Tres sombreros de copa

31 diciembre 2010

Fragmento del inicio de la obra (Teatres de la Generalitat Valenciana)

Miguel Mihura (1905-1977): el burgués con alma de bohemio, el defensor acérrimo de la libertad individual y la buena vida, el amante apasionado del teatro, el seductor triste y melancólico, el falangista apolítico, el humorista descreído, el perseguidor de girls de la farándula, el que todo lo tuvo y todo lo perdió…

Ése fue don Miguel: pura contradicción. Pero al fin y al cabo, una referencia ineludible de las letras hispánicas y del mundo del espectáculo de la posguerra. O en otras palabras, una de las tres patas que sostienen el teatro español a partir de 1940, junto con Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre. Cada uno en su estilo y cada uno a su manera. Unos (Buero y Sastre) desde la crítica social y el realismo trágico; el otro (Mihura), desde el humor sutil y disparatado, al principio más renovador, luego cada vez más plegado a los gustos del público que llenaba las salas y le permitía vivir con cierta holgura de las tablas. Unos, lidiando con la censura y arriesgándose a represalias políticas; el otro, desde el surrealismo y la comedia, reivindicando el arte como territorio autónomo e irreal, desgajado de la vida mísera de cada día.

Porque junto a Historia de una escalera de Buero (1949) y Escuadra hacia la muerte de Sastre (1953), Tres sombreros de copa (1952) significa la salida del costumbrismo, de los dramas históricos de aliento nacional-católico y de las meras comedias de evasión que el público demandaba en los escenarios del país. Cortada de raíz la dramaturgia renovadora de tiempos de la República, exiliados o desaparecidos los grandes nombres (Valle-Inclán, Lorca, Casona…), el teatro español, como todas las artes, pasaba por un período de lamentable decadencia que sólo empezó a cambiar gracias al impulso regenerador de este trío de ases.

Escena final (1ª parte)
Escena final (2ª parte)

Así, Mihura fue un autor que renovó el teatro de humor muy a su pesar, puesto que su gusto era simplemente hacer lo que le diera la gana. Y por ello, a pesar del éxito de que disfrutó,  a pesar de que pudo vivir bastante bien del teatro, el dibujo y la escritura (publicando en periódicos y revistas satíricas como La Codorniz), a pesar de que se situó en el bando vencedor durante la contienda civil y siempre supo “nadar y guardar la ropa”, siempre se sintió un incomprendido.

De toda su producción, Tres sombreros de copa (1932-1952) es su obra más conocida y la lectura requerida durante este segundo trimestre. Una pieza singular, que estuvo veinte años guardada en un cajón y que se estrenó tarde, en 1952, cuando Mihura casi había renunciado a su carrera como dramaturgo. Sin embargo, tuvo una puesta en escena glamurosa y de calidad por parte de los jóvenes actores del TEU (Teatro Español Universitario), y gracias a ese impulso y a la buena acogida del público y la crítica del momento, Mihura decidió volver al teatro y así pudo dejarnos un puñado de obras creadas con ingenio, ritmo y verdadero domino del arte dramático. Obras en apariencia ligeras, de puro humor, pero que nos dejan siempre un regusto triste y amargo, de inevitable spleen de Madrid.

Para pensar sobre el libro y preparar el ejercicio que haremos en clase aquí os dejo una serie de cuestiones que espero os sean de utilidad:

Guía y cuestionario sobre “Tres sombreros de copa” (doc)

SITIOS INTERESANTES:

Una muy acertada introducción al teatro de Mihura con análisis básico de personajes, temas y conflictos de la obra que nos ocupa nos la presenta José María González Serna:

Lo mismo sucede con la muy completa exposición de la profesora Montserrat Muntané, autora también de una interesante presentación sobre La música en tres sombreros de copa:

Tres sombreros de copa

Aparte, como casi siempre, un lugar de referencia fundamental para profundizar en la obra de este escritor es Materiales de Lengua, la página de Lourdes Domenech y Ana Romeo:

Miguel Mihura y Tres sombreros de copa.

Una excelente presentación sobre el humor en Tres sombreros de copa nos la facilita la misma Lourdes Domenech en Slideshare:

El humor en Tres sombreros de copa

Por supuesto, también te recomiendo vivamente consultar la guía del lectura publicada en el portal EDU365:

Guía de lectura de Tres sombreros de copa, por Pablo Moro, 2010.

Además, en el blog Tres sombreros el profesor Soldevilla hace una serie de paralelismos entre el humor de Mihura y otros referentes culturales de la época que resultan de gran interés, como los hermanos Marx, la Betty Boop, el cine norteamericano, el music-hall o el charlestón. Para muestra, un botón:

Por último, en esta página de la UPC puedes ver también una adaptación universitaria completa:

Ver representación de Tres sombreros de copa (en vídeo)

MÁS ESCENAS DE LA OBRA

Versión televisiva: Estudio 1 de TVE (20 de abril de 1978)

NOTA FILOLÓGICA:

En francés, spleen significa un  estado de melancolía o de angustia vital sin causa definida experimentado por una persona. Es un término popularizado por el escritor simbolista Charles Baudelaire en su obra Pequeños poemas en prosa o Spleen de París (1862).


Olvidar el Quijote o no

19 abril 2010

Cervantes, por Juan de Jaúregui

De la novela inmortal de Cervantes (1547-1616) se ha escrito y se ha hablado  tanto que a menudo se tiene una idea de ella absolutamente errónea. El tocho de Don Miguel, soldado y poeta, finísimo humorista y hombre francamente desgraciado en tantos lances, es en esencia una obra de burlas y así ha de entenderse antes que nada: como un divertimento, como una obra ligera y divertida, de garrotazo y tentetieso que, sin embargo, se le escapó de las manos a su autor y creció y creció hasta adquirir el volumen monumental que hoy tiene, convertida en arquetipo de parodia literaria y en espejo de la existencia entera.

Como la Biblia para la cultura occidental, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha es uno de esos libros que, lo abras por donde lo abras, te enseña algo. Con todo, ésta no es su mayor virtud: la primera y esencial, como en toda novela de humor, es divertir, provocar la risa, mover el ánimo a felicidad mediante la burla sin malicia, salada y enjundiosa, que se desprende de sus páginas, a medida que éstas se hilvanan hábilmente en un juego de planos narrativos en los que el bachiller alcalaino era, sin duda, un maestro consumado, y que nos dejan sin aliento a poco que estemos preparados para ello.

Lo que pasa a menudo es que no lo estamos. Porque seguramente, las quince o dieciséis primaveras que llevamos a cuestas en el primer año de Bachillerato no son suficientes para leer con gusto la obra, para entender plenamente su ironía y su sabroso lenguaje y poderla disfrutar a tope.

Así que en materia de amena literatura, más vale no forzar las cosas y reservar el placer para mejor ocasión. Sólo el día que estemos dispuestos, con ánimo y tiempo sobrados, con apetencia verdadera, el Quijote se revelará como lo que es: como un auténtico clásico, es decir, un libro que renace con cada lector y se renueva y alcanza significados distintos y únicos porque nos habla al oído, como un amigo, con la verdad eterna de las obras hechas para durar.

Mientras tanto, tenemos dos opciones: intentar leerlo una primera vez sin prejuicios y con el ánima y la razón alertas, para lo cual recomiendo vivamente las actividades de la guía de lectura que se proponen en el portal educativo EDU 365; o dejarlo estar para mejor ocasión y seguir el sabio consejo del filósofo Fernando Savater en sus ya famosas Instrucciones para olvidar el “Quijote”, todo un ejemplo de cómo para disfrutar verdaderamente de los grandes libros hay que desnudarse antes de erudición, de juicios previos y de opiniones ajenas que poco bueno añaden a nuestra experiencia personal, única e irrepetible.

ENLACES:

¡Con salud y que ustedes lo disfuten! Cuando gusten, claro.