el título de la obra “deca-hemerai”).

Santa Maria Novella

Santa Maria Novella, Florencia

La importancia de la obra se centra esencialmente en servir de modelo para el desarrollo de la novela cortesana europea, ligera y divertida, antecedente de otros modernos libros de cuentos y anécdotas renacentistas como las “novelle” de Mateo Bandello en Italia, los Cuentos de Canterbury de Chaucer en Inglaterra, o El Patrañuelo de Joan de Timoneda y las Novelas ejemplares de Cervantes en España. A ello hay que sumar el interés que despertó por su realismo a la hora de reflejar canciones populares de la época o la crueldad de los efectos devastadores de la peste.

Por supuesto, la Iglesia Católica, a través de la Inquisición, incluyó éste entre los numerosos libros proscritos que formaron parte de la nómina del Index librorum prohibitorum. No obstante, y además a pesar de su ácida crítica del estamento religioso, la de Bocaccio constituyó una de las lecturas preferidas por los clérigos.

Las fuentes de Boccaccio son variadas, puesto que van desde los clásicos grecolatinos hasta los fabliaux franceses medievales, y en conjunto la obra puede considerarse totalmente representativa del Renacimiento, no sólo por su marcado antropocentrismo (concepción autónoma del hombre), sino también por  su humor desvergonzado, por su realismo y por la burla (y a veces incluso el escarnio) que hace de los valores imperantes en la sociedad medieval.  Especialmente, la idea del goce material y corporal en esta vida (el carpe diem clásico) que transmite esta obra supone toda una revolución ideológica que se empieza a materializar en Italia en el siglo XIV y triunfará en toda Europa a partir del siglo XV.

Por otra parte, los personajes de Boccaccio no son héroes sino seres humanos vulgares y corrientes, ávidos de dinero y de satisfacción inmediata, pícaros anticipados a la figura del Lazarillo, hombres y mujeres sin nobleza, lejos de las damas y caballeros de la literatura trovadoresca. De hecho, en la obra, descuellan los embusteros, los ladrones, los adúlteros y los falsos que hacen valer su astucia, que resulta premiada en la gran mayoría de las ocasiones. Y la imagen que se refleja de la mujer es la típica de la literatura misógina de esta época, al estilo de algunos pasajes del Libro de Buen Amor o de la obra del Arcipreste de Talavera, ya que se la ve como una pecadora, seductora y lasciva, hija de Eva y por lo tanto maldita, condenada a engañar al hombre y a arrastrarlo a la perdición.

El Decamerón fue adaptado al cine en una película del mismo título dirigida por Pier Paolo Pasolini en 1971. Constituye la primera parte de su famosa «Trilogía de la vida» que completaron luego Los cuentos de Canterbury (1972) y Las mil y una noches (1974).(1974) La cinta obtuvo un gran éxito internacional y se convirtió en motivo de escándalo por la naturalidad y falta de pudor con que muestra las numerosas escenas eróticas que incluye. De hecho, la selección que hizo Pasolini del libro tuvo especial cuidado en reflejar las historias decididamente más “picantes” o “salaces”.

Puede encontrarse completa en Internet doblada al castellano. No obstante, conviene advertir sobre la procacidad de la mayoría de sus escenas:


El Decamerón, 1971, de Pier Paolo Pasolini

Un estupendo resumen de las nueve historias que componen el film puede obtenerse del artículo correspondiente de la Wikipedia:

1 Historia de Andreuccio da Perugia

2 Historia de Masetto da Lamporecchio

3 Historia de Peronella

4 Historia de Ciappelletto

5 Historia del discípulo de Giotto

6 Historia de Caterina da Valbona

7 Historia de Lisabetta da Messina

8 Historia de Gemmata

9 Historia de Tingoccio e Meuccio

PARA SABER MÁS

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La muerte y el caballero

6 noviembre 2012

Knight-Death-and-the-Devil

Tomando como ilustración esta famosa imagen de Durero (El caballero, la Muerte y el Diablo, 1513), os propongo hoy un ejercicio de literatura comparada entre varias narraciones diferentes:

ACTIVIDADES

Sigo en parte las propuestas sugeridas por Julián Rodríguez en su Antología de Literatura Universal comparada (Murcia, 1991), págs. 242-243.

1. ¿Qué elementos fantásticos aparecen en el relato de Juan Benet?

2. ¿Qué convenciones sociales sobre la muerte se rompen en él?

3. ¿Qué visión general de la Muerte se nos ofrece en este cuento?  Y más específicamente, ¿qué sentido tiene la frase “una cualquiera” aplicada a ese personaje?

4. ¿En qué difiere el carácter de la Muerte aquí respecto al del resto de narraciones?

5. ¿Qué diferentes finales se nos dan para el cuento básico de Cocteau?

6. Inventa algún otro desenlace posible.

NOTAS DE APOYO

El artículo de Miguel Díez R. analiza el cuento de Cocteau, explica su origen como apólogo de la tradición oriental, y lo pone en relación con diversas versiones modernas del mismo, haciendo especial hincapié en las escritas  en castellano: “El gesto de la muerte”: aproximación a un famoso apólogo  (Espéculo, 2009).

María Josefa Diez de Revenga apunta las semejanzas principales entre El Conde Lucanor de Don Juan Manuel y los relatos de Trece fábulas y media de Benet en otro interesante artículo titulado La narración ejemplar.

Además de los textos anteriores, resulta muy recomendable la lectura de El caballero y la muerte, una novela negra publicada en 1988 por Leonardo Sciascia. Ambientada en Sicilia durante los años 80 del pasado siglo, cuenta la lucha de un comisario de policía enfermo de cáncer terminal que lucha por esclarecer el asesinato de un abogado implicado en una trama de corrupción política. Toda una leccion de ética y de estética en forma de relato breve.


“Annabel Lee” de Edgar A. Poe

22 febrero 2009

 (Annabel Lee,  por Radio Futura)

Ahora que se cumplen 200 años del nacimiento de Edgar Allan Poe todo son flores y alabanzas a su obra, justo lo que apenas tuvo en vida. Sea por su biografía, tan fascinante y enigmática, clásico paradigma del Romanticismo, o sea por el éxito de sus cuentos de miedo, tan a menudo citados e ilustrados por el cine o el cómic, lo cierto es que su figura resulta cada día más interesante e inspiradora.

Sin él no se puede entender la literatura contemporánea, pues produjo invenciones definitivas como la historia policial, el cuento de terror o el moderno relato fantástico. Fue un maestro del verso y del cuento literario, un crítico sagaz, un hombre de vasta cultura y raro ingenio cuya producción se alza hoy como una obra cumbre e imprescindible que ha dejado honda huella en nuestra cultura.

Su vida es un puro ejemplo de existencia romántica: atormentada, apasionada, excesiva… Fue un personaje sin duda fascinante. Era huérfano y fue criado por una familia rica. Siempre  se mostró misterioso, contradictorio y solitario. Intolerante al alcohol, jugador enfermizo, enamoradizo y rebelde, Edgar Allan se casó a los 26 años con su prima Virginia Clemm, de apenas 13, y la quiso con locura hasta su prematura muerte, 11 años más tarde. La desesperación y el intenso amor que sintió por ella están reflejados claramente en el poema Annabel  Lee, aludido en el título. Tres años más tarde, en 1849, apenas cumplidos los 40, Poe murió en circunstancias misteriosas, quizá por efecto del alcohol o de un trastorno mental, después de desaparecer durante días y ser encontrado delirando y con ropas de otra persona.

En el programa de RTVE Página 2 le han dedicado un interesante reportaje: 200 años con Edgard Allan Poe. En él la escritora Cristina Fernández Cubas, el editor Daniel Fernández y el pintor Joan-Pere Viladecans nos presentan a este gran mito literario.

En la Wikipedia tenéis un artículo excelente sobre su vida y obra, así como otro sobre la génesis y el sentido del texto, por si os apetece consultarlo: Annabel Lee. Además, abajo os dejo la letra del poema, en inglés y en castellano para que podáis apreciar la versión original y comparar. Arriba tenéis el enlace al vídeo de la canción homónima de Radio Futura.

También, para acabar, os invito a leer alguno de sus cuentos, si es posible, en la magnífica traducción que hizo de ellos Julio Cortázar. Es difícil escoger uno entre tantos, pero puedo decir que Los crímenes de la calle Morgue, El corazón delator, La caída de la casa de Usher, La máscara de la Muerte Roja o El entierro prematuro están entre mis favoritos. No os los perdáis. En la página dedicada a Poe en la Biblioteca Digital Ciudad Seva están algunos de ellos.

“Annabel Lee” (Edgar Allan Poe, 1849)

It was many and many a year ago,
In a kingdom by the sea
That a maiden there lived whom you may know
By the name of ANNABEL LEE;
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me.
I was a child and she was a child,
In this kingdom by the sea;
But we loved with a love that was more than love-
I and my ANNABEL LEE-
With a love that the winged seraphs of heaven
Coveted her and me.

And this was the reason that, long ago,
In this kingdom by the sea,
A wind blew out of a cloud, chilling
My beautiful ANNABEL LEE;
So that her highborn kinsmen came
And bore her away from me,
To shut her up in a sepulchre
In this kingdom by the sea.

The angels, not half so happy in heaven,
Went envying her and me-
Yes!- that was the reason (as all men know,
In this kingdom by the sea)
That the wind came out of the cloud by night,
Chilling and killing my ANNABEL LEE.

But our love it was stronger by far than the love
Of those who were older than we-
Of many far wiser than we-
And neither the angels in heaven above,
Nor the demons down under the sea,
Can ever dissever my soul from the soul
Of the beautiful ANNABEL LEE:

For the moon never beams, without bringing me dreams
Of the beautiful ANNABEL LEE;
And the stars never rise, but I feel the bright eyes
Of the beautiful ANNABEL LEE:
And so, all the night tide, I lie down by the side
Of my darling – my darling- my life and my bride,
In her sepulchre there by the sea,
In her tomb by the sounding sea.

Annabel Lee” (Santiago y Luis Auserón, La Canción de Juan Perro, 1987)

Hace muchos muchos años en un reino junto al mar
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee
y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mi.

Éramos sólo dos niños mas tan grande nuestro amor
que los ángeles del cielo nos cogieron envidia,
pues no eran tan felices ni siquiera la mitad,
como todo el mundo sabe, en aquel reino junto al mar.

Por eso un viento partió de una oscura nube aquella noche
para helar el corazón de la hermosa Annabel Lee.
Luego vino a llevársela su noble parentela
para enterrarla en un sepulcro en aquel reino junto al mar.

Nuestro amor era más fuerte que el amor de los mayores
que saben más como dicen de la historia de la vida.
Ni los ángeles del cielo ni los demonios del mar
separarán jamás mi alma del alma de Annabel Lee.

No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos
y así paso la noche acostado con ella,
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

En aquel sepulcro junto al mar,
en su tumba junto al mar ruidoso…