El Quijote (1605-1615)

12 febrero 2012
El Quijote interactivo (BNE)

El Quijote interactivo (BNE)

Ante todo, que no se nos olvide: el Quijote es una obra de burlas, una novela para reír (o sonreír al menos). Y si no se entiende así, estaremos malentendiendo la genial obra de Cervantes. Si la vemos como una novela seria, nos equivocaremos; y si la consideramos algo así como un ladrillo, cosa habitual para muchos lectores actuales que se rinden ante la dificultad (perfectamente salvable) que presenta un lenguaje bastante alejado del nuestro en muchos tramos, más valdrá dejarla en el estante y esperar mejor ocasión para hincarle el diente. Ya llegará.

Pero si un día nos atrevemos de verdad con ella, con tiempo y sosiego, podremos verdaderamente disfrutar de una novela río que no quiso serlo, de una novela que a su autor se le escapó de las manos y acabó convirtiéndose casi por azar en una de las mejores obras literarias de la historia. Casi por azar, ya que en principio iba a ser un relato corto, a la manera de las Novelas ejemplares, con moraleja más o menos explícita, pero al bueno de don Miguel le pudo su pasión por el personaje del hidalgo y su enorme deseo de imaginar y contar. Y se dejó llevar…

Obra inteligentísima que funde vida y ficción, sigue teniendo valor como novela de humor y de aventuras, a caballo entre el mundo ideal en que vive su protagonista (reinos imaginarios y míticos, personaje misteriosos, cuevas encantadas…) y el mundo real de la España chabacana, inculta y atrasada de principios del siglo XVII.

Una magnífica introducción a la obra nos la ofrece la periodista y escritora Nieves Concostrina en su serie de cinco podcasts para RNE “Acercándonos al Quijote“. Puedes acceder a ella a través de IVOOX:

http://www.ivoox.com/acercandonos-al-quijote-nieves-concostrina-1-5_md_538953_1.mp3″ Descargar la parte 1 de 5

El tema principal de la obra es la derrota de la imaginación, el fracaso del ideal caballeresco. La intención primera de su autor fue simplemente la de ridiculizar los libros de caballerías, tan leídos entonces a pesar de su escaso mérito y valor literario, pero Cervantes llegó mucho más lejos y no sólo parodió el género con tal gracia que es difícil imaginar un caballero andante más ridículo y disparatado que Alonso Quijano, sino que creó un jugoso contraste entre el idealismo ingenuo del hidalgo y el realismo grosero y vulgar del resto de personajes (y del ambiente en que se mueven): gañanes y curas de pueblo, criados bobos y mozas desvergonzadas, bachilleres de poca monta y rudas campesinas, cómicos y galeotes, ventas, puebluchos y llanos yermos…

No obstante lo dicho, mientras Cervantes avanzaba en la redacción de la obra, consciente de vivir un momento en que la España imperial perdía prestigio y poder a pasos agigantados, el autor se identificaba cada vez más con la lucha patética y la ideología trasnochada de su personaje, de manera que el final revela el propio desencanto del creador: un ingenio lúcido pero solitario, que acaba sus días sin gloria y sin consuelo, olvidado de todos, cuerdo al fin, pero tan pobre, desengañado e infeliz como siempre.

El relato, publicado en dos partes (1605-1615), narra las tres salidas de D. Quijote en busca de aventuras: la primera solo y las otras dos acompañado de su fiel escudero Sancho.

Los personajes principales que todo lector retiene en la memoria son:

1) D. Quijote, arrojado y lunático, defensor de los oprimidos, enamorado fiel de una dama imaginaria a la que identifica con una antigua novia, ve gigantes, ejércitos, princesas y encantamientos donde sólo hay molinos, rebaños de ovejas, rudas aldeanas y húmedas cuevas. Muere consciente de cuál ha sido su locura y cuántos sus disparates, en paz con Dios y con los hombres.

2) Sancho Panza, fiel a su señor, simple y glotón, representante del sentido común y el interés material. Sólo se explica que siga a un demente por su esperanza de cobrar un buen sueldo, aunque a medida que avanza la narración se nos revelan detalles de él que lo humanizan y nos lo hacen ver más complejo e inteligente de lo que parecía al principio.

3) El bachiller Sansón Carrasco, burlón y vengativo, que (a la segunda) devuelve a D. Quijote a casa tras vencerle en duelo singular en la playa de Barcelona.

4) El cura y el barbero, pareja de censores de libros y guardianes de la fe y la razón, que organizan una pira con los libros del hidalgo para disuadirle de nuevos disparates, sin saber que este hecho será el inicio de su segunda salida y comienzo de sus mayores disparates.

5) Dulcinea del Toboso o Aldonza Lorenzo, labradora transfigurada en grande y hermosa señora por obra de la imaginación del famoso hidalgo manchego.

6) Por supuesto, hay muchos otros, desde el caballero rival Álvaro Tarfe -personaje tomado del Quijote apócrifo de Avellaneda– al bandolero Roque Guinart o los duques de Aragón, que tanto se burlan de la infeliz pareja en su palacio, eso sin contar a la criada Maritornes, el pícaro Ginés de Pasamonte o los numerosos narradores -y personajes- de historias intercaladas que aparecen continuamente: Ricote, el pastor Grisóstomo, el cura lector de la novela El curioso impertinente, etc.

El valor universal de la obra se cifra en su capacidad para subyugar a lectores de todo tiempo y lugar pues divierte como una novela de aventuras repleta de episodios jocosos, pero también hace pensar y alecciona. Mediante el uso de una ironía sutilísima y un gran dominio de los diversos niveles y registros del idioma (polifonía), Cervantes supo hacer una amable crítica social y a la vez expresar la complejidad de la vida, la tensión entre las diversas partes de nuestra personalidad, los eternos conflictos del hombre: locura frente a cordura; idealismo frente a materialismo; razón frente a sentimiento; acción frente a reflexión (o armas frente a letras, como en el famoso discurso de la parte I, capítulo 38)…

Además, la riqueza simbólica de la obra es evidente y uno de sus mayores atractivos es que el narrador se ausenta con frecuencia y casi todo se transmite a través de los diálogos entre D. Quijote y Sancho y mediante los diversos lances de la acción.

En la historia literaria universal El ingenioso hidalgo Quijote constituye, según el parecer de muchos, la primera novela totalmente moderna, un “relato río”, complejo y polimórfico, de ficción realista y con antihéroe, expresión de anhelos y esperanzas a través de personajes auténticos, creíbles y redondos, ya por siempre vivos en la cultura occidental.

El Quijote como novela moderna

El Quijote como novela moderna (presentación pdf)

El Quijote como novela moderna (presentación en pdf)

Y es que esta obra es un saco en el que todo cabe: prosa elegíaca sentimental (lamentaciones de Sancho, parte I cap. 52); preguntas y respuestas del catecismo (monólogo de Sancho cuando va a ver a Dulcinea; II, 10); cuentos populares (pastora Torralba); prólogo al modo del Lazarillo (II, 8); descripción tópica renacentista de la dama (Dulcinea, II, 32); espléndidas muestras de oratoria (discursos de Armas y Letras o Edad de Oro); etc. Además, hay que tener en cuenta que constituye una magnífica “summa” de la narrativa de su tiempo porque intercala toda una serie de novelitas cortas, unas veces contadas enteramente y otras sólo apuntadas. Son mayormente relatos de tipo italiano/ galante, como la “Novela del curioso impertinente”, (I, 33-35) o la “Historia de Ricote y Ana Félix”, (II 54 y 63), morisco (“Historia del cautivo”, I 39-41), pastoril (“Los amores de Grisóstomo y Marcela”, I 12-14), sentimental (“Los amores de Cardenio y Luscinda, Fernando y Dorotea”, I 25 y 27) e incluso aventurero-picaresco, como la sólo aludida “Historia de Ginés de Pasamonte” (I  22).

La fortuna del libro fue inmensa en toda Europa. Continuado apócrifamente por el misterioso Avellaneda en 1614, se leyó siempre como mero libro de humor pero los escritores neoclásicos lo convirtieron ya en un “clásico serio” (s. XVIII). Del Romanticismo datan las primeras interpretaciones idealistas de la figura de Don Quijote y de la crisis de fin de siglo (Generación del 98) las meditaciones sobre el sentido filosófico y el posible carácter “nacional” del libro como las Unamuno y Ortega, por ejemplo .

Finalmente, su argumento puede resumirse como sigue:

Un narrador que afirma seguir a un misterioso escritor arábigo (Cide Hamete Benengeli) se dispone a contar la disparatada historia de un pobre hidalgo manchego que dio en la locura de hacerse caballero andante y marcharse de su pueblo en busca de aventuras. El sujeto, Alonso Quijano, Quesada o Quijada, es flaco y viejo y su único placer en la vida se lo ofrece la lectura de libros de caballerías. Tanto le gustan sus invenciones que llega a perder el juicio y decide hacerse caballero andante. Adopta el nombre de Don Quijote (o caballero de la Triste Figura), limpia y apresta unas viejas armas, dispone su viejo rocín, al que da el nombre de Rocinante, y se busca como enamorada a una labradora de buen parecer llamada Aldonza Lorenzo, a la que bautiza en su mundo ideal como la famosa dama Dulcinea del Toboso. Este es el planteamiento inicial. A partir de aquí se suceden las aventuras, que nos limitamos a enumerar.

El manteo de Sancho, por Doré

El manteo de Sancho, por Doré

De la primera parte destacan:

a) diversos episodios en sarta por la Mancha (1-22): D. Quijote sale en solitario, es armado caballero en una venta, libera al joven Andrés, se encuentra con unos mercaderes que lo desloman y vuelve a su lugar. Pronto convence a Sancho para que lo acompañe e inicia la segunda salida, mucho más jugosas: se enfrenta con molinos que cree gigantes, se topa con un rudo vizcaíno, pelea con unos yangüeses, tiene un encuentro erótico-sentimental a ciegas con la criada Maritornes, alancea un rebaño, se cruza con un extraño séquito funerario, llega de noche a unos batanes que cree encantados (cap. 1-20), lucha por el yelmo de Mambrino, libera a unos galeotes para ser luego apedreado, como casi siempre, esta vez por los propios reos…

b) episodios en torno a la venta (22-45): allí don Quijote y Sancho encuentran personajes que les cuentan sus vidas, de modo que la acción da paso a multitud de historias amorosas intercaladas como las citadas arriba. Esta parte se cierra con el cómico episodio del juicio sobre el yelmo de Mambrino.

c) don Quijote y Sancho retornan maltrechos a la aldea (46-52) tras diversos y malhadados tropiezos, el último una pelea con un cabrero y con unos disciplinantes que llevaban una imagen de la Virgen.

De la segunda parte podemos citar:

a) episodios en sarta hacia Zaragoza (1-29): Dulcinea es encantada por la imaginación de Sancho, encuentro con unos cómicos (Cortes de la muerte), duelo con el caballero del Bosque o los Espejos (II, XV, que significa el primer enfrentamiento con el bachiller Sansón Carrasco), historia del caballero del Verde Gabán, bodas de Camacho, prueba de los leones, penitencia en la cueva de Montesinos, cuento del rebuzno del asno, encuentro con el retablo de Maese Pedro y viaje en el barco encantado.

b) episodios en torno al palacio de los duques en Aragón (30-58). Aquí se cuentan multitud de historias entrecruzadas sin que los protagonistas desaparezcan  y se producen diversas burlas a la pareja por parte de los duques: dueña Dolorida, viaje a lomos de Clavileño, gobierno de Sancho en su ínsula, farsa de la princesa Altisidora, doña Rodríguez, de nuevo la dueña Dolorida…

c) irrupción del Quijote de Avellaneda (59), ridiculizado como impostor tanto por la voz narrativa como los protagonistas.

d) viaje hacia Barcelona y conclusión (60-74): encuentro con el bandolero Roque Guinart, aventura de la cabeza encantada, derrota a manos del caballero de la Blanca Luna (el bachiller Carrasco disfrazado) en la playa de Barcelona, D. Quijote promete regresar a su casa, aventura cerdosa, retorno al palacio de los duques, nuevo encuentro con don Álvaro Tarfe,  y llegada a la aldea donde don Quijote recobra la cordura y muere en paz acompañado de los suyos y alentado por las promesas de su fiel escudero Sancho: hacerse pastores e irse a correr mundo en pos de lindas pero rústicas damiselas.

DIDÁCTICA DEL QUIJOTE

1. El Quijote de Cervantes, propuesta de Aurora Maquinay en el portal EDU365

2. Recomendación: leer algún episodio especialmente divertido como el capítulo 20 de la Primera Parte: la aventura de los batanes o “De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo como la que acabó el valeroso don Quijote de la Mancha”.

3. Diccionario del Quijote y Variaciones sobre el Quijote, experiencias educativas de Lourdes Domenech.

4. El Qujote en el aula del Centro Virtual Cervantes.

5. El IV Centenario del Quijote, recopilación de propuestas de Profes.net.

6. Don Quijote en Barcelona, mini unidad didáctica del portal EDU365.cat.

7. El caballero don Quijote; aventura de los molinos, aplicación multimedia para Primaria de Educastur.

8- Don Quijote en Sierra Morena, entrada sobre una de las versiones musicales del clásico, en el siempre interesante blog Ab Música y más de  Lola MU.


La novela picaresca

7 febrero 2012
El Lazarillo y el ciego, por Goya

El Lazarillo y el ciego, por Goya

El anónimo La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, de 1554, inicia un género literario que tendrá gran fortuna en la Literatura Universal y resultará fundamental en la creación de la novela moderna por Cervantes medio siglo después: la novela picaresca. El Lazarillo es la primera pero después vendrán legión. Las más importantes serán el Guzmán de Alfarache (1599) de Mateo Alemán y la Vida del Buscón llamado Pablos (1626) de Francisco de Quevedo.

Su modernidad radica en una serie de factores que se repetirán desde entonces en la novela europea y que podemos resumir en los siguientes: está protagonizada por un antihéroe, un personaje marginal que se sitúa en el polo opuesto de la novela de caballerías (summa de la narrativa idealista del Renacimiento); es crudamente realista; resulta muy crítica con la sociedad de su tiempo (el anticlericalismo de su autor entronca claramente con las críticas erasmistas a la hipocresía religiosa); permite múltiples relecturas e interpretaciones; conjuga perfectamente humor y amargura; mezcla con sabiduría un rico acervo popular de cuentecillos y anécdotas con severos discursos humanísticos; registra tipos humanos muy característicos de la época (mendigo ciego, cura avariento, hidalgo pobretón, fraile salaz, barraganas y embaucadores varios); es un relato de viaje y formación de un carácter (Bildungsroman); muestra una gran profundidad psicológica (el personaje, a pesar de todo, evoluciona); y alterna el lenguaje popular y el culto con naturalidad (polifonía).

Por todo ello, y aunque el Lazarillo debe mucho al folclore en lo que se refiere a las divertidas anécdotas que relata, debemos concluir que es una obra única, personal, sorprendente y precursora.

Niños comiendo melón y uvas, por Murillo

Niños comiendo melón y uvas, por Murillo

El argumento es sencillo: un pobre mozo de ciego cuenta su miserable vida para acallar rumores que corren en su ciudad de residencia, Toledo, de que su mujer vive amancebada con un arcipreste. El narrador se dirige a un “Vuestra Merced” no identificado e intenta justificar su deshonra final aduciendo que tiene un empleo real (pregonero) y relatando su dura vida desde que nació en Salamanca hasta entonces. Cuenta que siempre ha servido como criado a personajes miserables, por lo que se debe disculpar que al final se comporte como un estómago agradecido. Entre esos personajes destaca a sus tres primeros amos, dedicándoles sendos y extensos tratados: el ciego, encarnación de la mentira y el egoísmo; el cura de Maqueda, cima de la avaricia y la hipocresía; y el pobrete hidalgo castellano, extremo del ridículo al que por mal entendido orgullo llegó gran parte de la nobleza de aquel siglo. Observemos que esos tres caracteres, tan ácidamente retratados, representan a los tres estamentos sociales: pueblo llano, clero y nobleza.

El análisis detenido de la obra nos llevaría largo tiempo, por lo que nos conformaremos con resumir sus características fundamentales, todas ellas presentes y repetidas en el resto de novelas picarescas del momento y en los posteriores ejemplos que ha dado el género, muy numerosos y variados en espacios, lenguas y tiempos. Recordemos sólo que hasta Camilo José Cela se atrevió a hacer en pleno siglo XX una obra titulada Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes (1944).

La novela picaresca: rasgos (presentación en pdf)

De forma sintética, y de manera muy similar a como mostramos en la presentación antecedente, podemos concluir que la novela picaresca tiene como características esenciales las siguientes:

1) es una autobiografía en 1ª persona en que el protagonista cuenta su vida desde la infancia, dejando bien claro su origen humilde y los deshonrosos oficios de sus padres (latrocinio, prostitución, brujería, servidumbre…);

2) su nombre o apodo da título a la obra y caracteriza al personaje, limitando su desarrollo en gran manera ya que, dejando aparte el caso del Lazarillo, en el resto de novelas picarescas el protagonista suele ser un mero arquetipo (un pícaro de manual);

3) el personaje se nos muestra como un ser forzado por circunstancias adversas a convertirse en un maleante, lo que implica cierto determinismo social y genético, al modo naturalista. Es un mozo (o moza) de muchos amos que vive del engaño y del descuido ajeno, por lo que a veces se convierte en ladrón sin escrúpulos cuando no en consumado malhechor;

4) el tema principal del relato es el hambre, la miseria, la lucha por sobrevivir en aquel siglo a la vez dorado e infausto y las aventuras que corre el personaje son todas una sucesión de lances o episodios casi siempre desgraciados, aunque no exentos de cierto humor;

5) la obra es de un realismo atroz pues muestra la cara oculta y miserable de la España Imperial: un mundo marginal de mendigos, prostitutas, soldados mutilados, engañadores profesionales, religiosos corruptos, tahúres, matones y demás personajes de baja calaña que no suelen aparecer en la literatura, a excepción de obras únicas como La Celestina y todas sus secuelas;

6) refleja una anti-educación, pues muestra la escuela de ingenio para el mal, lindando con la delincuencia callejera en que se “formaban” muchos jóvenes de entonces, por lo que el pícaro se convierte justamente en un modelo de comportamiento en negativo, del que debemos huir si no queremos acabar en el arroyo;

7) abunda en episodios de humor más o menos negro que deben relacionarse con el gusto popular por anécdotas más o menos callejeras, chistes o sucesos graciosos que revelan ingenio o astucia del protagonista;

8) tiene un final pesimista y conservador que se resume en la frase final del Buscón, pronunciada por el protagonista cuando resume su experiencia en América: “Fueme peor, como V. M. verá en esta segunda parte, pues nunca mejora su estado quien solamente muda de lugar, y no de vida y costumbres.” Por eso, los desgraciados no pueden salir de su estado servil  y para ellos no hay esperanza cierta de “medrar” y obtener honra.

Este último, aparentemente, no sería el caso del Lazarillo, ya que afirma contar su historia cuando está “en la cumbre de toda buena fortuna“, pero a nosotros, como lectores, no nos cabe duda de ello si lo analizamos con detenimiento, ya que ser marido cornudo y consentido -hombre sin honor, por tanto- no era precisamente un atributo deseable en la sociedad del momento.

Las novelas sucesoras del estilo y la invención del Lazarillo se diferencian de éste en que revelan una mentalidad aún más pesimista y desengañada (no en vano corresponden ya plenamente a la época del Barroco), tienen un humor todavía más negro, descarnado y escatológico que el de la obra renacentista -recordemos simplemente la descripción del terrible Dómine Cabra de Quevedo-, y sobre todo, están cuajadas de digresiones morales que condenan estos ejemplos de mala vida. De este modo, el pícaro se nos muestra como un ejemplo a evitar, así como un elemento antisocial y marginal que no puede cambiar de forma de vida porque está marcado desde su infancia, por naturaleza, y por tanto está condenado a repetir los errores y vicios de sus progenitores.

En este sentido, podemos citar una larga lista de obras en castellano que se amoldan al género picaresco a partir del gran éxito del Lazarillo y posteriormente del Guzmán. Entre ellas, y aparte del Buscón quevediano, podemos destacar algunos títulos y personajes interesantes como pueden ser los del escudero Marcos de Obregón, el Estebanillo González, la pícara Justina, las “(h)arpías” de Madrid, la  “garduña” de Sevilla, el  bachiller Trapaza o el sagaz diablo cojuelo de Vélez de Guevara, que levanta los tejados de las casas para espiar lo que hacen los madrileños en la intimidad.

En siglos posteriores y sobre todo en el extranjero la fortuna de la novela picaresca es asimismo notable. A modo de ejemplo nombraremos sólo algunas obras como el Gil Blas de Santillana del francés Lesage, Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders del inglés Daniel Defoe o Las aventuras de Simplicissimus del alemán Grimmelshausen.

MÁS REFERENCIAS

El Lazarillo de Tormes, información básica, propuestas de lectura y enlaces de interés en el blog de clase Soltar la lengua.


Guy de Maupassant

28 enero 2009

 

Cabaret de Paris (Henri de Toulouse-Lautrec)

Cabaret de París (Henri de Toulouse-Lautrec)

Otro autor francamente interesante de la narrativa naturalista francesa es Guy de Maupassant, gran amigo y protegido de Flaubert. Su fascinación por el mundo de las mujeres fáciles y la vida galante lo convirtió en un gran frecuentador de cafés, cabarets, camerinos, burdeles y otros ambientes más o menos disipados.

Conoció bien los entresijos del mundo de la noche, los fabulosos espectáculos y diversiones de la capital francesa, y al modo en que Toulouse-Lautrec lo hizo en pintura, supo plasmar en magníficos relatos historias cotidianas de adulterio, corrupción, lujo, alcohol, bohemia y prostitución. Según su biografía, fue un amante fogoso y experimentado que tuvo una experiencia directa de los artes de la seducción, el libertinaje y los vicios del París finisecular. Y por ello, en sus cuentos y novelas, fue capaz de reflejar tanto los placeres del amor sensual como sus trampas y amarguras: el posterior vacío, la soledad, el final del deseo, la frustración de las ilusiones…

De su delicioso libro La casa Tellier y otros cuentos eróticos recuerdo especialmente un relato que tiene algunas similitudes con el argumento de Madame Bovary. Se trata de la historia breve que lleva por título Una aventura parisiense. Os convido a leerla y disfrutar de su ironía: Una aventura parisiense.

Éste y otros textos de Maupassant los podéis encontrar en la magnífica página dedicada a este escritor por José Manuel Ramos, profesor del IES A Xunqueira de Pontevedra: Guy de Maupassant.


“Madame Bovary” de Flaubert

15 enero 2009

Gustave Flaubert (1821-1880) es, sin duda, uno de los más interesantes novelistas modernos y su obra más conocida, Madame Bovary, es hoy considerada una de las mejores novelas de todos los tiempos.

Su rechazo a la vida burguesa, a la hipocresía de las clases acomodadas y al arte romántico trasnochado lo hacen paradójicamente un típico “desencantado de la vida”, una víctima del mal du siècle romántico (el llamado “mal del siglo” o tedio vital), a la vez que lo convierten en un ácido notario de la sociedad francesa del siglo XIX. Su desilusión existencial le lleva a refugiarse en el Arte con mayúsculas, en la estética absoluta, en la búsqueda del mot juste (la palabra exacta) que le permita reflejar la realidad tal como es, de manera casi “científica”, al modo de los grandes escritores realistas (o naturalistas).

Para ello renuncia en buena parte al puro y consabido costumbrismo tan habitual entre los escritores decimonónicos, rechaza los meros detalles pintorescos e intenta dotar de sentido íntimo a todos los cuadros y acciones que nos muestra. Porque Flaubert se propuso, nada más y nada menos que pintar la vida que subyace en los objetos, en los paisajes y en las acciones humanas. Y con este objetivo, asumió a menudo el papel de un narrador objetivo, distante, casi cinematográfico, similar al entomólogo que observa con lupa y desde arriba a sus pequeñas criaturas. Por ello, a veces resulta descarnado, muy frío, irónico en extremo e incluso cruel con sus personajes.

De este modo, con una sensibilidad estremecedora, nos transmite las emociones más puras, personales y profundas que experimentan sus personajes y nos transmite sensaciones que parecen imposibles de tener a través de la palabra: el roce del viento primaveral, la visión fugaz de unos labios carnosos, la espuma del champán saltando en la garganta, la insulsa felicidad de un cirujano de pueblo que come y sestea, las crisis histéricas de su mujercita que se aburre sola en casa sin amor, sin diversión, sin encontrarle sentido a una vida que por otra parte, seguramente, no lo tiene…

"Madame Bovary" de Claude Chabrol, 1991

Como La Regenta de Leopoldo Alas, ClarínAnna Karenina de León Tolstoi, o tantas y tantas novelas y cuentos de la época, Madame Bovary (1857) es un apasionante relato sobre el adulterio femenino, y a la vez, como ellas, un sólido retrato de ese tipo de mujer tan bien estudiado por Freud: la mujer burguesa de vida fácil pero aburrida de su marido, insatisfecha sexual y espiritualmente, soñadora, neurótica, contradictoria, débil y fuerte a la vez, que busca una salida amorosa a su infelicidad.  

Para pintar sus “cuadros de vida real”, Flaubert se documentó con un rigor absoluto  e intentó esconder el yo, su yo, su inconfundible y amargo punto de vista, tras descripciones de una precisión asombrosa, pero su personalidad lo impregna todo sin remedio y su bisturí afilado consigue abrir la piel del cadáver social sin piedad, dejándonos ver en carne viva la verdad del desamor y la frustración que generan las relaciones humanas. No en balde se dice que, interrogado por su asombrosa capacidad para reflejar el alma femenina, Flaubert respondió sin titubeos: “Madame Bovary c’est moi”.

Os deseo, como mínimo, que disfrutéis con su lectura tanto como yo. Eso sí, si puede ser, sin prisas, disfrutando de estas tardes de invierno junto al fuego, mientras fuera grita el viento siberiano.

REFERENCIAS

Como apoyo, os dejo el enlace directo al dossier que utilizaré como base para preparar las actividades de clase. Es un material del Seminari El gust per la lectura creado por Monserrat Corrius i Carme Vilà:

Madame Bovary, de Gustave Flaubert (Introducció a la lectura i propostes didáctiques)

Y para acabar, os paso el texto de un cuestionario personal a modo de resumen: serie de 10 preguntas.

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Madame Bovary en el cine